Aún hoy, la Basílica de Letrán sigue siendo el corazón vivo del mundo católico. Desde sus antiguas columnas hasta sus mosaicos restaurados, todo en ella nos recuerda que la Iglesia, a pesar del paso del tiempo, permanece construida sobre roca.
Este 9 de noviembre, la Iglesia universal celebra la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, catedral del Obispo de Roma, el Papa, y madre de todas las iglesias de la Ciudad y del mundo. Esta solemnidad, instituida en los primeros siglos, expresa la profunda unidad de todos los fieles con la Sede de Pedro.
Construida en la colina de Letrán entre 320 y 324 por el emperador Constantino, poco después de la Paz de la Iglesia, la basílica fue el primer gran edificio cristiano de Occidente.
Inicialmente dedicada al Santísimo Salvador, luego a San Juan Bautista en el siglo IX y a San Juan Evangelista en el siglo XII. Esta triple dedicación subraya su carácter único: santuario de Cristo Salvador y testimonio de la fe apostólica.
La historia de Letrán refleja la de la propia Iglesia, marcada por la gloria y las adversidades.
- Desde el siglo IV, el palacio episcopal vecino se convirtió en residencia papal durante más de diez siglos.
- Allí se celebraron cinco concilios ecuménicos, que contribuyeron al fortalecimiento de la fe católica.
- Las vicisitudes de la historia —terremotos, incendios y guerras— dañaron el edificio, pero cada generación supo reconstruirlo.
- Bajo los pontificados de Clemente V, Urbano V y Martín V, la Basílica de Letrán fue reconstruida y embellecida.
- En el siglo XVII, el arquitecto Francesco Borromini diseñó la nave actual a petición de Inocencio X, mientras que Alessandro Galilei añadió su monumental fachada en 1734.
- Bajo León XIII, el ábside se desplazó unos veinte metros hacia atrás para ampliar el presbiterio y restaurar los mosaicos medievales.
- La basílica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980, alberga numerosos tesoros: el mosaico del ábside, las puertas de bronce de la Curia Romana, el claustro románico del siglo XIII adornado con opus sectile y el baptisterio octogonal, el más antiguo de Roma.
- También venera preciosas reliquias, entre ellas las cabezas de San Pedro y San Pablo, la mesa de la Última Cena y fragmentos de las túnicas de los apóstoles Juan y Pedro.
Un vínculo especial une a Francia con San Juan de Letrán. Desde 1604, el rey Enrique IV es reconocido allí como el «primer y único canónigo honorario» del cabildo, título que posteriormente se transmitió simbólicamente a los reyes de Francia y, más tarde, a los presidentes de la República.
Cada nuevo presidente es invitado a visitar la basílica y tomar posesión de su sillería, continuando así una tradición centenaria. En el atrio de la basílica, una placa conmemorativa rinde homenaje a las víctimas de la pobreza, inaugurada en el año 2000 por el cardenal Roger Etchegaray. Esta placa evoca el mensaje del padre Joseph Wresinski y el llamamiento del papa Juan Pablo II:
Nunca más la exclusión, la discriminación, la opresión ni el desprecio hacia los pobres y los vulnerables».
Cada 17 de octubre se celebra allí el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
Por AGNÉS PICARD.
DOMINGO 9 DE NOVIEMBRE DE 2025.
TCH.

