Jesús llama a todos a la salvación

Pbro. José Manuel Suazo Reyes
Pbro. José Manuel Suazo Reyes

El evangelio que escucharemos este domingo (Mt 9, 9-13) nos presenta tres hechos importantes: La vocación de San Mateo, la comida de Jesús con pecadores y la controversia que esto suscita con los fariseos donde Jesús habla de su misión: NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS SINO A LOS PECADORES. El estilo de vida de Jesús y su poder para perdonar los pecados es lo que explica su cercanía con los pobres y los pecadores. Dios no le cierra las puertas a nadie, él nos llama siempre a la conversión.

El relato de la vocación de San mateo es muy parecido al relato de la llamada de los primeros discípulos. En ambos casos Jesús toma la iniciativa y hace una invitación a seguirlo; la respuesta que encuentra de parte de Mateo es muy parecida a la de Pedro y Andrés. “Se levantaron y lo siguieron”. Llama la atención que Jesús invitara a un pecador público para formar parte del grupo de sus discípulos. La razón de esto se entenderá cuando Jesús declare que ÉL HA VENIDO A LLAMAR A LOS PECADORES.

El Banquete de Jesús con pecadores, así como sus otras comidas con personas social y religiosamente descalificadas, no son sólo un acontecimiento social donde se muestra su extraordinaria humanidad y simpatía por los marginados, sino que contiene también un significado teológico: con este gesto Jesús muestra el rostro de un Dios cercano y misericordioso para con el pecador. Es esto lo que genera la controversia con los fariseos.

La controversia con los fariseos tiene su origen en la forma como Jesús se comporta, él rompe los prejuicios y barreras sociales que separan a hombres y mujeres en buenos y malos. Este acercamiento de Jesús a los pecadores se convierte en un escándalo para los fariseos.

El evangelio que escucharemos este domingo nos muestra entonces el rostro misericordioso de Dios. Él no discrimina a nadie ni le cierra las puertas a nadie. Él está siempre dispuesto a perdonarnos y nos llama al estado de gracia, sino a trabajar con él. A todos él ofrece su salvación. Él no quiere que nadie se pierda. Nadie por pecador que sea debe sentirse rechazado por Dios.

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Párroco en San Miguel Arcángel, Perote, Veracruz.