* Contemplar el misterio de Dios y la historia a través de la mirada de María nos protege de las mistificaciones de la propaganda y la ideología, afirmó el Papa
El Papa subrayó desde el principio que María se nos presenta como quien siempre sabe comenzar por escuchar la Palabra de Dios, según la actitud descrita por san Agustín en las Confesiones: «Cada uno pregunta lo que quiere, pero no siempre recibe las respuestas que desea. Es tu mejor servidor aquel que no se preocupa tanto de oír de ti lo que quisiera, sino de querer lo que ha oído de ti» (X, 26, traducción de Z. Kubiak).
Iglesia con corazón mariano
León XIV señaló que «la Iglesia con corazón mariano salvaguarda y comprende cada vez más la jerarquía de las verdades de la fe, integrando razón y sentimiento, cuerpo y alma, lo universal y lo local, la persona y la comunidad, la humanidad y el mundo. Es una Iglesia que no se abstiene de plantearse a sí misma, a los demás y a Dios preguntas incómodas: «¿Cómo puede ser esto?» (Lc 1,34), ni de seguir los exigentes caminos de la fe y el amor: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).»
La devoción mariana trae liberación
El Papa expresó su convicción de que la devoción y las prácticas marianas nos liberan del fatalismo, la superficialidad y el fundamentalismo. Contribuyen a dar voz y dignidad a quienes fueron sacrificados en los altares de ídolos antiguos y modernos.
Empezando de nuevo con Dios
León XIV recordó que la vocación de la Iglesia también se refleja en la vocación de Nuestra Señora. Por lo tanto, «la teología mariana tiene la tarea de cultivar en todo el pueblo de Dios, sobre todo, la voluntad de ‘comenzar de nuevo’ desde Dios, desde su Palabra y desde las necesidades del prójimo, con humildad y valentía (cf. Lc 1,38-39); y, además, el deseo de caminar hacia la unidad que brota de la Santísima Trinidad, para testimoniar al mundo la belleza de la fe, la fecundidad del amor y la profecía de la esperanza que no defrauda».
CIUDAD DEL VATRICANO.
SÁBADO 6 DE SEPTIEMBRE DE 2025.

