Dice León XIV que «la corrección fraterna es un arte delicado» que con demasiada frecuencia se olvida

ACN

Durante el rezo del Ángelus este domingo 6 de septiembre de 2026 en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV comentó el Evangelio según San Mateo, que se centra en la corrección fraterna y la oración común. Abordando los conflictos que afectan a las comunidades humanas y cristianas, reiteró un imperativo evangélico: hablar con el prójimo, no sobre él. (Texto completo del Ángelus)

Este domingo, León XIV dedicó una parte importante de su discurso del Ángelus a una antigua práctica de la vida cristiana, a veces reducida a una simple norma de buena conducta, cuando en realidad atañe directamente al concepto cristiano de caridad.

El punto de partida del Papa fue San Pablo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Romanos 13:9), al que el Apóstol añade esta fórmula: «No debáis a nadie nada, excepto el amor mutuo».

León XIV se centró precisamente en esta idea de deuda.

  • El amor cristiano no se presenta como un sentimiento opcional que depende de afinidades personales.
  • Crea una obligación hacia los demás, pero una obligación que, paradójicamente, libera: «La atención, el cuidado y la bondad que hemos recibido nos hacen más libres y capaces de asumir nuestras responsabilidades».

Es desde esta perspectiva que la corrección fraterna adquiere su pleno significado.

  • Amar al prójimo no implica necesariamente guardar silencio ante lo que parece erróneo, injusto o destructivo.
  • Sin embargo, las palabras dirigidas a los demás deben seguir un orden determinado.
  • Cristo mismo, en el capítulo 18 del Evangelio de Mateo, nos pide que primero nos acerquemos a nuestro hermano a solas, antes de ampliar gradualmente nuestro acercamiento si se niega a escuchar.

León XIV, por lo tanto, enfatizó dos términos: «franqueza y gradualidad».

  • La franqueza sin caridad corre el riesgo de convertirse en brutalidad; la caridad desprovista de verdad puede transformarse en evasión.
  • La gradualidad evangélica, por su parte, protege al individuo de la exposición pública prematura.
  • Antes de llevar una disputa ante todos, el cristiano está llamado a buscar personalmente a su hermano o hermana.

Este requisito nos ayuda a comprender la advertencia tan concreta del Papa contra las «quejas y la calumnia».

  • Son «fáciles», observa, «pero no llevan a ninguna parte y paralizan muchas situaciones».
  • La distinción es importante.
  • La corrección fraterna se dirige a la persona de quien se cree que se debe escuchar algo; la calumnia consiste precisamente en hablar de ella en otro lugar. Se busca el bien de la persona y la restauración de la relación; la calumnia corre el riesgo de atrapar a la persona de la que se habla en su error o falta.
  • «El Evangelio, en cambio, nos educa en la libertad, en la caridad», resume León XIV.
  • Esta libertad cristiana, por lo tanto, no significa ni indiferencia ante el mal ni el derecho a juzgar constantemente a los demás.
  • Presupone la capacidad de decir la verdad sin renunciar a la comunión. La corrección fraterna solo tiene sentido cristiano si permanece orientada hacia la salvación y el bien del hermano o la hermana.

El Papa profundiza entonces en una segunda dimensión: «llegar a un acuerdo». Reitera la promesa de Cristo:

«Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en los cielos se la concederá» (Mt 18,19).

Tras las palabras, que nos permiten afrontar el desacuerdo, viene la oración, que nos permite redescubrir una voluntad común ante Dios.

  • La unidad cristiana, por lo tanto, no se describe como la ausencia de desacuerdos. Se construye a través del encuentro, el perdón y la escucha «en el Señor».
  • Aquí es donde convergen las dos enseñanzas del Ángelus: la comunión no exige negar los conflictos, sino más bien negarse a que estos se conviertan en la última palabra en una relación.

Finalmente, al concluir el Ángelus, León XIV también se refirió a los recientes ataques contra varias ciudades e infraestructura civil en Ucrania. Expresando su profundo pesar por la muerte de personas inocentes, hizo un llamado al cese de la violencia, a detener la destrucción y a abrir los corazones al diálogo y la paz. El Papa concluyó expresando su esperanza de que los esfuerzos emprendidos en los últimos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y allanen el camino para la diplomacia.

Por QUENTIN FINELLI.

CIUDAD DEL VATICANO.

DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 2026.

TCH.

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