El Vaticano vive de nuevo momentos decisivos con la apertura, hoy 22 de septiembre, del juicio de apelación del cardenal Angelo Becciu, condenado en diciembre de 2023 a cinco años y medio de prisión por malversación de fondos…
El caso, vinculado a la controvertida compra de un lujoso edificio en la avenida Sloane de Londres, ya ha marcado la historia reciente de la justicia vaticana como uno de los escándalos financieros más graves. La adquisición del palacio londinense, por aproximadamente 350 millones de euros, se financió en parte con fondos destinados a organizaciones benéficas.
Considerada opaca y desastrosa, supuestamente resultó en una pérdida de 139 millones de euros para las arcas de la Secretaría de Estado. A estas acusaciones se suman transferencias sospechosas a estructuras familiares en Cerdeña.
En septiembre de 2020,
el papa Francisco destituyó al cardenal Becciu
de sus funciones
y lo privó de sus derechos cardenalicios.
Privado también de participar en el último cónclave que vio la elección del Papa León XIV, el cardenal siempre ha negado cualquier apropiación indebida, afirmando haber actuado con la aprobación de sus superiores. «Siempre he actuado en interés de la Santa Sede », ha repetido en numerosas ocasiones.
En un escrito presentado ante la Fiscalía de Roma, Becciu y sus abogados Fabio Viglione y Maria Concetta Marzo denuncian ahora un «plan diabólico» orquestado para derrocarlo.
Según ellos, las pruebas fueron manipuladas y el testigo clave, Monseñor Alberto Perlasca, antiguo colaborador del cardenal, fue influenciado entre oitras coisas por dos mujeres en sus declaraciones.
De hecho, el repentino giro de los acontecimientos en el caso de Perlasca es sorprendente:
- En la primavera de 2020, aún defendía con vehemencia a su superior, antes de volverse contra él unos meses después.
- Mientras tanto, se dice que Francesca Immacolata Chaouqui —ya condenada en el caso Vatileaks 2— intervino desde la sombra, a través de Genoveffa Ciferri, para orientar a Perlasca en sus acusaciones.
- Intercambios privados revelados recientemente muestran que Chaouqui proporcionó a Perlasca preguntas preparadas, presentadas como si hubieran sido redactadas por un magistrado.
- Perlasca finalmente admitió, durante el juicio, haber recibido este material.
Estas revelaciones
refuerzan el argumento de la defensa
de que el juicio en primera instancia
fue manipulado desde dentro.
Estos nuevos elementos se encuentran ahora en el centro de los motivos de apelación.
De confirmarse
la manipulación organizada,
el caso Becciu trascendería el marco
de un cardenal acusado
de malversación de fondos,
para convertirse
en el símbolo
de un juicio contaminado
por maniobras internas.
El cardenal Versaldi ya habla de «maniobras sutiles» y pide «desenmascarar la falsificación de pruebas».
El propio promotor (Fiscal)
de justicia del Vaticano
ha reconocido
que algunos testimonios pudieron ser falsos.
En este clima de tensión, la postura del Papa León XIV es clara: la justicia debe impartirse con total transparencia «en nombre de Su Santidad «.
Desde el inicio de su pontificado, se había pronunciado públicamente sobre el caso, recordando: «La compra de este edificio en Londres, en Sloane Avenue, fue ampliamente publicitada, y los millones que se perdieron como resultado».
El pasado mes de mayo, recibió en audiencia al cardenal Becciu, y acaba de reunirse con el presidente del Tribunal de Apelación, Mons. Alejandro Arellano Cedillo, a quien reafirmó su apoyo a una justicia imparcial. El juicio de apelación, presidido por Mons. Arellano Cedillo y dos jueces legos, está programado para cinco audiencias a partir de esta semana. No se espera el veredicto antes de 2026. Para el cardenal sardo, esta es la última oportunidad de que se anule su condena y se le restablezca su honor.
Pero para la Iglesia,
lo que está en juego
es mucho más importante:
restaurar la confianza de los fieles
en la integridad
de las instituciones vaticanas.
Si el sistema judicial se utiliza
como herramienta
para ajustar cuentas internas,
el caso Becciu podría convertirse
en uno de los símbolos más contundentes
de una crisis moral interna
en el seno mismo del Vaticano.
Caso Becciu: un juicio decisivo en apelación entre la justicia y las sospechas de manipulación.
Por QUENTIN FINELLI.
CIUDAD DEL VATICANO.
LUNES 22 DE SEPTIEMBRE DE 2025.
TCH.

