Hoy, la «Comisión Teológica Internacional» ha publicado el extenso documento «Cuidar de nuestra casa común» (40 000 palabras ilegibles). El cardenal Víctor Fernández sometió el texto a la consideración de León XIV el 28 de julio y autorizó su publicación el 21 de agosto.
Recepción positiva de Teilhard de Chardin
El texto suele quedar sepultado bajo un vocabulario denso y sumamente abstracto, que en gran parte refleja una visión cósmica y evolutiva de la creación.
El documento habla del Espíritu Santo que «cristifica» la creación a través de un «crecimiento progresivo», de modo que la creación «avanza hacia su plenitud escatológica». En otro pasaje, describe «toda la materia» como algo que tiende a la transformación y a la plenitud en Cristo.
En consecuencia, se describe a Cristo como «el eje de la maduración del mundo».
Este lenguaje recuerda en gran medida a la herejía cósmica del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). El documento admite que se ha beneficiado de «la contribución del P. Teilhard de Chardin» (nota al pie 184).
Buda es como San Francisco
El documento habla de un «papel impulsor de las religiones en favor del bien común». «Con otras grandes tradiciones espirituales y religiosas… compartimos la herencia del amor y el cuidado de la Casa Común».
Sobre el budismo: «En su iluminación, el Buda percibió la interconexión radical de todos los fenómenos naturales: una experiencia que, de alguna manera, le acerca a la percepción de la fraternidad y sororidad cósmicas vividas por San Francisco de Asís, recordadas y desarrolladas con mayor profundidad en *Laudato si’*».
El islam está muy cercano a la imagen bíblica de Dios
Sobre el islam: «El valor intrínseco de la creación en el islam se fundamenta en el hecho de que es, en su totalidad, un signo (āya) de Dios. El Corán invita constantemente a contemplarla para reconocer el señorío de Dios».
La concepción islámica del papel del hombre respecto a las demás criaturas «se acerca mucho a la concepción de la imagen de Dios que atestiguan los relatos bíblicos, lo que abre el camino a la colaboración entre cristianos y musulmanes en el ámbito de la ecología».
La «energía sagrada» une a prelados, lobos y rocas
Al referirse a las religiones paganas africanas, el documento afirma que los elementos cósmicos —el cielo, la tierra, las aguas, los bosques o el fuego— son realidades potencialmente hierofánicas, ya que están profundamente conectadas con lo Divino.
Y añade: «Una energía sagrada une a los seres humanos con otros animales, las plantas, los seres inanimados y el mundo divino».
Apoyo al vegetarianismo
También hay un pasaje en el que se apoya el vegetarianismo. Al analizar el Génesis, el texto menciona que, antes del Diluvio, Dios entrega las plantas como alimento para los seres humanos y, a continuación, afirma: «El movimiento vegetariano encuentra aquí un punto de apoyo innegable».
Posteriormente, reconoce el permiso de Génesis 9 para comer animales y acepta explícitamente la matanza de animales para la alimentación necesaria.
CIUDAD DEL VATICANO.
MIERCOLES 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026.
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