Hay un juicio del que nadie escapa

¿Qué pasaría si supieras que mañana todo lo que posees será reducido a polvo? Tu casa, tu dinero, tu auto, tus logros, tus títulos, todo. ¿Qué quedaría en pie de ti? Nos acercamos al fin del año litúrgico que terminará el próximo domingo con la celebración de Jesucristo, Rey del Universo. Por eso el Evangelio de Lucas que escuchamos hoy, nos presenta a Jesús hablando del fin de los tiempos y dice a quienes admiraban la grandiosidad del Templo de Jerusalén, de todo esto que ven y admiran, no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido.

Y efectivamente así sucedió en el año 70, cuando los romanos arrasaron totalmente Jerusalén. Las palabras de Jesús no pretendieron ser una amenaza, fue un llamado a despertar, nada de lo que vemos es eterno. Puedes pensar equivocadamente que construyes en la vida cosas tan sólidas que nada ni nadie podrá destruir.

Pero la realidad es muy amarga, de todo ello no quedará piedra sobre piedra, todo se pasa, y el fin de todo llegará para ti con la muerte. Porque todo se queda aquí, nada te llevarás, solo las buenas obras y el amor que hayas dado a los demás, te acompañarán al momento que tengas que presentarte ante el juicio de Dios, esto es, en el mismo instante de tu muerte, en que serás juzgado por Cristo, y dependiendo de cómo haya sido tu vida, tendrás la salvación o la condenación eterna. De ese juicio nada escapa, ahí saldrá toda la verdad de tu vida.

Jesús te enseña que no te debes vanagloriar de tus grandes o pequeños logros, todo es efímero, la vida es pasajera y cuando mueras todo lo que has hecho en este mundo se acabará contigo. Resulta ridícula la pretensión de quien dice que quiere pasar a la historia, ¿eso de qué le sirve si no lo verá? Acumular bienes, ¿de qué aprovecha si los dejarás aquí y los disfrutarán aquellos que no lo trabajaron? Quizás lejos de hacer un bien a tus herederos, les harás mal despertando en ellos la ambición y la codicia que provocará la destrucción de tu familia. ¿De qué te sirve trabajar tanto para esta vida si los años se van pronto y no te llevarás nada?

La pregunta es, ¿Y qué estás haciendo, qué has hecho, para ganar la otra vida, que no será pasajera sino eterna? No te debe preocupar el fin del mundo, sino el fin de tu mundo, cuando mueras, y tengas que presentarte delante de Dios para ser juzgado y dar cuenta de lo que ha sido tu vida.

No te engañes diciendo que Dios es misericordioso y que se hará de la vista gorda ante tu maldad y tu pecado porque Dios que, sin duda, es misericordioso, también es justo y te exigirá cuentas de los talentos que te dio y de cuanto hayas hecho o dejado de hacer en esta vida. Sin embargo, Jesús dice: “Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”. Así que no te espantes, más bien anímate, sé firme en el amor y la fe, confía en el Señor, ámalo sobre todas las cosas, sal de tu egoísmo, haz el bien y entonces conseguirás la vida eterna.

Te invito esta semana a vivir con sencillez, como quien sabe que esta vida es pasajera, sé más generoso con tu tiempo, tú escucha tu perdón, repite en tu oración diaria: “Señor, enséñame a vivir para lo eterno porque quien ama como Jesús, aunque todo se acabe, conseguirá la vida eterna”.

Feliz domingo, Dios te bendiga.