* Dos cardenales apoyan labor pro homosexual del jesuita; La doctrina es sustituida por la «experiencia» individual; Posibles sanciones a la FSSPX y los elogios de obispos argentinos a una activista por el derecho al aborto.

Cardenal da la bienvenida a la conferencia pro homosexual de ‘acercamiento‘
El cardenal Robert McElroy dio la bienvenida a la Conferencia de Extensión de 2026 en Washington con un lenguaje que debería hacer que todo católico serio se detuviera a leerlo y luego lo volviera a leer.
- Cardenal da la bienvenida a la conferencia pro homosexual de ‘acercamiento‘
- Cupich transforma la bienvenida en doctrina misionera.
- El Grupo de Estudio 9 proporciona el mecanismo.
- Roma se prepara para ampliar la trampa de la FSSPX.
- Los obispos argentinos dan gracias a Dios por la valentía de una activista proaborto.
- El patrón tras la evidencia
- La carta, fechada el 19 de junio de 2026, lleva el membrete de la Arquidiócesis Católica Romana de Washington. Comienza con el cordial saludo clerical habitual: «Mis queridos compañeros peregrinos en la fe».
- A continuación, McElroy expresa su «encantado» de darles la bienvenida a Washington y afirma que sabe que el Espíritu Santo estará «profundamente presente» en sus reuniones y debates.
- Esta es la conferencia de extensión del Padre James Martin, celebrada en la Universidad de Georgetown, centrada en el ministerio a católicos LGBTQ+, con paneles, liturgias, oportunidades para establecer contactos, talleres pastorales y el vocabulario habitual del acompañamiento.
- La página web de la conferencia de Outreach incluye sesiones sobre católicos LGBTQ+ y castidad, teología y católicos LGBTQ+, la experiencia de los católicos transgénero, el ministerio parroquial, las Sagradas Escrituras, la salud mental y la ordenación sacerdotal.
Pero lo más sorprendente
es que el cardenal McElroy
no trató la Conferencia
como un delicado problema pastoral
que requiriera precisión doctrinal.
No.
La consideró un momento ‘providencial’.
La frase clave se encuentra en el segundo párrafo:
McElroy escribe que la Iglesia se encuentra ahora en un momento en que «los fundamentos pastorales establecidos por el Papa Francisco para un ministerio auténtico hacia y con la comunidad LGBT están siendo profundizados y perfeccionados por el Papa León».
Esa frase
es mucho más importante
que cualquier otra carta
de saludo liberal rutinaria.
Porque el cardenal McElroy
interpreta a León XIV…
como la continuación y el desarrollo
del proyecto LGBT
de Francisco.
Presenta a Francisco como el fundador,
a León como el perfeccionador
y a plataforma Outreach
como la expresión local estadounidense
de este nuevo régimen pastoral.
Por el contrario,
el marco católico tradicional
parte de la naturaleza humana,
del orden creado,
del sexto mandamiento,
de la castidad,
del arrepentimiento,
de la gracia,
de la tentación,
del pecado,
de la confesión
y
de la conversión.
El marco tradicional católico
Insiste
en que las personas
deben ser tratadas con caridad y justicia,
porque toda alma humana
fue creada para Dios.
Asimismo sostiene
que los actos sexuales fuera del matrimonio,
no pueden ser bendecidos,
normalizados
ni constituir la base
de la identidad eclesial.
Pero la carta deñ cardenal McElroy se sitúa en otro plano. Los pilares fundamentales, para él, son:
- la comunidad LGBT,
- el ‘ministerio auténtico’,
- la ‘diversidad’ de discípulos,
- la ‘experiencia’,
- el nuevo paradigma,
- el ‘diálogo’
En otras palabras:
La doctrina moral
permanece en un segundo plano,
como un mueble guardado
en una habitación cerrada.
Ahora, la ‘teología’ pública…
es ‘la experiencia’,
la experiencia de vida.
Ese es el gran avance revolucionario:
Ya no se aborda a la persona
principalmente como un pecador
llamado a la gracia,
como nos sucede a todos.
Ahora,
se la aborda a través
de una categoría de «identidad» de «género»
que la Iglesia está llamada a acoger,
escuchar,
acompañar
e
integrar…
en un nuevo paradigma de «santidad».
McElroy termina el párrafo con la frase de Francis “Todos, Todos, Todos”.
Todos, todos, todos.
El eslogan funciona
porque suena a misericordia:
Su efecto práctico
es la suspensión del juicio.
- Todos son llamados a entrar antes de que nadie haya explicado qué significa aún la conversión.
- La invitación se convierte en doctrina.
- La bienvenida se convierte en Evangelio. El proceso pastoral se convierte en la nueva regla de fe.
Cupich transforma la bienvenida en doctrina misionera.

El cardenal Blase Cupich envió su propia carta desde Chicago, y el tono es más suave porque Cupich siempre ha dominado el lenguaje de la cordialidad burocrática.
- En su carta, elogia el tema de la conferencia de Outreach: «Caminando juntos: Celebrando cinco años de ministerios de extensión».
- Escribe que escuchar y acompañar son esenciales para una Iglesia ‘próspera’.
- Destaca que la conferencia contará con la participación de líderes de parroquias dinámicas y del programa de extensión para personas LGBTQ+ de la Arquidiócesis de Chicago.
- Elogia los esfuerzos por fomentar la extensión a los católicos LGBTQ+ y una cultura de acogida, hospitalidad y proclamación del Evangelio.
Luego añade la frase que revela la estructura subyacente al sentimiento: el tema de la conferencia «resuena bien en nuestra iglesia sinodal y en la actual nueva era misionera».
Ojo:
Este ya no es un ministerio marginal.
Se le está integrando
a la «identidad misionera de la Iglesia» posconciliar.
Cupich presenta el trabajo
con la comunidad LGBTQ+…
como parte de ‘la nueva evangelización’,
como parte del método sinodal
y
como el testimonio público de la Iglesia
en un mundo polarizado.
Todo ello demuestra un cosa:
Que el término evangelización
ha sido vaciado y reinterpretado.
En el antiguo sentido católico,
la evangelización significaba
la proclamación de Jesucristo,
el llamado al arrepentimiento,
la incorporación a la Iglesia,
la vida sacramental,
la transformación moral
y
la perseverancia hacia la salvación.
Pero ahora,
En la carta del cardenal Cupich,
la evangelización
se convierte,
queda reducida,
en un «proceso de escucha»
de ‘las experiencias’ individuales,
argumentando
que las personas ‘crecen’
a través de las relaciones
y asegurando
que nadie se sienta excluido o rezagado.
La conversión se refugia en el lenguaje del proceso.
Lo más revelador de esta retórica es su evasión moral:
Cupich no dice:
- qué es exactamente lo que la Iglesia pide que la gente abandone,
- cómo encaja la castidad en la cultura de acogida de la conferencia,
- si las relaciones entre personas del mismo sexo deben abandonarse,
- si la ideología transgénero es falsa,
- si la antropología católica aún rige la práctica pastoral,
- o si el Evangelio que él invoca todavía contiene las duras palabras de Cristo.
No.
No dice nada de esos.
Cupich bendice el proceso. El proceso hace el resto.
Así es como la nueva iglesia
cambia la doctrina…
aunque niega que esta haya cambiado.
Desplaza:
* el centro moral de la ley…a la narrativa,
* del mandamiento…al camino,
* del arrepentimiento…a ‘la inclusión’,
* de la confesión…al ‘acompañamiento’.
La antigua doctrina,
no siempre es abolida formalmente;
simplemente se vuelve inutilizable…
desde el punto de vista ‘pastoral’.
Entonces,
la doctrina católica,
inservible,
desechada por los sinodalistas,
se convierte en una pieza de museo.
El Grupo de Estudio 9 proporciona el mecanismo.

McElroy vincula explícitamente la conferencia Outreach con el Grupo de Estudio 9 del Sínodo sobre la sinodalidad. Esta conexión es importante porque el Grupo de Estudio 9 proporciona a la Revolución pastoral un método teológico.
- En efecto, el informe del Grupo 9 del Sínodo sinodalista, incluye una sección sobre «Experiencias de personas de fe con atracción por personas del mismo sexo».
- Habla de testimonios, sufrimiento, estigma, doble vida, terapia reparativa, prácticas pastorales, doctrina y el reto de conciliar la firmeza doctrinal con la acogida.
- Todo esto suena a un planteamiento posconciliar familiar.
Entonces el informe cruza una línea.
Es así que aprovechan los dinodalistas para insertar un testimonio afirma que el pecado, en su raíz, no reside en la relación de pareja entre personas del mismo sexo, sino en la falta de fe en un Dios que anhela nuestra plenitud.
- El informe presenta este testimonio como parte del material para el discernimiento sinodal.
- Asimismo, aborda la importancia de la estabilidad de una relación afectiva sana, la autoaceptación, la participación en la comunidad cristiana y una teología capaz de abrir lecturas contextuales y hermenéuticas de las Escrituras.
El informe identifica entonces el objetivo metodológico más profundo.
- Afirma que la tarea consiste en superar el modelo teórico que deriva la práctica de una doctrina preestablecida y aplica principios generales a situaciones personales concretas.
- En cambio, aboga por una circularidad entre teoría y práctica, pensamiento y experiencia, donde la reflexión teológica parta de las experiencias del bien inscritas en el sensus fidei fidelium.
Ese es el motor de la Revolución Moral dentro de la Iglesia en este momento:
- La vida concreta de quienes viven en situaciones objetivamente desordenadas…ahora resulta que se convierte en material a través del cual la Iglesia discierne el bien.
- Y, en contraste, el modelo tradicional de aplicar la verdad moral a casos particulares ahora se considera inadecuado, abstracto, prefabricado y pastoralmente obsoleto.
Esto es precisamente lo que la carta de McElroy celebra como un “nuevo paradigma”.
Frente al «nuevo paradigma» revolucionario de los sinoidalistas, una cosa debe quedar en claro:
Un católico
puede escuchar el sufrimiento…
sin renunciar a la doctrina.
Un sacerdote
puede tratar a una persona con ternura…
sin dejar de señalar el pecado.
Un confesor
puede comprender
la debilidad, la soledad y el miedo…
sin dejar de ofrecer el remedio
del arrepentimiento.
Todo el sistema sacramental tradicional,
presupone esta unión de verdad y misericordia.
En contraposición a la doctrina católica,
el Grupo sinodalista de Estudio 9
se encamina
hacia una solución diferente.
Es decir:
Permite que la experiencia
ponga a prueba la doctrina…
hasta que esta ya no pueda expresarse con claridad.
Replantea la contradicción
entre la enseñanza moral católica
y las relaciones entre personas del mismo sexo…
como un callejón sin salida
que debe superarse,
en lugar de una verdad que debe obedecerse.
La frase sinodalista «llamada a la santidad en toda su concreción» se vuelve entonces peligrosa, porque ahora….
La santidad
ya no se define claramente
por la conformidad con Cristo
mediante la gracia,
el arrepentimiento,
la castidad
y
los mandamientos.
Ahora,
mediante el sionodalismo,
Se convierte en algo
que se ‘discierne’
dentro de las mismas experiencias
que la Iglesia antaño sabía juzgar.
La Revolución pastoral
se vuelve doctrinal,
porque cambia la ubicación de la autoridad.
La autoridad se desplaza del depósito de la fe a la experiencia interpretada de la persona acompañada.
Roma se prepara para ampliar la trampa de la FSSPX.

Los informes procedentes de Roma sugieren que el castigo que se avecina para la Sociedad de San Pío X podría tener repercusiones mucho mayores que las de los obispos que la consagran y los cuatro sacerdotes que reciben las órdenes episcopales el 1 de julio.
- Según informa Tribune Chrétienne, un documento que se está preparando en el Vaticano podría aclarar formalmente las consecuencias canónicas de lo que Roma denominará una nueva ruptura con la Santa Sede.
- El informe señala que las consecuencias podrían extenderse a toda la estructura de la FSSPX: aproximadamente 700 sacerdotes, seminarios, apostolados, obras e incluso los fieles que asisten regularmente a las capillas de la FSSPX en todo el mundo.
León XIV ya se había pronunciado públicamente en un tono de advertencia final.
- En Castel Gandolfo, dijo que estaba considerando un último llamamiento a la FSSPX: «No hagan esto».
- Luego, fue directo al grano.
- La Fraternidad, afirmó, se niega a aceptar elementos fundamentales de la Iglesia, comenzando por varios puntos del Concilio Vaticano II.
Esa es la clave.
Roma se prepara para convertir
el Concilio Vaticano II
en el ‘límite’ visible
de la comunión católica.
Las consagraciones le brindan la ocasión.
El verdadero objetivo, así,
es la negativa tradicionalista
a aceptar el Concilio…
como ‘la carta fundacional’
del nuevo orden eclesial.
El alcance del posible decreto es asombroso.
- Si Roma declara cismática a toda la estructura de la FSSPX, el resultado no se limitaría a un puñado de obispos.
- Sacerdotes, escuelas, seminarios, misiones, capillas y fieles comunes quedarían bajo una nube de condena canónica.
- Familias que han asistido durante años a misas de la FSSPX, muchas de ellas consideradas católicas fieles que preservan la fe de sus padres, podrían verse repentinamente tratadas como participantes formales del cisma.
Esto supondría una escalada histórica.
El mismo sistema romano
que tanto habla de
diálogo,
escucha,
inclusión
y
acompañamiento…
podría estar preparándose
para encasillar
una red católica tradicional global
bajo una etiqueta generalizada.
A los fieles que se arrodillan
ante la antigua misa,
se les podría decir
que su hogar espiritual habitual…
ahora los excluye de la comunión.
Los sacerdotes que predican
la antigua doctrina…
podrían ser tachados de cismáticos.
Las capillas que preservaron
la vida católica durante décadas
de caos litúrgico y doctrinal…
podrían ser tratadas como territorio prohibido.
Por eso, las referencias del informe a otras comunidades tradicionales son importantes.
- Tribune Chrétienne señala la preocupación entre grupos apegados a la liturgia tradicional pero formalmente leales a Roma: las comunidades de Santo Tomás Becket, los Misioneros de la Divina Misericordia, los Benedictinos de Nursia y otros que siguen de cerca el caso de la FSSPX.
- El patrón ya parece arbitrario.
- Una comunidad recibe permisos.
- A otra se le impide ordenar sacerdotes según el rito tradicional.
- Otra espera bajo restricciones.
- A otra se le dice que sus sacerdotes no pueden celebrar la Misa Tridentina.
- Un nuncio en Francia muestra firmeza hacia la Fraternidad de San Pedro.
- El cardenal Roche, el cardenal Fernández y León XIV parecen estar alineados en contra de cualquier expansión del mundo tradicionalista.
El mensaje es inequívoco:
- Las estructuras oficiales solo tolerarán el antiguo rito como una exhibición controlada.
- No permitirán que se convierta en una alternativa viva al acuerdo posconciliar.
Ese es el verdadero temor en Roma.
La FSSPX siempre ha representado más que un problema canónico.
- Representa una acusación viva.
- Su existencia demuestra que la antigua Misa, la antigua doctrina, la antigua formación sacerdotal y las antiguas condenas del error moderno no desaparecieron con el fin del Concilio.
- Sus capillas afirman que los católicos aún pueden reconocer la religión de sus antepasados.
- Sus seminarios sostienen que la identidad sacerdotal puede seguir formándose fuera del universo psicológico del Vaticano II.
- Sus obispos afirman que el organismo sacramental tradicional puede sobrevivir sin el permiso romano de quienes persiguen la misma tradición que dicen gobernar.
Roma quiere que esa acusación quede neutralizada.
El contraste con otros grupos considerados «sensibles» es innegable:
- Las mujeres anglicanas que se autodenominan «obispas» pueden ser recibidas en el Vaticano.
- Figuras sinodales alemanas pueden dedicar años a impulsar la revolución sexual y eclesiológica sin salirse del debate.
- Las conferencias LGBT pueden recibir elogios de cardenales que invocan al Espíritu Santo y al nuevo paradigma sinodal.
- Los gestos interreligiosos pueden multiplicarse.
- El falso culto puede ser tratado como un encuentro.
- La Revolución moral puede ser procesada mediante el discernimiento.
La antigua Misa recibe decretos.
La FSSPX recibe advertencias.
Los sacerdotes tradicionales despiertan sospechas.
Los fieles tradicionales pronto podrían tener una marca canónica.
La palabra «cisma» se utiliza para proteger la revolución conciliar del pasado católico. Roma habla como si la herida proviniera de Écône. La herida comenzó cuando los hombres del concilio y sus sucesores enseñaron a los católicos a aceptar una nueva relación con las religiones falsas, una nueva liturgia, una nueva actitud hacia la libertad moderna, un nuevo método pastoral y un nuevo instinto hacia el mundo. La FSSPX no creó esa ruptura. Se negó a bautizarla.
Un decreto más amplio contra todo el clero y los fieles de la FSSPX clarificaría, por lo tanto, el régimen actual. Demostraría que la jerarquía posconciliar aún puede actuar con una fuerza jurídica aterradora cuando el objetivo es la Tradición Católica. Los mismos hombres que vacilan ante cada error progresivo pueden, de repente, descubrir todo el vocabulario de la ley, la comunión, la obediencia, la ruptura y la excomunión cuando el antiguo rito romano se niega a permanecer contenido.
Esto no es gobierno pastoral. Es cuarentena canónica.
- Roma lleva años diciéndoles a los católicos que todos deben ser bienvenidos: todos, todos, todos.
- La aparente excepción es el católico que quiere que la fe, el culto y las condenas de la Iglesia estén presentes antes del concilio.
- Para él, la bienvenida tiene condiciones.
- El diálogo tiene límites.
- La misericordia tiene plazos.
- La comunión exige entrega.
Si se aprueba el decreto anunciado, no solo castigará a la FSSPX.
Anunciará que el Concilio Vaticano II ha sido convertido en la puerta por la que todo católico debe pasar.
Por eso, este momento podría tener repercusiones mucho mayores que las de la Sociedad.
- Cada instituto tradicional tiene ahora motivos para fijarse en Écône y comprender su propio futuro.
- El permiso de hoy no garantiza el de mañana.
- El favor diocesano puede desvanecerse.
- La paciencia romana puede agotarse.
- El antiguo rito puede permitirse en un monasterio y suprimirse en otro.
- La ley puede cambiar cuando los guardianes del nuevo orden decidan que la tradición se ha vuelto demasiado confiada.
Las próximas semanas podrían revelar la forma definitiva del acuerdo posconciliar.
Hay sitio para casi todos.
No hay lugar seguro para la vieja fe cuando se niega a disculparse por existir.
Los obispos argentinos dan gracias a Dios por la valentía de una activista proaborto.

El homenaje de los obispos argentinos a Taty Almeida muestra el mismo desorden moral en otro registro.
- Almeida fue una de las activistas de derechos humanos más reconocidas de Argentina, vinculada a las Madres de Plaza de Mayo, movimiento surgido de la angustia de las familias cuyos seres queridos desaparecieron durante la violencia política y la dictadura militar argentinas.
- Su propio hijo desapareció.
- Cualquier católico honesto puede reconocer el dolor, el coraje y la seriedad moral que implica la búsqueda de la verdad sobre los desaparecidos.
- Esa parte de su vida merece un respeto sobrio.
Pero…La declaración de los obispos fue más allá.
- La Conferencia Episcopal Argentina elogió su compromiso histórico con los derechos humanos y agradeció a Dios por haberle dado fortaleza en tiempos difíciles.
- Describió su responsabilidad en la búsqueda de la verdad y la justicia como un testimonio para muchas generaciones.
La declaración de los obispos no tuvo en cuenta su apoyo público al aborto.
- Almeida apareció con el pañuelo verde, símbolo de la campaña argentina por el aborto legal.
- La memoria proaborto argentina la incluye entre quienes apoyaron el movimiento cuando el debate sobre el aborto llenaba las calles. L
- os obispos elogiaron su valentía y compromiso histórico, pero no mencionaron el tema del aborto.
Ese silencio constituye una absolución.
La misma jerarquía
que sabe emitir advertencias precisas
contra las consagraciones tradicionales…
se vuelve repentinamente generosa,
permisiva
y
poética,
cuando se trata
de una figura de izquierda
defensora de los derechos humanos
que también apoyó el aborto legal.
El apoyo al aborto se desvanece en la niebla.
- Este es uno de los principales trucos de la imaginación moral posconciliar.
- El lenguaje de los derechos humanos se convierte en un disolvente.
- Puede lavar la sangre.
- Una persona se convierte en símbolo de verdad, justicia, democracia, memoria, valentía y fraternidad, y el mal innegociable se trata como una desafortunada nota a pie de página, demasiado divisiva para el momento.
La caridad católica hacia los difuntos
no exige elogios públicos por una vida…
sin responsabilidad moral.
Los católicos pueden rezar por el alma de Almeida.
Los católicos pueden reconocer
el horror del terrorismo de Estado.
Los católicos pueden condenar
el secuestro,
la tortura,
la desaparición
y
el asesinato.
Los católicos pueden solidarizarse
con una madre que pasó décadas buscando a su hijo.
Los obispos católicos tienen un deber superior al del equilibrio sentimental. Deben enseñar la ley moral en su totalidad.
Un homenaje público
que agradece a Dios por la valentía,
pero que ignora el activismo
a favor del aborto…
catequiza por omisión.
Enseña a los católicos
que el asesinato de los no nacidos
puede quedar impune
si la biografía pública
cuenta con suficiente capital progresista
en materia de derechos humanos.
Ese es el mismo patrón que se observa en el trabajo de extensión comunitaria. La identidad, la experiencia, el sufrimiento, la exclusión y la justicia social se convierten en el eje central. La ley moral queda relegada a un segundo plano.
El patrón tras la evidencia
Estas historias conforman una misma imagen moral.
- El sistema posconciliar se ha vuelto sumamente sensible al sufrimiento de quienes cuestionan la doctrina católica sobre la sexualidad. Se ha expresado con elocuencia sobre la inclusión, la acogida, el acompañamiento y la identidad. Puede hablar de la presencia del Espíritu Santo en una conferencia de evangelización y de un nuevo paradigma de santidad basado en la diversidad de experiencias.
- El mismo sistema se ha vuelto cada vez más severo con los católicos que cuestionan el Concilio Vaticano II, defienden la antigua Misa y se resisten a las consecuencias doctrinales del concilio.
Ahora…Los pecados se reinterpretan como heridas, viajes, identidades y testimonios.
La antigua fe se describe ahora como rigidez, división, nostalgia y cisma.
Por eso,
la crítica católica tradicional
se vuelve cada vez más difícil de desestimar.
Ya no se trata
de una disputa de tono,
ni de un obispo liberal imprudente,
ni de un párrafo sinodal mal redactado.
El patrón es estructural.
Los altos cargos
de la institución posconciliar
hablan con ternura pastoral
sobre la Revolución moral
y con amenaza jurídica
sobre la tradición católica.
Una Iglesia que realmente creyera en su antigua doctrina jamás trataría una conferencia homosexualista de evangelización como un lugar privilegiado del Espíritu Santo, mientras que consideraría la defensa de la antigua Misa y la fe preconciliar como la verdadera emergencia.
Una Iglesia que realmente creyera en su antigua ley moral no agradecería a Dios por la valentía de un defensor público del aborto sin advertirle que ningún historial de derechos humanos puede santificar el apoyo al asesinato de los no nacidos.
Una Iglesia que realmente creyera en su antigua teología de la autoridad no convertiría el Concilio Vaticano II en la prueba práctica de la comunión mientras el sexto mandamiento se reelabora lentamente a través de la experiencia y el diálogo.
La nueva religión no es caótica. Tiene su propia disciplina.
Bendice el proceso.
Elogia la experiencia.
Fomenta la inclusión.
Canoniza el diálogo.
Espiritualiza la ambigüedad.
Entonces recuerda la ley cuando la tradición se niega a morir.
La jerarquía moderna puede encontrar al Espíritu Santo en Georgetown, valentía en un símbolo del derecho al aborto y un nuevo paradigma en los testimonios de relaciones entre personas del mismo sexo. También puede encontrar cisma en Écône.
Eso les indica a los católicos qué tipo de iglesia se les pide que obedezcan.

Por CHRIS JACKSON.
SÁBAD0 20 DE JUNIO DE 2026.
HIRAETHINEXILE.

