
InfoVaticana publicó esta semana una noticia con impacto real sobre esa túnica inconsútil de Cristo tan manida estos días. Una noticia relevante de verdad, de las que provocan escándalo: un cardenal de la Iglesia que participó hace escasamente un año en el cónclave que eligió a León XIV —y con una participación de peso— ha concelebrado públicamente una Misa de acción de gracias por el 50 aniversario de una pareja homosexual, a la cual además bendijo ritualmente.

No hablamos de un clérigo cualquiera. Timothy Radcliffe no solo participó en el cónclave: fue el cardenal elegido por León XIV para abrir con su meditación el primer consistorio de cardenales de su pontificado, en enero de 2026. Hablamos, por tanto, de una de las figuras de mayor influencia doctrinal en la Iglesia católica hoy.
Lo que ocurrió en Londres
Según publicamos en InfoVaticana —y es algo perfectamente público, porque fue una Misa pública, difundida en vídeo por los propios organizadores—, el pasado 13 de junio la iglesia de Holy Apostles, en Londres, acogió una «Misa de acción de gracias por 50 años de amistad, unión y compromiso» en honor de Julian Filochowski y Martin Pendergast, dos conocidos activistas homosexuales que conviven como pareja desde 1976.
Radcliffe predicó la homilía y concelebró junto a dos obispos eméritos ingleses. Al final de la celebración, todo el clero presente impartió a la pareja una bendición ritual con texto fijo.
Y, gravedad añadida y extrema,
uno de los dos homenajeados homosexuales
distribuyó la Sangre de Cristo a los asistentes
durante la Comunión,
ante la mirada del cardenal.
Esto es extremadamente grave.
Esto sí rompe la túnica:
no en lo administrativo, sino en lo doctrinal.
Rompe
el sentido de los sacramentos,
el sentido de la sacralidad de la familia,
lo que la Iglesia ha entendido y entiende
sobre el amor y sus cauces,
sobre el santo sacrificio de la Misa,
sobre las bendiciones.
Y el roto lo ha causado
uno de los cardenales reconocidos hoy
como referente doctrinal vigente.
El silencio de los medios católicos
No ha habido, hasta el momento, pronunciamiento alguno de Roma. Pero más allá de la catastrófica ausencia de reacción de las autoridades romanas, lo que también reclama una reflexión profunda es que no hay pronunciamiento por parte de prácticamente ningún medio católico.
Repasemos.
- Los medios católicos temáticos en español, que el lector seguramente ya conoce, las agencias internacionales —unas con televisión, otras solo agencias de prensa— ni uno solo ha dicho absolutamente nada.
- Mención a la excepción del medio norteamericano LifeSite y al italiano La Nuova Bussola, el resto de la prensa católica del mundo, toda al unísono, ha decidido callar.
«No hablemos del tema y, quizás, si no hablamos del tema, no existe». Puede ser esa la teoría.
Puede ser también una estrategia explícita de protección a la jerarquía, de protección al Papa —Radcliffe es una persona elegida por él para predicar a sus pares—.
Pero entonces ya hemos asumido que hay que ocultar la verdad, que hay que ocultar el escándalo, que hay que tapar deliberadamente.
Entendemos, desde el punto de vista informativo, la posición amarga, agria, de ser tantas veces los portadores de malas noticias. Pero en nuestro discernimiento interno creemos que las malas noticias son necesarias para una purificación, para una reflexión general y una mejora de la Iglesia.
Y la reacción de los medios a este asunto nos genera una sensación de soledad y de pena, porque los editores, los compañeros, los periodistas están observando la realidad eclesial con un nivel de autocensura y de miedo que no es propio de los católicos.

Dos varas de medir
Esta es una noticia que debería haber dado la vuelta al mundo en todos los medios católicos.
Ahora bien: sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X han corrido estos días ríos de tinta. Ahí no ha habido ningún problema; no es, por tanto, que se eviten los temas escabrosos. Se evitan unos y se airean otros.
Entonces, ¿qué hay en la mente de nuestros compañeros, de nuestros colegas de otros medios? ¿Qué papel juega realmente la información católica, y hacia dónde va, si bajamos estas banderas?
SÁBADO 4 DE JULIO DE 2026.
INFOVATICANA.

