Treinta fieles se reunieron en la catedral de Metz con las banderas de Santa Juana de Arco y San Miguel para rezar el Rosario y realizar un acto de reparación, de desagravio. El motivo: La catedral fue utilizada el 5 de setiembre como sede de un evento de handball.
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El canónigo Dominique Thiry, sacerdote de la catedral, llamó a la policía para que expulsara a los que rezaban. Thiry fue quien permitió el evento de handball. La policía sacó a los católicos y grabó sus identidades, escribe @jili22 en Gloria.tv .
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Uno de ellos era Cassandre Fristot. Se dio cuenta de que a Thiry le molestaban más el Rosario y San Miguel que los jugadores de handball semidesnudos alrededor de la mesa del Novus Ordo.
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