Un informe de la ONU, presentado el 23 de agosto por la Relatora Especial sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Reem Alsalem, exige la prohibición mundial de la gestación subrogada. Considera que esta institución es una forma moderna de esclavitud.

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Alsalem no se anda con rodeos al afirmar que la gestación subrogada implica «explotación y violencia contra mujeres y niños».
Además, refuerza los principios patriarcales al tratar el cuerpo de la mujer «como una mercancía y un objeto».
Además, la gestación subrogada comercial constituye, en efecto, la venta de niños, lo cual constituye un delito de derecho internacional. El acuerdo podría compararse con la esclavitud porque coloca a las madres subrogadas en una posición en la que están sujetas a todos o algunos de los atributos de los derechos de propiedad.
La relatora de la ONU describe un sistema que reduce a las mujeres pobres a una sola función biológica, «asignando un valor monetario a su capacidad de concebir y tener hijos». Critica las prácticas contractuales que llegan incluso a privar a las madres subrogadas de la libertad de movimiento, el acceso a tratamiento médico e incluso las obligan a someterse a abortos selectivos impuestos por los futuros padres.
En lo que respecta a los niños, la relatora argumenta que son las primeras víctimas de esta trata. La gestación subrogada implica la separación planificada de la madre y el niño que lleva en su vientre, quien es tratado como un objeto indefenso o una mercancía. Describe esta ruptura del vínculo materno al nacer como una grave amenaza para el desarrollo psicológico y emocional del niño.Anuncio
Las recomendaciones del informe de la ONU son claras:
- erradicar la maternidad subrogada en todas sus formas,
- anular el reconocimiento legal de los contratos y afiliaciones resultantes de esta práctica
- y trabajar por la adopción de un instrumento internacional jurídicamente vinculante para prohibir esta práctica.
NACIONES UNIDAS.
KAI.

