
La doctrina católica afirma, como verdad de fe, que existe un ángel de la guarda para cada persona. Pero, ¿podemos creer que también existe un ángel de la guarda que protege a las familias? Esta pregunta no puede responderse con certeza, ya que el Magisterio no ofrece una definición precisa, pero podemos llegar a una certeza muy probable.
Santo Tomás, citando a Dionisio, afirma que a los ángeles se les puede confiar la protección no solo de individuos, sino también de comunidades y realidades sociales, lo que hace plausible que también protejan a las familias. Santo Tomás aborda este tema en la Suma Teológica (I, q.113, a.8).
Pero más allá de lo que han afirmado teólogos individuales, esta creencia se sustenta en la lógica.
Una lógica fundamental para comprender la Verdad católica, pues es constitutiva de esta misma Verdad. Examinemos el razonamiento que debe aplicarse:
- La familia no es una realidad opcional, sino que ha sido insertada como célula fundamental de la sociedad por el plan de Dios.
- En este sentido, no hablamos simplemente de un «cuerpo intermedio», sino más precisamente de una «sociedad adscrita».
- De hecho, ordinaria y naturalmente, el crecimiento y la educación humanos deben tener lugar en el seno de la familia.
- En resumen, la familia jamás podrá ser reemplazada por otra cosa.
- No es casualidad que la apostasía moderna diera origen a proyectos políticos, claramente totalitarios, que han buscado y siguen buscando vaciar la familia hasta su completa destrucción.
- Por lo tanto, si la familia es central para el crecimiento humano, es comprensible que sea una realidad que deba ser debidamente protegida y salvaguardada.
- De ahí la indiscutible credibilidad de la verdad de que incluso las familias individuales están, por la Divina Providencia, confiadas a un ángel de la guarda.
Dicho esto, resulta importante que el cabeza de familia, y también los miembros individuales de la familia, recen al ángel de la guarda de su hogar.

Por CORRADO GNERRE.
MIÉRCOLES 22 DE JULIO DE 2026.
MIL.

