El encendido sermón de Fernández al DDF: No busquéis la luz, sino el fuego
El 27 de enero de 2026, el cardenal Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, inauguró la sesión plenaria de dicho Dicasterio, con una invitación a la humildad intelectual titulada «No busquen la luz, sino el fuego». La retórica es aterciopelada. El efecto, férreo.
Comienza con una verdad innegable: la mente humana es finita. La convierte en su tesis: es decir, como no podemos comprender la totalidad, concluye que no podemos interpretar ni siquiera una pequeña parte por completo. Luego convierte su afirmación en una obligación espiritual:
- escuchar,
- acoger las perspectivas,
- atender a las periferias.
Y luego viene la frase que da fundamento al régimen sinodal: cita a León XIV con aprobación: “nadie posee toda la verdad; todos debemos buscarla humildemente y buscarla juntos”.
Esa frase tiene más dinamita que cien entradas de blog heterodoxas.
Una Iglesia que habla así en el santuario capacita a sus propios oficiales para tratar la doctrina como un proyecto de grupo. A partir de ahí, entonces el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, históricamente un tribunal de claridad, queda convertido en un departamento de conversación facilitada. Y a partir de ahí, resulta que para Tucho y los suyos:
- La condena la convierten en un «vicio«.
- La corrección la convierten en «patología«.
- La certeza la convierten en «orgullo«.
La Iglesia antigua podía distinguir entre el misterio de Dios y la cognoscibilidad de lo que Dios ha revelado, porque:
- La fe no requiere omnisciencia.
- La fe requiere asentimiento.
- La fe requiere límites.
- Un teólogo puede ser humilde ante el Dios infinito y, al mismo tiempo, feroz ante el error.
Fernández realiza la operación opuesta. Le otorga a la palabra humildad una nueva función: una cortés suspensión del juicio, una reticencia cultivada a advertir: «Esto es falso».
Luego, Fernpandez advierte contra la gente que “condena” como si “hablara ex cathedra” y concluye con imágenes de Buenaventura y hace una invitación al silencio.
La nueva estrategia de Roma es siempre la misma: hablar extensamente para prohibir el discurso decisivo.
“En cualquier blog…”: el disparo de advertencia

Fernández también se queja de los «blogs» críticos. Seguramente como uno que estés leyendo. Los usa como apoyo, un enemigo al que puede señalar para justificar la postura de control del discurso del nuevo régimen.
Dice que «en cualquier blog, cualquiera, incluso sin haber estudiado mucha teología, puede expresar su opinión y condenar a otros como si hablara ex cathedra». Esa frase cumple tres funciones a la vez.
1) Replantea el juicio como un escándalo
Observen lo que ataca:
- No el error,
- No la herejía
- Ni la confusión.
- No ataca tampoco la inundación de teología moral modernista que devora almas.
No. Su objetivo es atacar la condena.
- Quiere que los fieles asocien, equiparen, el necesario establecimiento de límites doctrinales…con el orgullo, la imprudencia, el amateurismo y el «hacerse el papa».
- Con ello, el viejo instinto católico de reconocer el error,de nombrarlo y de evitarlo…lo rebautiza como un «vicio» de tono
Y una vez que la “condena” es el problema, Roma nunca tiene que responder a la sustancia de lo que se está condenando.
2) Crea una casta de habla clerical
“Aun sin haber estudiado mucha teología” es el gesto credencial.
La Iglesia posconciliar ama al pueblo de Dios hasta que este empieza a citarles catecismos y concilios. Entonces el vocabulario cambia y los desprecia con calificativos: «expertos», «discernimiento», «competencia», «complejidad», «matices».
La implicación para ellos es: los católicos comunes pueden escuchar, sentir y acompañar, pero no pueden juzgar.
Eso no es tradición católica.
Los Padres no edificaron la Iglesia diciéndoles a los laicos que dejaran de prestar atención al arrianismo hasta que un comité acreditado emitiera una declaración de consenso.
3) Presiona a la disidencia sin nombrarla
Esta es la parte que te conmueve.
Fernández está estigmatizando:
- si hablas con franqueza,
- si llamas modernismo al modernismo,
- si llamas ruptura doctrinal, ruptura...entonces para él estás «condenando como ex cátedra».
Para Fernández, entonces, Tú eres el problema que debe curarse con «humildad intelectual».
Es un bozal suave. No requiere decreto de censura.
Se puede percibir el objetivo:
- Mantener la crítica en cuarentena.
- Volverla socialmente radiactiva.
- Hacer que las «conclusiones contundentes» parezcan como si fueran poco serias, infundadas y espiritualmente defectuosas.
Y no es casualidad que esto se transmita en el DDF, a hombres que antes existían para marcar límites. El mensaje a los obispos y al aparato es: la era de vigilar la doctrina ha terminado; ahora vigilamos a quienes aún hablan como si la doctrina importara.
Lo que debes sacar de ello
Fernández te está contando, indirectamente, en qué quiere Roma que se convierta la internet católica:
- menos doctrinal
- más terapéutico
- menos categórico
- más “dialógico”
- menos que «esto es falso»
- más «acompañemos»
También te está contando lo que les asusta: no a los blogueros que expresan emociones, sino a los blogueros que nombran, citan, conectan y recuerdan. Porque la memoria es mortal para un régimen que vive del «proceso».
Así que cuando Fernández ataca a los “blogs”, escuchen el mensaje más profundo: está tratando de deslegitimar los últimos lugares donde los católicos aún hablan como si la verdad fuera cognoscible, el error se pudiera nombrar y los pastores pudieran ser juzgados por sus frutos.
Y una vez que ves eso, su queja deja de ser un insulto.
Se convierte en evidencia.
Kalibo: una mitra para el proyecto anti-ley natural

El 24 de enero de 2026, León XIV nombra al padre Cyril Buhayan Villareal obispo de Kalibo, en Filipinas. La historia se presenta como una decisión de personal. Funciona como una señal doctrinal
La obra académica de Villareal, como se divulgó públicamente:
- Proponía “una nueva perspectiva de la moral sexual” a través del “amor trinitario” y “ya no desde la perspectiva de la ley natural”.
- Planteaba la clásica pregunta revolucionaria en lenguaje sencillo: ¿por qué la Iglesia no puede cambiar su enseñanza sobre la sexualidad?
- Luego ofrecía las típicas excusas sociológicas: los tiempos han cambiado, la mortalidad infantil ha cambiado, el empleo femenino ha cambiado, la cultura ha cambiado.
Para el nuevo obispo, La ley natural se considera una mera vestimenta histórica, algo que se usaba cuando las tasas de supervivencia eran más bajas y las emociones modernas aún no habían sido canonizadas.
Así es exactamente como funciona la mentalidad posconciliar:
- Aborda la enseñanza moral como un memorando político redactado para otra década.
- Reemplaza el objeto moral por la «experiencia vivida».
- Reemplaza el mal intrínseco por la ponderación proporcional.
- Reemplaza los mandamientos por la terapia.
La cuestión no son las opiniones privadas de Villareal. La cuestión es lo que Roma selecciona, promueve y recompensa.
Los nombramientos enseñan. En la práctica, son mejores que las encíclicas.
Un obispo que trata la ley natural como un marco obsoleto se convierte en un laboratorio diocesano. Por lo tanto:
- Los sacerdotes aprenden el nuevo tono.
- Los seminarios aprenden el nuevo énfasis.
- La preparación matrimonial aprende los nuevos eufemismos.
- La confesión aprende la nueva misericordia que nunca nombra el pecado.
Santiago de Compostela: La festividad de Santo Tomás convertida en escenario

El 28 de enero, festividad de Santo Tomás de Aquino, el instituto teológico del seminario mayor de Santiago de Compostela acoge una conferencia de Andrés Torres Queiruga. El arzobispo local, Francisco José Prieto Fernández, tiene previsto celebrar una misa inmediatamente antes de la conferencia.
La yuxtaposición es el mensaje.
Santo Tomás de Aquino defiende la inteligibilidad, la definición, la autoridad de la razón, disciplinada por la revelación.
Queiruga, en el registro público y la controversia, por el contrario, representa:
- El intento moderno de replantear la Resurrección como una experiencia interior de fe, más que como una victoria física sobre la muerte
- La tumba vacía como opcional,
- El milagro como vergüenza,
- La historia como negociable.
Este es un ataque doctrinal al muro de carga del cristianismo.
San Pablo no escribió:
«Si Cristo no resucitó en vuestros corazones, vano es vuestro simbolismo».
Escribió:
Si Cristo no resucitó, vana es vuestra fe»,
Y vinculó todo el edificio a un acontecimiento del mundo real, en el tiempo, en carne y hueso, presenciado y predicado a costa de sangre.
Despojar la Resurrección de su hecho histórico, convertir la tumba vacía en una metáfora…da como resultado una religión diferente:
- Cruz sin conquista,
- Evangelio sin victoria,
- Sacramentos sin un Señor vivo que destrozó la muerte y salió de la tumba.
La Iglesia puede sobrevivir
a la persecución,
la pobreza
y el exilio.
Lo que no puede sobrevivir
es que Roma enseñe
a los futuros sacerdotes
que la Pascua
es un estado de ánimo.
Los obispos españoles emitieron una nota en 2012 cuestionando la ortodoxia de las tesis de Queiruga e instando a la armonía con la Tradición de la Iglesia. Utilizaron;
- Lenguaje moderado,
- redacción cautelosa,
- cortesía burocrática;
- Y posteriormente, la nota «desapareció» del sitio web oficial y sobrevivió en los archivos.
Y ahora resulta que el hombre consigue una plataforma en el seminario en el día de la fiesta de Aquino.
Este es el truco sinodal en su forma más pura:
- Conservar las fórmulas, vaciar el referente.
- Conservar la Misa, ajustar el significado.
- Conservar las palabras, vaciar la sustancia.
- Presentar la disidencia como diálogo, y luego llamar al diálogo «formación».
Casi se puede oír la catequesis ofrecida a los estudiantes después: «Él plantea preguntas». «Invita a la reflexión». «Amplía nuestros horizontes». «Nos incomoda, en el buen sentido».
Una Iglesia que trata la Resurrección como una “cuestión”…ya ha cedido el campo de batalla.
La niebla moral de Roma y el fruto predecible

Luego llega una noticia del ecosistema periodístico romano: el sacerdote español y veterano corresponsal en el Vaticano, Antonio Pelayo, se enfrenta a un proceso penal en Italia por presunta violencia sexual contra un colega, con una primera audiencia programada, según se informa, para el 14 de mayo de 2026.
Se presume su inocencia. Las acusaciones son acusaciones. Los tribunales civiles harán lo que hagan.
La lección eclesial sigue vigente.
- Una cultura que disuelve la ley moral en una narrativa personal produce un clero entrenado para interpretar los límites como negociables.
- Una cultura que trata la claridad como «rigidez» produce hombres que se sienten con derecho a empujar, probar, presionar y desdibujar.
- Una cultura que rebautiza el pecado como «complejidad» finalmente se queda sin palabras.
Al régimen sinodal le encanta hablar de acompañamiento. Rara vez habla del temor de Dios.
Y cuando Fernández puede colocar «la Inquisición, las guerras mundiales, la Shoah y las masacres» en una sola cadena retórica como productos de una certeza falaz, Roma ya ha autorizado la sospecha del propio juicio moral, entonces:
- Los fieles aprenden a dudar de sus instintos.
- Los sacerdotes aprenden a dudar de la moderación.
- La burocracia aprende a gestionar el escándalo mediante el lenguaje.
La Revolución siempre se protege con la niebla.
El Mapa: una semana, una estrategia, un destino
Cuatro historias. Un diseño:
- Fernández le dice al DDF que nadie posee toda la verdad y luego eleva la “escucha” a un absoluto moral.
- León XIV nombra un obispo cuya obra trata la ley natural como una etapa de la historia más que como una explicación vinculante de la naturaleza humana.
- Un seminario español celebra la festividad de Santo Tomás de Aquino con una plataforma para un hombre cuyo proyecto trata el dogma de la Resurrección como una interpretación simbólica.
- El mundo de la prensa romana hace circular otro dossier de escándalo sexual mientras la cultura eclesial ofrece conversaciones interminables y una disciplina débil.
Un régimen que teme a las líneas designa hombres que odian las líneas.
Un régimen que teme el juicio catequiza a la Iglesia contra el juicio.
Un régimen que teme a la claridad reemplaza la claridad con “fuego”.
El fuego es una imagen hermosa cuando el objeto es la caridad.
El fuego se convierte en un arma cuando el objetivo es la verdad.
La antigua Iglesia transmitió una fe para ser creída, custodiada y predicada.
- El régimen posconciliar transmite un proceso para ser habitado, repetido y defendido.
- Convierte la teología en coreografía.
- Convierte a los obispos en gestores del estado de ánimo.
- Convierte la doctrina en una «recepción continua».
Entonces a esto le llamamos “humildad”.
Roma una vez pidió luz.
Ahora pide fuego.
Y una Iglesia que prefiere el calor a la verdad siempre encontrará abundante leña.

Por CHRIS JACKSON.
MIÉRCOLES 28 DE ENERO DE 2026.
HIRAETHINEXILE.

