Mientras continúa la guerra desde la Casa Blabca, residencia oficial del Presidente de Estados Unidos, contra Irán y la Santa Sede, León XIV expresó una severa advertencia que no puede ser pasada por alto por los analistas políticos y la sociedad en general:
«La democracia corre el riesgo de convertirse en tiranía o en la dominación de la élite».
Lo expone así SilereNonPossum:
Con motivo de la Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, que se celebra en la Casina Pio IV del 14 al 16 de abril de 2026, el Papa León XIV envió a los participantes un mensaje firmado el 1 de abril. Este texto, denso y detallado, aborda algunas de las cuestiones más acuciantes de nuestro tiempo: cómo se ejerce el poder legítimamente , qué significa la democracia auténtica y qué orden internacional es capaz de servir verdaderamente a toda la humanidad.
El Papa inicia su mensaje expresando su gratitud al Cardenal Peter Turkson por su labor como Canciller de la Academia y a su Presidenta, la Hermana Helen Alford, por haber elegido un tema que considera «particularmente oportuno»: «Los usos del poder: legitimidad, democracia y reescritura del orden internacional ». Esta elección, subraya León XIV, centra la reflexión en un elemento crucial para la construcción de la paz, tanto dentro como entre las naciones, en un momento de profundos cambios globales.
El poder como medio, no como fin.
El núcleo teológico y doctrinal del mensaje se encuentra en el segundo párrafo, donde León XIV recuerda la enseñanza de la doctrina social católica : el poder no es un fin en sí mismo, sino un medio dirigido al bien común.
- La legitimidad de quienes gobiernan, explica el Papa, no depende de la acumulación de poder económico o tecnológico, sino de la sabiduría y la virtud con que se ejerce ese poder, citando en apoyo el Catecismo de la Iglesia Católica (n.º 1903).
- León XIV identifica entonces las virtudes específicas que deben animar a quienes detentan la autoridad: la justicia y la fortaleza son indispensables para tomar decisiones correctas y llevarlas a cabo; pero igualmente esencial es la templanza, ya que —escribe el Pontífice— «frena la autoexaltación desordenada y constituye una barrera contra el abuso de poder ».
- Son palabras muy concretas que parecen abordar directamente las tendencias autoritarias y narcisistas que caracterizan gran parte de la política contemporánea.

Una democracia fundada en la dignidad de la persona.
El mensaje dedica un amplio espacio al tema de la democracia, que León XIV define como una de las más altas expresiones del poder legítimo , siempre y cuando no se reduzca a un mero procedimiento. Haciéndose eco de las palabras de San Juan Pablo II en Centesimus Annus , el Papa recuerda que la Iglesia valora la democracia precisamente porque garantiza la participación en las decisiones políticas y la posibilidad de elegir, supervisar y reemplazar pacíficamente a los funcionarios públicos.
Pero existe una condición indispensable: la democracia se mantiene sana «solo cuando está arraigada en la ley moral y en una verdadera visión de la persona humana ».
En ausencia de este fundamento, advierte León XIV, corre el riesgo de transformarse en una tiranía de la mayoría o en una máscara para la dominación de las élites económicas y tecnológicas.
Esta advertencia resuena con fuerza en una época en la que la concentración de poder en manos de unos pocos actores, ya sean estatales o privados, amenaza los fundamentos mismos de la participación democrática.
El orden internacional y la necesidad de nuevas instituciones.
El Papa afirma que los mismos principios que deben regir la autoridad dentro de cada nación deben aplicarse también a nivel internacional.
Un orden mundial justo y estable no puede surgir de un simple equilibrio de poder ni de una lógica puramente tecnocrática.
León XIV recuerda a sus predecesores, desde San Juan XXIII hasta San Juan Pablo II, pasando por Benedicto XVI y Francisco, para reiterar la necesidad de instituciones modernas y una autoridad universal, estructurada según el principio de subsidiariedad.
El Pontífice cita además sus propias palabras pronunciadas con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre de 2025, en la FAO: «Es más necesario que nunca repensar con valentía las modalidades de la cooperación internacional ». Un llamado a la valentía, la visión de futuro y la voluntad política que hoy parecen tan difíciles de encontrar.

La paz como fruto de la justicia
El mensaje concluye con una reflexión de alcance escatológico, aunque alejada de la realidad.
Cuando los poderes terrenales amenazan lo que Agustín llamó tranquillitas ordinis , la paz entendida como orden armonioso, León XIV nos invita a encontrar esperanza en el Reino de Dios, que, si bien no es de este mundo, ilumina su significado. Inspirándose en Tomás de Aquino, el Papa recuerda que la omnipotencia divina se manifiesta sobre todo en la misericordia y el perdón: el poder de Dios no domina, sino que sana y restaura .
Es esta lógica de la caridad, concluye León XIV, la que debe inspirar la historia humana y animar la construcción de una cultura global de reconciliación.
Una paz que no es « la frágil ausencia de conflicto, sino el fruto de la justicia, nacida de una autoridad humildemente puesta al servicio de cada ser humano y de toda la familia humana » .
CIUDAD DEL VATICANO.
MIÉRCOLES 15 DE ABRIL DE 2026.
SILERENONPOSSUM/AGENCIACATOLICADENOTICIAS.

