Invierno vocacional: la Iglesia pierde sacerdotes y religiosas en todo el mundo

Pbro. Hugo Valdemar Romero / ACN.- Los últimos datos del Anuario Pontificio 2025 y del Annuarium Statisticum Ecclesiae 2023 confirman una tendencia preocupante: el número de sacerdotes, religiosos y religiosas en el mundo continúa disminuyendo. Aunque la cifra total de católicos ha crecido ligeramente, la crisis vocacional se agrava, sobre todo en los países de antigua tradición cristiana.

Más católicos, pero con cifras poco precisas. La población mundial supera los 7 900 millones de personas, de las cuales 1 400 millones son católicas, lo que representa un aumento de 15,8 millones respecto al año anterior. El crecimiento se concentra en África (+8,3 millones) y América (+5,6 millones), mientras que Europa apenas avanza (+740 000). Sin embargo, los expertos advierten que estas cifras deben interpretarse con prudencia, pues los métodos estadísticos varían mucho entre países. En algunos casos se basan en censos o registros oficiales, y en otros, en estimaciones parroquiales. Esta heterogeneidad dificulta establecer comparaciones precisas y obtener una visión exacta de las tendencias reales.

Menos sacerdotes y menos vocaciones. Donde los datos son más fiables —obispados, diócesis, parroquias y comunidades religiosas—, el panorama es menos alentador. En 2023 el número total de sacerdotes fue de 407 000, lo que refleja un descenso continuo. Europa perdió 2 500 sacerdotes, América 800 y Oceanía 44. Solo África (+1 451) y Asia (+1 145) registraron un ligero aumento, aunque menor que el del año anterior. Estas dos regiones siguen siendo la reserva vocacional más prometedora de la Iglesia.

 El número de seminaristas mayores también ha disminuido de manera sostenida desde 2012. Este dato resulta especialmente preocupante, pues anticipa una futura escasez de sacerdotes en los próximos años.

Las religiosas, en caída libre. La situación más crítica se presenta entre las religiosas consagradas, cuyo número continúa reduciéndose sin freno. En el periodo 2022 → 2023, la cifra bajó de 599 228 a 589 423, lo que representa una nueva caída del 1,6 %. Si se observa un horizonte más amplio, el panorama es aún más revelador: a lo largo de 25 años (aproximadamente de 1998 → 2022), el número total de religiosas pasó de 814 779 a 559 228, lo que evidencia una disminución sustancial y sostenida en casi todo el mundo.

En muchos países e institutos se ha superado ya lo que algunos expertos denominan el “punto de no retorno”. Durante años se intentó justificar esta crisis con el argumento de que “lo importante no son los números, sino la autenticidad”. Sin embargo, esta idea —advierte el autor— ha terminado por menospreciar a generaciones enteras de religiosas fieles y entregadas, que sostuvieron en silencio la vida pastoral, educativa y caritativa de la Iglesia.

Mirar la realidad con verdad. Lejos de caer en el pesimismo, este diagnóstico invita a mirar la realidad con lucidez y verdad, sin maquillajes ni justificaciones ideológicas. Solo desde una lectura honesta de los hechos la Iglesia podrá discernir caminos de auténtica renovación y confiar más plenamente en la acción de Dios. La crisis vocacional no marca el fin, sino un llamado urgente a reavivar la fe, el testimonio y la radicalidad evangélica que siempre han sido fuente de vocaciones abundantes y santas

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