Los obispos de Torreón y Gómez Palacio abrieron sus catedrales al IV Encuentro Nacional de la Red Católica Arcoíris de México. En la misa de clausura, el emérito de Saltillo, Raúl Vera, proclamó desde el altar que la homosexualidad «no es un pecado» sin referencia alguna a la llamada a la castidad y la propuesta de vida católica.
Del 30 de julio al 2 de agosto, la ciudad mexicana de Torreón (Coahuila) acogió el IV Encuentro Nacional de la Red Católica Arcoíris de México (RedCAM), la plataforma que agrupa a una docena de colectivos «católicos LGBT+» del país —Kadima (Chihuahua), Otro Rebaño (Morelia), Betania (Irapuato), La Viña (Hermosillo), Todos somos Lambda (Saltillo), entre otros—. Cerca de un centenar de participantes se dieron cita bajo el lema «Hermandad y servicio».
Lo que en ediciones anteriores había transcurrido con perfil discreto, esta vez contó con el respaldo público y explícito de dos obispos diocesanos en ejercicio. El viernes 31 de julio, el obispo de Torreón, monseñor Luis Martín Barraza Beltrán, presidió en su catedral la eucaristía del encuentro, concelebrada por el dominico fray Raúl Vera López, obispo emérito de Saltillo célebre por haber invitado a concelebrar Misa a una pastora anglicana, escándalo sacrílego por el cual nunca fue sancionado. Al día siguiente, «por invitación expresa» del obispo Jorge Estrada, los participantes celebraron también misa en la catedral de Gómez Palacio (Durango)..
Los organizadores difundieron después una imagen de monseñor Barraza posando sonriente, con mitra y báculo, junto a integrantes del colectivo Otro Rebaño ataviados con camisetas del logotipo del grupo: un cordero con los colores del arcoíris que porta la bandera del orgullo. «Gracias, Mons. Luis Martín Barraza, Obispo de Torreón, por su cercanía y apoyo», reza el cartel.
«La homosexualidad no es un pecado»
El momento más polémico llegó de la mano de Raúl Vera, viejo conocido de estas causas. Durante la celebración eucarística, el emérito de Saltillo afirmó —según recogen El Heraldo de Saltillo, Vanguardia y Periódico La Voz, que difundió el video— que la homosexualidad «es una cosa de la naturaleza y no es perversión humana ni enfermedad», y que «no es un pecado».
Fue más allá: «Acompañar y fortalecer a estas personas es una responsabilidad grave que con ellos tenemos. Tienen derecho de participar en nuestras reuniones y también de ejercer en medio de nosotros el liderazgo de la fe», dijo, reivindicando para los miembros de estos colectivos incluso «responsabilidades de liderazgo religioso». Y remató: «Sin ustedes, la Iglesia no está completa. Ustedes son nuestra familia; no nos dejen solos en este caminar junto al Señor Jesús».
El método es conocido: se juega deliberadamente a la confusión. Se parte de una verdad —la condición o inclinación, per se, no es pecado, como enseña el Catecismo (n. 2358)— para, a continuación, instalarse en la ambigüedad calculada. Nunca se habla de lo que ese mismo Catecismo dice inmediatamente después: que las personas con esta tendencia «están llamadas a la castidad» (n. 2359), y que los actos homosexuales «son intrínsecamente desordenados» y «no pueden recibir aprobación en ningún caso» (n. 2357). Ni una palabra sobre la castidad se escuchó en Torreón. Tampoco se aclara que estas uniones no son ni pueden ser equiparables a la familia: una cosa es la familia, fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, y otra muy distinta eso que se pretende presentar como su sustituto bajo la bandera del arcoíris. Sobre esa primera verdad a medias se construye todo el edificio: se calla lo demás y se deja que el silencio haga el resto.
James Martin, por Zoom
El programa del encuentro incluyó, además, una «conferencia magistral» impartida por videoconferencia por el jesuita estadounidense James Martin, referente mundial del activismo LGBT intraeclesial, así como talleres, una Hora Santa en el santuario del Cristo de las Noas y —según Milenio— una «consagración a la Virgen María». El encuentro se cerró con la elección de la nueva directiva de la RedCAM y el anuncio de la sede del V Encuentro Nacional: Morelia (Michoacán), en 2027, ciudad donde tiene su base el colectivo Otro Rebaño, fundado hace apenas un año y que mantiene relaciones institucionales con la Fiscalía de Derechos Humanos del estado.
La crónica oficiosa del encuentro, publicada en Religión Digital, no oculta el objetivo: lamenta que «muchas diócesis se niegan a permitir espacios de acompañamiento donde la diversidad sexogenérica sea reconocida» y presenta los gestos de Barraza, Estrada y Vera como el modelo a imitar. Con dos catedrales cedidas, dos obispos diocesanos implicados y un emérito predicando abiertamente contra la doctrina moral de la Iglesia, la pregunta es obligada: ¿dirá algo la Conferencia del Episcopado Mexicano? ¿Y Roma?
MARTES 4 DE AGOSTO DE 2026.
INFOVATICANA.

