¿Dónde está el cisma?

ACN

El cisma existe, sin duda. Pero no está donde algunos creen verlo.

El anuncio de las consagraciones episcopales [anunciadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, FSSPX], previstas para el próximo 1 de julio, no ha dejado a nadie indiferente.

Más aún considerando que la Carta enviada el pasado 18 de febrero al cardenal Fernández por el Superior General de la Fraternidad hasta ahora no ha recibido ninguna respuesta por parte de Roma.

Ante este silencio de Roma, algunos obispos se pronuncian:

  • unos para censurar la iniciativa de las consagraciones episcopales,
  • otros para justificarla y defenderla frente a las críticas recibidas.

Las declaraciones de Monseñor Schneider son ya bien conocidas.

Recibido en audiencia el 18 de diciembre de 2025 por el Papa León XIV, el obispo auxiliar de Astana ya había defendido la causa de la Fraternidad San Pío X1.

  • Posteriormente, en una entrevista concedida el 17 de febrero al periodista Robert Moynihan, Mons. Schneider se opuso con firmeza a las declaraciones realizadas por el cardenal Fernández al Superior General de la Fraternidad San Pío X durante la entrevista del 12 de febrero, declaraciones hechas públicas, mediante las cuales el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe pretendía imponer a la Fraternidad la reanudación de un diálogo que ya se podía prever que sería infructuoso y que no tendría otro efecto tangible que posponer sine die la fecha de las consagraciones episcopales, en detrimento del bienestar espiritual de las almas.
  • El 24 de febrero, Mons. Schneider publicó un «Llamamiento Fraternal dirigido al Papa León XIV2»:

La Santa Sede», declara el prelado, «debería estar agradecida a la FSSPX, porque actualmente es casi la única gran realidad eclesial que señala de manera franca y pública la existencia de elementos ambiguos y engañosos en ciertas afirmaciones del Concilio y del Novus Ordo Missae. En este empeño, la FSSPX está guiada por un amor sincero a la Iglesia: si no amara a la Iglesia, al Papa y a las almas, no emprendería esta labor, ni dialogaría con las autoridades romanas, y, sin duda, tendría una vida más fácil».

Concluye que el Papa debería conceder sin condiciones el mandato apostólico para las consagraciones episcopales del 1 de julio de 2026.

  • Finalmente, el 9 de marzo pasado, en una extensa entrevista concedida al periodista Andreas Wailzer en el canal de YouTube Kontrapunkt, Mons. Schneider afirmó sin ambages que las consagraciones episcopales no serán cismáticas, pues constituyen la reacción necesaria y legítima exigida por el bienestar espiritual de las almas de la Fraternidad San Pío X.
  • Por su parte, Mons. Joseph Strickland, obispo emérito de Tyler, había ganado notoriedad por su elogio a Monseñor Lefebvre y a la Declaración del 21 de noviembre de 19743. No solo reconoce el estado de necesidad en la Iglesia y justifica la actitud de la Fraternidad San Pío X, sino que llega a legitimar las futuras consagraciones episcopales anunciadas por Don Davide Pagliarani4.

Ambos prelados reconocen el estado grave de necesidad que afecta a la Iglesia desde Vaticano II y, notablemente, ambos remontan también a las causas profundas de esta situación. En su opinión, la crisis generalizada que afecta a toda la Iglesia no se explica solo por simples abusos derivados de una mala aplicación de las reformas emprendidas por el Concilio o en continuidad con él.

La crisis encuentra primero y ante todo su verdadera explicación:

  • En esas mismas reformas,
  • En la nueva doctrina social basada en el falso principio de la libertad religiosa,
  • En la nueva eclesiología ecuménica,
  • En la concepción colegialista y sinodal del gobierno de la Iglesia
  • Y en la nueva liturgia protestantizada.

Ambos prelados dan así plena razón a la obra emprendida por Mons. Lefebvre para asegurar la supervivencia de la Iglesia a través de su sacerdocio, preservando la unidad de la Iglesia frente a todas las fuerzas de disolución que la amenazan cada vez más.

  • Por su parte, y siguiendo al cardenal Sarah, Monseñor Eleganti se ha expresado5 para denunciar «un estado de ánimo y un comportamiento cismático» en la voluntad de realizar las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio.

Su comentario se presenta como un desacuerdo con lo declarado por Mons. Schneider. Sin embargo, crítico como este último respecto a las reformas surgidas del Concilio Vaticano II6, el antiguo obispo auxiliar de Coira se retrae ante las medidas excepcionales necesarias para asegurar la supervivencia de la Iglesia en su fe y en sus costumbres frente a la corrupción generalizada de la doctrina y la moral.

¿Pero dónde está el cisma?

«Según el canon 1325 del Código de Derecho Canónico de 1917, § 2», explica el especialista en derecho canónico Raoul Naz7, «el cisma atenta contra la unidad de la Iglesia porque supone un rechazo sistemático y habitual de la dependencia. Por el contrario, la desobediencia puede ser solo un acto pasajero, sin que su autor cuestione en absoluto la autoridad de la ley o del legislador, ni pretenda sustraerse a ella de manera habitual».

Está claro y demostrado que ni Mons. Lefebvre ni sus sucesores al frente de la Fraternidad han querido jamás separarse de la unidad de la Iglesia, pues nunca han querido rechazar el principio mismo de dependencia respecto a Roma.

Si la Fraternidad fuera cismática, ¿por qué todos esos contactos con el Vaticano, con Roma? ¿Por qué, tras la elección de León XIV, el Superior General de la Fraternidad escribió al Papa para solicitar una audiencia?

No solo la Fraternidad nunca ha querido separarse de la unidad de la Iglesia, sino que, independientemente de esta buena intención, el acto mismo de la consagración episcopal, tomado en sí mismo y aunque se realice aparentemente contra la voluntad de Roma, no constituye un cisma.

Solo hay cisma
si el obispo que consagra a otros obispos
pretende conferirles
autoridad para gobernar,
ya que solo el Papa puede hacer eso.

Consagrar obispos,
incluso contra la voluntad del Papa,
sin conferirles jurisdicción,
no es cisma,
porque no se rechaza en principio
el poder del Papa,
que es la fuente de la jurisdicción.

Mons. Eleganti confunde todo.

El cisma existe, ciertamente. Pero no está donde Mons. Eleganti cree verlo.

Y está donde él no lo ve.

El cisma es ese ecumenismo perseguido con obstinación por el Papa León XIV. Lo que atenta gravemente contra la unidad de la Iglesia no son las consagraciones de Écône, sino el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Tomadas en sí mismas, estas iniciativas sugieren que la dependencia respecto a Dios no implica necesariamente la dependencia respecto al Vicario de Cristo que es el Papa.

En diciembre pasado, durante su viaje a Líbano, el Papa León XIV dijo dirigiéndose a cristianos católicos y musulmanes: «Su presencia aquí hoy, en este lugar notable donde los minaretes y los campanarios de las iglesias se alzan lado a lado, pero ambos se elevan hacia el cielo, testifica la fe inquebrantable de esta tierra y la devoción sin fallas de su pueblo hacia el Dios único. Aquí, en esta amada tierra, que cada repique de campana, cada adhān, cada llamado a la oración se funda y se eleve en un solo himno, no solo para glorificar al Creador misericordioso del cielo y de la tierra, sino también para elevar una oración sincera por el don divino de la paz».

Entonces…¿Dónde está el cisma?

Por P. JEAN-MICHEL GLEIZE.

ACTUALITÉS.

  • 1https://fsspx.news/es/news/monsenor-athanasius-schneider-revela-detalles-su-audiencia-con-leon-xiv-57390
  • 2https://fsspx.news/es/news/monsenor-athanasius-schneider-hace-un-llamamiento-papa-leon-xiv-sobre-la-fsspx-57437
  • 3https://fsspx.news/es/news/monsenor-strickland-elogia-monsenor-lefebvre-49411
  • 4https://fsspx.news/es/news/una-carta-monsenor-strickland-57460
  • 5https://lesalonbeige.fr/fsspx-mgr-eleganti-conteste-linterpretation-de-mgr-schneider/
  • 6https://fsspx.news/es/news/monsenor-eleganti-critica-duramente-el-concilio-vaticano-ii-y-la-nueva-liturgia-54923; https://fsspx.news/es/news/monsenor-eleganti-vaticano-ii-o-la-primavera-anunciada-que-nunca-llego-56019
  • 7Raoul Naz (1889–1977) es el especialista incontestado en Derecho canónico del siglo XX, autor del clásico Dictionnaire de droit canonique, Letouzey et Ané, 1965, en cuyo tomo séptimo (col. 886 y siguientes) figura la voz «Schisme», de la que extraemos las siguientes consideraciones.
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