- Tras meses de complejas renovaciones y restauraciones en el Palacio Apostólico, el apartamento papal está finalmente preparado para acoger a su nuevo residente, marcando un retorno a la tradición en el corazón del Vaticano.
La Florería, la oficina del Gobernatorato que también se encarga de mudanzas internas en el Vaticano, solo espera recibir las coordenadas precisas de la secretaría del Papa para proceder con el traslado, porque en el Palacio Apostólico todo está finalmente listo para acoger a un nuevo inquilino. Tras nueve meses de complicadas obras internas, el Apartamento, con A mayúscula, ha sido finalmente terminado.
Acabados, tapicerías, muebles: todo se ha dispuesto según las indicaciones de arquitectos, topógrafos y técnicos que durante este tiempo se han alternado en la tercera logia.
Los trabajos en curso requirieron evaluaciones adicionales ya que algunas intervenciones resultaron más complejas de lo previsto. Por ejemplo, la parte relativa a la impermeabilización de una sección del techo o la puesta en seguridad de las cornisas renacentistas de travertino que corrían el riesgo de desprenderse parcialmente debido al descuido y la contaminación. Ya el año pasado el Vaticano tuvo que instalar redes de protección para evitar que cayeran trozos de mármol desde lo alto.
La supervisión de casi todas las fases de las obras internas estuvo a cargo de la Gobernadora del Vaticano, sor Raffaella Petrini, quien fue vista personalmente realizando inspecciones e incluso tomando medidas. El apartamento del Papa, en efecto, es mucho más que una simple residencia, es un símbolo para la Iglesia, un pedazo de historia, un lugar al que mirar. Y dentro de pocos días la ventana de la esquina, que más o menos corresponde al estudio en el que cada domingo León se asoma para el Ángelus, se verá iluminada por la noche, como ocurría en el pasado, bien visible desde la plaza de San Pedro, como una brújula, una luz amiga.
En estos meses, al parecer, el Papa León se ha impacientado ante tanta lentitud en la finalización de las obras de su casa, pero siempre le han llegado válidas explicaciones técnicas que justificaban los plazos tan largos. Lo cierto es que el palacio es renacentista y no es como trabajar en un edificio residencial de las afueras. Además, cuando tras el cónclave, en mayo pasado, él mismo entró a inspeccionarlo con algunos cardenales, era difícil no notar el estado de abandono. Llevaba trece años sin ser habitado, había moho, filtraciones en varios puntos, la instalación hidráulica necesitaba revisión, los circuitos eléctricos debían rehacerse junto con todas las demás modificaciones sugeridas.
Durante varios meses, en un lado de la plaza del Belvedere, se vio a los obreros subir y bajar continuamente por un andamio altísimo para transportar materiales.
La mudanza debería (el condicional es obligatorio) realizarse antes de Pascua. Algunos incluso dicen que será en los próximos días. El Papa vivirá allí con sus dos secretarios, el italiano Marco Billeri y el peruano Iván Rimacuya, el joven sacerdote que lo acompaña como una sombra desde que era cardenal. Don Iván es la persona de mayor confianza en el restringidísimo círculo de ayudantes que lo apoyan en el trabajo diario. El equipo se completará con algunas monjas, quizá salesianas, encargadas de la casa, el vestuario y la cocina.
En el Apartamento, las novedades son muchas respecto a la disposición original. Se han restaurado y acondicionado los llamados “Soffittoni”, es decir, la buhardilla del piso superior, muy alta y luminosa, donde se han creado los dormitorios, sus servicios y una capilla para la oración. Allí también debería haber un espacio para el gimnasio que, según se sabe, contará con máquinas Technogym donadas por un benefactor. Cuando era cardenal, Prevost tenía la sana costumbre de entrenarse al menos un par de veces por semana en el gimnasio a pocos metros de la plaza Leonina. Al no poder hacerlo como pontífice, sugirió habilitar un espacio para mantenerse en forma.
Sobriedad y racionalidad han sido las consignas que guiaron la restauración. El piso inferior, en cambio, aparentemente ha permanecido casi igual, con el estudio y la biblioteca donde ya hoy recibe a algunos invitados. El regreso al uso del Apartamento significa mucho para la curia y para la Iglesia.
Como se sabe, el Papa Bergoglio nunca quiso ocuparlo, prefiriendo residir en la Casa Santa Marta. Al principio, esta elección personal se inspiró en el criterio de austeridad, aunque con el tiempo las dos solas habitaciones y el pequeño estudio que él quería habitar resultaron insuficientes tanto por motivos de seguridad como por razones objetivas relacionadas con el trabajo y su salud. Últimamente se había habilitado una especie de enfermería. Ya después de algunos años de pontificado, Francisco ocupaba todo el segundo piso de Santa Marta, entre enfermería, sala de custodia, oficinas para los secretarios y salones de espera para los invitados. Y el costo del mantenimiento empezó a subir hasta alcanzar la cifra astronómica de unos 200.000 euros al mes.
Tras el cónclave, León XIV quiso inmediatamente devolver las cosas al cauce de la tradición, anunciando su intención de volver al Apartamento. Actualmente, el Papa reside aún en el Palacio del Santo Oficio a la espera de hacer cajas y mudarse. Ahora todo está listo.

Por FRANCA GIANSOLDATI.
SÁBADO 14 DE MARZO DE 2026.
ILMESSAGGERO.

