* ¿Te ríes porque te digo que tienes «vocación matrimonial»?
* -Pues la tienes: así, vocación. Encomiéndate a San Rafael, para que te conduzca castamente hasta el fin del camino, como a Tobías. (Camino, 27)
Me dices que tienes en tu pecho fuego y agua, frío y calor, pasioncillas y Dios…: una vela encendida a San Miguel, y otra al diablo. Tranquilízate: mientras quieras luchar no hay dos velas encendida4Vs en tu pecho, sino una, la del Arcángel. (Camino, 724)
¡ Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael !: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica -te dije, bromista.
Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más. (Camino, 360)
La Virgen Santa María, Maestra de entrega sin límites.
–¿Te acuerdas?: con alabanza dirigida a Ella, afirma Jesucristo: «¡el que cumple la Voluntad de mi Padre, ése –ésa– es mi madre!…»
Pídele a esta Madre buena que en tu alma cobre fuerza –fuerza de amor y de liberación– su respuesta de generosidad ejemplar: «ecce ancilla Domini!»
–he aquí la esclava del Señor. (Surco, 33).

Por SAN JOSEMARÍA.

