«La caridad permanecerá para siempre» (1Cor 13, 13)

Guillermo Gazanini Espinoza
Guillermo Gazanini Espinoza

La verdad de la caridad consiste en la búsqueda sincera del bien del otro. La sinceridad de esta búsqueda del bien de los demás radica en conocer y amar el bien que los hace mejores personas y rechazar radicalmente el mal que los destruye y encadena permanentemente. Este es el criterio fundamental para hacer el bien a los demás sin ningún tipo de engaño ni abuso demagógico. La mayoría de los proyectos personales, familiares, sociales, económicos, políticos, culturales y educativos debería incluir, además de todas las competencias profesionales requeridas, el bien verdadero y posible de todos los que formamos la entidad veracruzana y nacional.

El Papa Francisco nos presenta, en su Mensaje para la VII Jornada Mundial de los Pobres, el gran desafío y los obstáculos de ayudar sinceramente a los pobres: “¡Vivimos un momento histórico que no favorece la atención hacia los más pobres! La llamada al bienestar sube cada vez más de volumen, mientras las voces del que vive en la pobreza se silencian. Se tiende a descuidar todo aquello que no forma parte de los modelos de vida destinados sobre todo a las generaciones más jóvenes, que son las más frágiles frente al cambio cultural en curso. Lo que es desagradable y provoca sufrimiento se pone entre paréntesis, mientras que las cualidades físicas se exaltan, como si fueran la principal meta a alcanzar. La realidad virtual se apodera de la vida real y los dos mundos se confunden cada vez más fácilmente. Los pobres se vuelven imágenes que pueden conmover por algunos instantes, pero cuando se encuentran en carne y hueso por la calle, entonces intervienen el fastidio y la marginación” (Número 4).

Dios nos conceda a todos amar el bien y la verdad para que podamos sinceramente ayudarnos unos a otros, hasta generar un desarrollo de todos y para todos.

Pbro. Juan Beristain de los Santos

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