La esperanza de que León XIV mantuviera fielmente el Depósito de la Fe ya ha sido puesta a prueba y, tristemente, ha disminuido, declaró hoy el obispo Joseph Strickland al londinense TheCatholicHerald. Sus argumentos:
- – León XIV ha mantenido al cardenal Víctor Manuel Fernández en la Congregación para la Doctrina de la Fe, un hombre cuyo historial incluye socavar la doctrina moral y aprobar documentos que confunden a los fieles en cuestiones como las «bendiciones» homosexuales.
- – Ha nombrado obispos que apoyan abiertamente la ordenación de mujeres, en contra de las constantes enseñanzas de la Iglesia.
- – También ha mantenido restricciones a la Misa tradicional en latín, privando a los fieles de una liturgia que formó a innumerables santos.
No se trata de asuntos menores. Representan una continuación del mismo patrón que vimos bajo el Papa Francisco: tolerar, o incluso promover, voces que contradicen la fe, mientras se margina a los que la hablan claramente.
El Novus Ordo disminuye el enfoque en Cristo
En cuanto al rito romano, monseñor Strickland señaló que atrae a muchas familias.
Fue ordenado en el Novus Ordo y sólo se enteró de la controversia litúrgica después de convertirse en obispo.
Cree que los cambios introducidos en la misa tras el Concilio Vaticano II disminuyeron su enfoque sagrado y la atención a Cristo: «Hay innumerables ejemplos de pérdida de reverencia que han seguido a los cambios».
«El arzobispo Lefebvre será recordado como un católico fiel que defendió principios en peligro de perderse»
Monseñor Strickland dice del arzobispo Marcel Lefebvre que desempeñó «un papel importante en la preservación de la misa en latín como algo vital para la vida de la Iglesia».
Sugiere que, dentro de cien años, el arzobispo será recordado como un católico fiel que defendió unos principios que corrían peligro de perderse, siendo el central de ellos la misa en latín.
«Bendecir» las relaciones homosexuales como «bendecir» la drogadicción
Sobre el controvertido texto de Francisco Fiducia Supplicans, el obispo Strickland dijo que «no podemos bendecir el pecado».
«Cuando dos hombres o dos mujeres se presentan como si estuvieran en una relación sexual, no podemos bendecir esa relación».
Los individuos pueden acudir a una bendición, especialmente si están intentando arrepentirse.
Monseñor Strickland utiliza la analogía de la drogadicción: «Las drogas destruyen vidas. No es amoroso pretender que ser adicto a las drogas está bien si ésa es su elección, y dar a alguien una bendición sin llamarle a cambiar de vida. Lo mismo se aplica a los que están en una relación pecaminosa».

