«El Hijo de Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera participar de la vida divina» (Suma Teológica, III, q. 1, a. 2)
Fraile dominico, Doctor de la Iglesia (+ 1274)
Entre las grandes figuras espirituales e intelectuales de la historia cristiana, Santo Tomás de Aquino ocupa un lugar excepcional.
Teólogo clave de la Edad Media y Doctor Común de la Iglesia, sigue siendo hasta nuestros días una guía fiable para quienes buscan unir la fe, la razón y la vida cristiana.
Toda su obra se dirige a un único objetivo: la búsqueda de la Verdad, no como una abstracción, sino como un encuentro con el Dios vivo, pues, como él mismo escribe, «la verdad es la correspondencia del entendimiento con la cosa» (Suma Teológica, I, q. 16, a. 1).
- Nacido alrededor de 1225 en el seno de una familia noble del Reino de Nápoles, Tomás fue confiado muy joven a la Abadía Benedictina de Montecassino, un prestigioso centro de cultura y oración.
- Allí desarrolló el gusto por el estudio silencioso y la contemplación.
- Sin embargo, a los diecinueve años, eligió un camino inesperado: ingresar en la Orden de Predicadores.
- Esta decisión provocó la incomprensión y la oposición de su familia, que lo secuestró y lo mantuvo prisionero.
- Esta prueba revela la fuerza interior del joven religioso, ya imbuido de la convicción de que «es mejor obedecer a Dios que a los hombres» (Hechos de los Apóstoles 5, 29, citado implícitamente en su comentario bíblico).
- Tras su liberación, Tomás fue enviado a París y luego a Colonia, donde se convirtió en discípulo de Alberto Magno.
- Bajo su guía, descubrió la filosofía de Aristóteles y comprendió que la razón humana, lejos de amenazar la fe, podía ser una valiosa aliada.
- Esta armonía entre fe y razón se convertiría en uno de los pilares de su pensamiento.
La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona», escribió, resumiendo toda su visión teológica en una famosa fórmula (Suma Teológica, I, q. 1, a. 8).
- Tras obtener su maestría en Teología en la Universidad de París, Tomás se dedicó a una inmensa labor intelectual.
- Su Summa Theologica, inconclusa, constituye una síntesis monumental de la fe cristiana.
- En ella, expone con claridad la doctrina sobre Dios, la creación, la humanidad, la moral, Cristo y los sacramentos.
- Para él, la teología nunca es una especulación desvinculada de la vida espiritual.
Es más perfecto iluminar a los demás que brillar solo para uno mismo», escribió, expresando así el ideal dominicano de la contemplación que se desborda en la predicación (Summa Theologica, II-II, q. 188, a. 6).
A pesar de su renombre, Tomás se mantuvo profundamente humilde.
Afirmó que prefería «el texto correcto de las homilías de san Juan Crisóstomo sobre el Evangelio de san Mateo» a los honores académicos, recordándonos que la auténtica sabiduría se adquiere escuchando a los Padres y las Escrituras.
Esta humildad culminaría
al final de su vida
cuando, después
de una experiencia mística,
confesó que todo lo que había escrito
le parecía «paja»
en comparación
con lo que le había sido dado contemplar
(testimonio recogido
por Guillaume de Tocco, Vita Thomae).
Su pensamiento es profundamente eucarístico. Ve en este sacramento la cumbre de la vida cristiana y de la obra redentora de Cristo.
En este sacramento reside todo el misterio de nuestra salvación», afirma con convicción (Suma Teológica, III, q. 83, a. 4).
Esta convicción se expresa también en los himnos que compone para la liturgia, donde celebra la presencia real de Cristo e invita a los fieles a acercarse a él con fe y adoración. Su teología también está marcada por una auténtica devoción mariana.
Contempla en María a la criatura plenamente abierta a Dios, afirmando:
mediante la Encarnación «en ninguna otra criatura han habitado las divinas Personas con tal plenitud de gracia» (Comentario al Ave María).
Para Tomás, la fe cristiana se nutre de esta contemplación del misterio del Verbo hecho carne, porque «el Hijo de Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera participar de la vida divina» (Suma Teológica, III, q. 1, a. 2).
En 1274, convocado por el papa Gregorio X para participar en el Concilio de Lyon, Tomás enfermó durante el viaje.
- Acogido en el monasterio de Fossanova, falleció el 7 de marzo, tras recibir los sacramentos, confesando su fe con sencillez y fervor.
- Hasta el final, se mantuvo fiel a lo que había enseñado a lo largo de su vida: que «toda la vida humana debe orientarse hacia Dios como hacia su fin último» (Suma Teológica, I-II, q. 1, a. 8).
Canonizado en 1323 y proclamado Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino sigue siendo un referente fundamental para el pensamiento católico.
Como recordó Benedicto XVI,
Santo Tomás demuestra
que creer
no es renunciar al pensamiento,
sino acoger una luz
que eleva la inteligencia humana.
A través de sus escritos, continúa enseñando que «es razonable creer en Dios que se revela» y que la fe, lejos de ser oscura, abre a la humanidad a la verdad que libera.
Por AGNES PICARD.
MIÉRCOLES 28 DE ENERO DE 2026.
TCH.

