* La Cuaresma se transforma en teatro LGBT. En Roma, el gran espectáculo de corrupción dentro del Vaticano se derrumba.
El desfile revela la verdad antes que la cancillería.

El desfile del Día de San Patricio en Nueva York ahora dice más sobre la Iglesia posconciliar que una docena de declaraciones de misión diocesanas.
- El desfile, que aún se nutre de la memoria católica irlandesa, lleva más de una década dando cabida a causas aceptables para la clase dirigente, mientras que los católicos provida permanecen al margen.
- Reuters informó sobre el punto de inflexión en 2014 y 2015, cuando la presión de políticos y patrocinadores obligó a los organizadores a permitir que grupos abiertamente homosexuales marcharan bajo su propia bandera.
- Este mes, la Liga Católica seguía protestando, ya que a los católicos provida no se les permitía hacer lo mismo.
No se trata de un asunto secundario.
- Es la cuestión central en miniatura.
- La institución moderna no solo tolera la contradicción, sino que la administra.
- Puede que se regularice la diversidad.
- Puede que se espere a los no nacidos.
- El espectáculo étnico permanece.
- La esencia católica se diluye lo suficiente como para mantener en paz a los patrocinadores, las cámaras y la cultura dominante de la ciudad.
Hicks heredó un escándalo y eligió el ambiente

Ronald Hicks fue investido como arzobispo de Nueva York apenas el 6 de febrero de 2026.
Un mes después, el día de San Patricio, el medio de comunicación de su propia arquidiócesis publicó una homilía en la que comparaba la historia de la inmigración irlandesa con la actual e instaba a los católicos a ver a los inmigrantes de hoy como «hermanos y hermanas», a «acogerlos» y a «ampliar nuestras redes». El énfasis recayó precisamente donde ahora se espera: en la hospitalidad, el afecto y la elevación moral. Pero…
- Incluso el Catecismo conciliar afirma que las autoridades políticas pueden someter la inmigración a «diversas condiciones jurídicas» en aras del bien común, y que los inmigrantes están obligados a obedecer las leyes del país que los recibe.
- El enfoque de Hicks respecto al Día de San Patricio pasó por alto esta enseñanza.
- Con ello, el resultado fue el habitual moralismo episcopal superficial que convierte cada festividad en una declaración de prensa que exalta el sentimiento humanitario de moda.
Esa debilidad ya sería irritante por sí sola. Lo que la hace reveladora es la gente con la que se juntaba Hicks y el escándalo que heredó.

En noviembre de 2025, el presentador homosexual de ABC, Gio Benitez, fue confirmado en la iglesia de San Pablo Apóstol en Manhattan, siendo su padrino Tommy DiDario.
- Benitez vinculó públicamente su regreso a la Iglesia con el legado de «inclusión» de Francisco y la influencia del sacerdote jesuita pro homosexual James Martin.
- Las propias directrices de iniciación para adultos de la Arquidiócesis de Nueva York establecen que el padrino debe ser un católico adulto practicante, plenamente iniciado y en buena situación, que pueda dar un buen ejemplo de vida de fe.
Esa es la parte que nadie debería fingir no entender.
- Una pareja del mismo sexo, en una ceremonia pública, fue colocada en el centro de una celebración sacramental en una de las parroquias más visibles de Manhattan, y las normas de la propia arquidiócesis quedaron allí, como papel tapiz decorativo.
- Hicks puede señalar, con razón, que la confirmación tuvo lugar antes de su nombramiento.
- No puede hacer desaparecer el escándalo cambiando de tema.
- Heredó una indignación pública que afectaba la disciplina sacramental, la doctrina moral católica y el cargo de padrino o madrina.
- Sin embargo, la imagen pública de su primer Día de San Patricio no fue de corrección episcopal. Fue de calidez, buena imagen y optimismo.
Amigo íntimo del alcalde socialista de la ciudad.

Ese tono quedó reforzado por la cordialidad pública que Hicks mostró hacia el alcalde Zohran Mamdani.
- Reuters describió a Mamdani en su toma de posesión como miembro de la facción socialista democrática de izquierda del Partido Demócrata.
- Los reportajes católicos y el propio respaldo de Planned Parenthood durante la campaña lo describieron como un político comprometido con el acceso al aborto, y la semana pasada su propia oficina anunció la creación de una nueva Oficina de Asuntos LGBTQIA+ de la Alcaldía, en la que Mamdani afirmó que el compromiso del Ayuntamiento con la comunidad queer neoyorquina era innegociable.
- Mamdani no asistió a la toma de posesión de Hicks en febrero, pero tuvo una presencia destacada en la misa y el desfile del Día de San Patricio.
- CBS informó que se reunió en privado con Hicks y describió el encuentro como un placer, señalando que ambos iniciaban sus trayectorias de liderazgo casi al mismo tiempo.
- Fox informó que Hicks comentó que había estado conociendo a Mamdani a través de llamadas telefónicas y reuniones, y que le alegraba su asistencia, presentando la Catedral de San Patricio como un lugar capaz de unir a las personas por el bien común.
Este es el instinto episcopal conciliar en estado puro:
- Es decir, Llega un alcalde públicamente a favor del acceso al aborto, la expansión de los derechos LGBT y las políticas socialistas, y el arzobispo recurre de inmediato a un lenguaje de acompañamiento, relación y a un ambiente de bien común.
- Mientras tanto, el escándalo sacramental en su propia arquidiócesis aún se cierne sobre ellos.
- La jerarquía ya no parece estar más motivada por la defensa del altar. Se siente más cómoda creando una imagen cívica.
El patrón de Nueva York no es casual.
Por eso, la historia del desfile, la confirmación de Benítez y la amistad con Mamdani están intrínsecamente ligadas:
- El antiguo distintivo católico las habría considerado cuestiones vinculadas de testimonio público, orden sacramental y claridad moral.
- En contraposición, el nuevo distintivo lo fragmenta todo.
- El desfile es un asunto.
- El alcalde es un asunto.
- El escándalo sacramental es un asunto.
- La retórica migratoria es un asunto.
- Así, bajo las nuevas rehlas sinodales, una vez que todo se compartimenta, nada tiene que ser juzgado como parte de una deformación mayor.
Pero la deformación es evidente:
- La institución solo es estricta con los símbolos cuando estos son tradicionales y no vinculantes.
- Se muestra flexible cuando el mundo exige concesiones.
- Puede conservar la catedral, las vestimentas, la procesión y la fiesta patronal.
- Pero lo que en cambio le cuesta mantener es la valentía para afirmar que ciertas disposiciones públicas son incompatibles con el orden católico y no pueden embellecerse con música pastoral.
El peculiar Vía Crucis de Austria

Austria nos ofrece una profanación patrocinada por la Iglesia:
- En estas iglesias, al pie de la Cruz, algunos hombres tomaron uno de los pecados que claman venganza al Cielo y lo envolvieron en un lenguaje de victimismo, belleza y profundidad espiritual.
- Tomaron el Vía Crucis, la gran meditación cuaresmal de la Iglesia sobre los sufrimientos de Cristo por el pecado, y lo transformaron en un acto público de compasión por identidades y deseos que la ley moral condena.
- Eso es profanación.
El escándalo va más allá del mal gusto:
La Cruz
es el lugar donde se juzga el pecado,
donde confluyen:
la culpa,
la expiación,
la misericordia
y la redención,
y donde los católicos aprenden
el precio de sus pecados.
Sin embargo ahora
funcionarios diocesanos
y organizadores del proyecto,
instrumentalizaron ese santo misterio
para servir a una causa política y sexual.
No llevaron a los pecadores al Calvario
para escuchar el antiguo mandato:
«Ve y no peques más».
Redujeron el Calvario
al orden terapéutico moderno
y lo sometieron al culto del yo.
El resultado fue una religión falsa:
las llagas de Cristo en segundo plano,
las pasiones humanas en primer plano,
el arrepentimiento desaparecido,
la autoafirmación entronizada.

Por eso, este evento merece un lenguaje más contundente que «desacertado» o «desafortunado»;
Un «Vía Crucis extraño»
dentro de las iglesias católicas
es una blasfema inversión de la Pasión.
Es un acto de rebelión litúrgica
contra el verdadero significado de la Cuaresma.
La Iglesia
nos da estas semanas para ayunar,
confesarnos,
hacer penitencia,
crucificar la carne,
llorar por el pecado,
seguir al Redentor sufriente
hasta la cima del sacrificio.
Pero ahora respondieron
convirtiendo el santuario
en un teatro de agravio,
y la Pasión
en un instrumento
para la rehabilitación pública de la impureza.
Que nadie se escude
en el lenguaje de la compasión.
La compasión no consiste
en ocultar el desorden grave
bajo el halo de la Pasión de Cristo,
ni en revestir la rebeldía
con imágenes sagradas,
ni en animar
a las almas a verse reflejadas
en la Cruz,
sin explicarles por qué fue necesaria.
El antiguo distgintivo católico
se habría estremecido
ante semejante profanación.
Ahora los nuevos clérigos la patrocinan,
la publicitan,
la aplauden
y la llaman ‘inclusión’.

Un obispo con alma católica habría cerrado las puertas a esta obscenidad.
Habría dicho que el Vía Crucis
pertenece a Jesucristo,
no a activistas,
burócratas eclesiásticos
ni a la libido moderna
que busca una bendición bajo arcos góticos.
En cambio,
estas iglesias albergaron un espectáculo
en el que el lenguaje del sufrimiento
se utilizó como arma
contra la verdad moral misma.
Esa es la verdadera obscenidad.
El pecador no fue llamado a la Cruz
para la conversión.
Poe el contrario,
la Cruz fue forzada
a servir a la autojustificación
del pecador.
Aquí es donde siempre termina el colapso posconciliar:
- Una vez que el arrepentimiento es reemplazado por «el acompañamiento«, lo más sagrado termina siendo utilizado para servir a las causas más viles.
- Así que sí, Austria es una revelación.
- Una terrible revelación.
- Muestra a una jerarquía eclesiástica dispuesta a poner un pecado que clama al Cielo, por venganza bajo la sombra del Calvario.
La farsa judicial romana completa el panorama.

Luego viene Roma, donde la seriedad con la que el Vaticano se jactaba de su lucha contra la corrupción ha sufrido un humillante revés:
- El 17 de marzo, AP informó que el tribunal de apelaciones del Vaticano declaró nulo el juicio en el caso Becciu, dictaminando que Francisco y los fiscales vaticanos cometieron errores de procedimiento que invalidaron la acusación original y exigieron un nuevo juicio a partir del 22 de junio.
- Los abogados defensores afirmaron que el fallo era significativo porque equivale a que un tribunal vaticano declarara que un acto papal carecía de validez.
Ese detalle merece más atención de la que recibirá:
El mismo aparato
que se presenta
como la conciencia moral del mundo,
y que durante años exhibió este caso
como prueba de su seriedad reformista,
ahora ha logrado sabotear
su propio caso estrella.
El problema no radica simplemente
en la supuesta corrupción.
Tales prácticas han existido en muchas épocas.
La cuestión de fondo
es el patrón de
improvisación,
inestabilidad
y autocontradicción institucional
en un régimen
que nunca se cansa de predicar
transparencia,
escucha,
reforma
y rendición de cuentas.
- Nueva York no puede sancionar los escándalos con claridad.
- Austria no distingue la Pasión del teatro político.
- Roma ni siquiera puede llevar a cabo su propia limpieza jurídica sin tropezar con sus propios procedimientos.
- No se trata de tres escándalos aislados. Son tres manifestaciones del mismo desorden eclesial.
Conclusión
Hubo un tiempo en que los católicos esperaban que el obispo cumpliera con su deber.
Se suponía que debía:
- custodiar los sacramentos,
- afrontar los escándalos,
- reprender a los gobernantes civiles cuando fuera necesario
- y asegurarse de que los símbolos públicos de la Iglesia siguieran significando lo que decían significar.
Ese instinto ancestral ha sido reemplazado por algo mucho más suave y evasivo:
- Los símbolos permanecen, pero los juicios se vuelven difusos.
- La catedral sigue llena,
- las vestimentas siguen siendo espléndidas,
- las fiestas se siguen celebrando…pero la voluntad que las sustenta parece debilitarse cada vez que surge un conflicto real con el espíritu de la época.
- Ahora,por el contrario…Todo se gestiona, se suaviza, se posterga, se absorbe en el lenguaje del diálogo, la relación y el acompañamiento, como si la claridad misma se hubiera convertido en la única ofensa imperdonable.
Por eso estas historias están intrínsecamente ligadas.
- El desfile continúa bajo la simbología católica, mientras que los provida quedan excluidos.
- Un escándalo sacramental público en Nueva York se deja en silencio sin ninguna señal de corrección real.
- Las iglesias austriacas convierten la Pasión en un vehículo para la rehabilitación pública de pecados graves.
- Roma, por su parte, ni siquiera puede llevar a cabo su propio juicio por corrupción, que acaparó toda la atención, sin que todo se desmorone en la apelación.
En todos los casos, la institución aún sabe cómo mantener las apariencias.
- Aún sabe cómo mantener el espectáculo en marcha.
- Lo que cada vez parece haber perdido más es la capacidad de actuar con la seriedad moral directa que antaño otorgaba significado a la autoridad católica.
Y ese es el problema de fondo.
A los fieles se les repite constantemente que deben tener confianza…
- porque la maquinaria sigue en pie,
- porque las oficinas siguen funcionando,
- porque las ceremonias siguen celebrándose,
- porque las cámaras siguen ahí y las puertas siguen abiertas.
Pero una maquinaria que funciona no es lo mismo que la voz de un pastor, y una iglesia llena de pompa es una pobre compensación para una jerarquía que no habla con convicción cuando más se necesita.
Así que el desfile continúa, el alcalde sonríe, el escándalo persiste, las profanaciones se multiplican y los responsables siguen hablando como si la verdadera tarea fuera mantener la calma. Los católicos ya deberían haber superado la confusión de este tipo de mantenimiento institucional con un liderazgo genuino. Es un plan velado para la destrucción.

Por CHRIS JACKSON.
MIÉRCOLES 18 DE MARZO DE 2026.
HIRAETHINEXILE.

