El amor, la fuerza que unifica

Ruan Ángel Badillo Lagos

La frase “el que no ama, no conoce a Dios” significa que el amor constituye la esencia divina. Conocer a Dios exige amar. Por lo tanto, una relación auténtica con Él se manifiesta a través de la capacidad de amar a los demás de manera incondicional. Quienes no aman de esta forma denotan no haber tenido un encuentro profundo con el amor divino. No obstante, al conocer más a Dios la cordialidad y el amor se anteponen al egoísmo y a la indiferencia. Dejar de centrarse  en uno mismo conduce a atender y escuchar activamente a los demás. También impulsa a comprender y conectar con los sentimientos de otros. Esta apertura incluye aceptar críticas constructivas para identificar y modificar actitudes contrarias al verdadero conocimiento de Dios.

“El amor es un acto de la voluntad que tiene su esencia en el bien”, dijo Tomás de Aquino. No se limita a una emoción. Implica desear el bien del otro y lograr con ello la elevación de la vida hacia Dios. Así, el amor no es un simple sentimiento, sino una elección racional y desinteresada. Cuando se busca el bien del prójimo de esta manera, se cumple la máxima; donde existe voluntad hay amor. Esto supone conocerse y amarse de forma equilibrada para poder amar correctamente a los demás. Además, el amor se vuelve genuino cuando, sin interés personal, conduce a la renuncia de ciertos derechos. En ese punto se convierte en una fuerza unificadora, siempre orientada hacia Dios.

En seguida se aborda la voluntad humana y la voluntad de Dios, entendida como un acto de amor hacia las personas. Los actos de la voluntad orientados al bien del otro constituyen expresiones de amor auténtico. También existen actos vinculados al apetito sensitivo, por ejemplo, los relacionados con el placer y la alegría. Así, quien se ama a sí mismo procura el bien propio y, en consecuencia, busca compartirlo. De ahí surge la idea de una “fuerza que unifica”, pues integra al otro en calidad de segundo yo.

El amor divino se manifiesta como fuerza de unión, porque conduce a participar del bien máximo, es decir, el amor de Dios. Este amor es grande y eterno. Dios ama a todos, incluso a quienes no lo aman, y quiere siempre el bien para cada ser humano. Sin embargo, su forma de amar no se asemeja a la de su creación. La voluntad divina es amarnos; la cuestión es si habrá respuesta en cada persona. Corresponder a ese gran amor resulta esencial para la plena realización del ser humano.

En otro momento se expondrán diversas formas de responder a este amor divino. Mientras tanto, basta recordar que las criaturas no son eternas. Esto no representa obstáculo alguno, pues estamos llamados a amarnos en esta vida para trascender hacia la eternidad.  

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Pensador, reflexivo y analítico sobre la realidad del mundo contemporáneo; promotor del bien común, de la justicia social y de la dignidad de las personas. Creador del Método de Estilo Educativo Único (MEEU); se ha formado como Maestro de educación, directivo de diferentes instituciones, con Diplomado en Calidad Educativa para Cuerpos Directivos, fundador de la escuela Tierra y Libertad, pedagogo nato y matemático. Se ha desempeñado como asesor técnico del cuerpo directivo y soy miembro ejecutivo de la Asociación Civil Formando para la Vida; liturgo, laico católico comprometido, comunicador de la belleza y grandeza de la presencia real y gracia de Dios. Además, es columnista en diferentes espacios periodísticos tanto impresos como digitales. El Diario de Xalapa, El Heraldo de Xalapa, La Agencia Católica de Noticias ACN, La Aldea de la Información, Bitácoras Políticas de Noticias, El Matutino virtual e Infovaticana.com. Se desempeña como escritor, autor de diferentes libros: Experiencia de un alma, RUAH, Los secretos de mi alma, próximamente Pinceladas de verdad. Actualmente es miembro Premium de la Academia.edu, así como Coordinador del Consejo de Sabios de Veracruz. Ha participado en el programa de radio por Internet titulado “Identidad Católica”, en RADIO Kirios El centro de la radio. También es coordinador de la comunidad “Nueva Jerusalén”, tenista y socio activo, Vicepresidente de la Administración del Club Britania. Socio del Casino Jalapeño, altruista con una conducta humana ética entrañable; ocupado y preocupado por la atención desinteresada por el otro. Actualmente dueño de la Editorial Badillo, y Director General de la revista Xalapa Vive.