En la pobreza del nacimiento de Jesús…

Guillermo Gazanini Espinoza
Guillermo Gazanini Espinoza

Oportunidad de reflexión, de paz y perdón. Nuestro adviento es a la vez una pequeña cuaresma para el ser humano en la que se indica la necesidad de una intensa introspectiva primero, antes que el gozo y alegría por el nacimiento que recordaremos el 25 de diciembre.

Navidad es oportunidad de paz porque ¿cómo no habría ese sentimiento ante el nacimiento de Cristo? Cualquier nacimiento nos vuelve para que todo pueda ser nuevo en cada persona, disposición para resarcir y corregir. Desafortunadamente, en la sociedad etérea y líquida, se impone un obsequioso silencio a la conciencia cuando creemos que perdonar implica dar y tomar; sin embargo, Navidad es algo más que eso. Como lo describe el Papa emérito Benedicto XVI, el tiempo del nacimiento de Cristo era un “profundo suspiro de alivio y esperanza”.

Esta necesidad de perdonar y reparar dará paso a la alegría que se manifiesta en los signos personales, familiares o colectivos propios de un tiempo como el que vivimos. El Logos, “la razón creadora de todas las cosas” entra en el mundo para tomar nuestra realidad, todo, menos el pecado que nos separaba de Dios. Navidad no es sólo un acontecimiento de un momento particular en la historia. Citando el Papa emérito Benedicto XVI, “Jesús no ha nacido y comparecido en público en un tiempo indeterminado, en la intemporalidad del mito”, es realidad, acontecimiento para traer a Dios, estar con nosotros.

El adviento suscita el gozo expectante de “ver al Niño envuelto en pañales”. El pesebre es mesa donde se pone a Dios mismo, altar para recibir el don que se nos comparte en la humildad de la carne. “En la pobreza del nacimiento de Jesús se perfile la gran realidad en la que se cumple, de manera misteriosa, la redención de los hombres”.

Anunciamos así el nacimiento de Cristo y esperamos su regreso como Juez. La Nochebuena nos invita a estar despiertos en este mundo, velando en nuestro interior, abiertos a la llamada de Dios y ver al futuro, expectantes por el Reino que se nos ha prometido. Es la Noche de Paz que “con el canto de la alegría que desde entonces y hasta el final de los tiempos se nos ha dado a todos”.

Quienes colaboramos en la Agencia Católica de Noticias deseamos a nuestros amigos, seguidores y lectores esta misma alegría como en la noche del nacimiento de nuestro Salvador. Que el silencio dé paso al gozo para anunciar el prodigio que Dios ha hecho en nuestra historia. Y sea el motivo para anunciar y clamar por el regreso del Justo Juez. ¡Ven pronto, Señor Jesús!

¡Feliz Navidad a todos!

Comparte: