El gobierno se derrumba

La resiliencia de Pedro Sánchez, a prueba: en medio del fuego cruzado de nacionalistas y del escándalo Koldo

Luis Losada Pescador
Luis Losada Pescador

El movimiento de Aragonés ha quebrado el débil equilibrio político. El presidente de la Generalitat aprovecha el desplante de Colau para hacerse un Ayuso. Por una parte, deja a Junts con la incógnita de si Puigdemont encabezará su candidatura. De hacerlo, tendrá que hacer campaña por videoconferencia porque en el momento que pise territorio español será detenido. El prófugo asegura que podrá asistir a la investidura. Probablemente no pueda porque aunque la ley esté aprobada es más que probable que haya una cuestión prejudicial frente al Tribunal de Justicia de la UE que paralice la ley.

Aragonés también ha dejado fuera de juego al PSOE, que presumía de poder acariciar la Generalitat. Salvador Illa está tocado -y quien sabe si hundido- por el caso Koldo. Y el sanchismo ya no es un activo al que arrimarse para sacar tajada. Su activo es cada día más pasivo…

Además, los de Junts han dejado caer que si no alcanzar la Generalitat, dejarán caer al gobierno. Creen que el PSOE y ERC se han unido para frenarles. La guerra entre nacionalistas está servida y Sánchez está en medio del fuego cruzado. La mejor manera de salir escaldado.

Pero es que además, el irresponsable presidente que sufrimos también está en medio del fuego cruzado entre los nacionalistas vascos. PNV y Bildu se juegan la hegemonía. ¿A quién apoyará Sánchez?, ¿quién está dentro del ‘muro’ progresista que construyó para protegerse de la ‘fachosfera’? Si Sánchez apoya la lehendakaritza de los proetarras, es seguro que el PNV soltará las amarras que le unen con el PSOE. 

Y luego está el examen europeo. Si el PSOE sufre una debacle, como es previsible, es probable que haya una noche de cuchillos largos. ¿Quien recogerá los restos? Page se candidatea. ¿Pero qué méritos tiene para tal empresa?, ¿es posible que el socialismo español pase a la irrelevancia como en Francia?

En este ambiente la estrategia del PP es esperar sentado a que pase el cadáver de su enemigo. Pésima estrategia porque gobernar es proponer alternativas, un modo de proceder diferente, una política distinta. Pero esa pasividad popular explica los guiños a PNV y Junts que podrían apoyar su investidura.

¿Y Vox? Los de Abascal están desaparecidos en el caso Koldo y sin iniciativas contundentes para frenar la amnistía. Las vascas no les auguran un buen resultado y en las catalanas son duda. Esperan mejorar en Europa, pero mucho menos que lo que lo han hecho sus socios portugueses de Chega. ¿Se tragarán el sapo de un Feijóo formato Rajoy 2.0?, ¿cual es la alternativa a no hacerlo?

El anzuelo del pescador

Absorción de Ciudadanos. El PP explora con Ciudadanos una candidatura conjunta en las catalanas y europeas con Arrimadas como “símbolo”. Los ‘populares’ aspiran a recoger los restos con esta OPA hostil. Y en esta estrategia, quizás Alejandro Fernández pueda ser un obstáculo. Los de Génova se reservan la posibilidad de relevarle si fuera exigido. ¡Qué poca lealtad con quien lleva años picando piedra constitucionalista!

Ajuste automático. La prórroga de los presupuestos supone de facto un ajuste presupuestario de 7.000 millones de euros que ayudará a cumplir con las exigencias de control de déficit marcadas desde Bruselas. Beneficio colateral de la ausencia de gobernabilidad.

Chiqui, al banquillo. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha sido denunciada por el novio de Ayuso y por el colegio de Abogados de Madrid por revelación de secretos. “Gravísimo”, sentenciaron los inspectores de Hacienda.

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