Cada año, el informe de la ONG Puertas Abiertas presenta un informe de los cristianos perseguidos en todo el mundo. La edición 2026 de la Lista Mundial de Vigilancia, publicada ayer, expone otro panorama alarmante: 388 millones de cristianos vivían en 2025 en un contexto de persecución severa o muy severa. Esta cifra, en constante aumento, significa que aproximadamente uno de cada siete cristianos en todo el mundo practica su fe en un entorno hostil, a veces mortal.

Contrariamente a una lectura superficial, estos datos no son simplemente un análisis sociológico. Se basan en un período específico, del 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2025, y en hechos documentados por redes sobre el terreno.
- Solo durante este período, 4.849 cristianos fueron asesinados explícitamente debido a su fe, a menudo en contextos de violencia islamista o conflictos etnoreligiosos, particularmente en el África subsahariana.
- Además de estas muertes, 4.712 cristianos fueron detenidos, a veces sin juicio; 3.632 iglesias o lugares de culto fueron atacados, saqueados, dañados o incendiados; 22.702 creyentes fueron forzados al exilio; y hubo 4.055 casos de violencia sexual.
- Esta última cifra, particularmente escalofriante, sirve como un duro recordatorio de cómo las mujeres cristianas son consideradas instrumentos de terror y dominación en sociedades donde la fe cristiana se percibe como una amenaza que debe ser erradicada.
Estas persecuciones no siempre se materializan en ejecuciones espectaculares. También se manifiestan a través de la exclusión social, la vigilancia constante, las leyes represivas, la presión familiar o la criminalización de la conversión. La persecución moderna suele ser difusa e insidiosa, pero no por ello menos destructiva para las personas y las comunidades.
La clasificación de los cincuenta países más peligrosos para los cristianos, publicada en el Índice 2026, confirma algunas tendencias preocupantes.
- Corea del Norte se mantiene a la cabeza, encarnando una persecución totalitaria donde cualquier práctica religiosa se equipara a una traición política.
- Le siguen Somalia y Yemen, ilustrando el dominio del islamismo radical que no tolera la disidencia religiosa.
- El grupo de los diez países más peligrosos también incluye a Sudán, Eritrea, Siria, Nigeria, Pakistán, Libia e Irán.
- Tres factores principales de persecución están presentes de forma constante: los regímenes autoritarios, el extremismo islamista y las formas de nacionalismo ideológico o religioso que buscan imponer una identidad única.
Más abajo en la lista se encuentran India, donde el nacionalismo hindú ejerce una presión creciente sobre las minorías cristianas; China, donde el control estatal reprime toda expresión religiosa independiente; y países a menudo descritos como más moderados, como Túnez, Marruecos, Argelia y Egipto, donde la libertad religiosa sigue estando estrictamente regulada y es frágil.
A pesar de la magnitud del fenómeno, la persecución de los cristianos permanece en gran medida ausente de las prioridades diplomáticas occidentales. A menudo se minimiza, se relativiza o incluso se ignora, como si defender la libertad religiosa resultara vergonzoso cuando se trata del cristianismo.
En Europa, la persecución de los cristianos adopta una forma diferente, menos visible pero igualmente preocupante, además de las iglesias vandalizadas, profanadas o incendiadas en los últimos años. Es principalmente cultural, ideológica y lingüística, y es precisamente esta persecución la que el Papa León XIV denunció en su discurso ante el Cuerpo Diplomático el 9 de enero de 2026.
El Papa advirtió contra una falsificación del lenguaje que allana el camino para la marginación silenciosa de los cristianos, afirmando que «redescubrir el significado de las palabras es quizás uno de los principales desafíos de nuestro tiempo», porque cuando «las palabras se separan de la realidad, la realidad misma se vuelve objeto de opinión y, en última instancia, incomprensible ».
Esta crisis no es abstracta, enfatizó, ya que «el lenguaje ya no es el medio privilegiado de la naturaleza humana para conocer y encontrar, sino que se convierte en un arma para engañar o golpear». El Papa León XIV denunció así el surgimiento de un «nuevo lenguaje con sabor orwelliano» que, bajo el disfraz de la inclusión, «termina excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo impulsan».
La persecución de los cristianos no es marginal ni distante. Es uno de los principales indicadores del estado del mundo contemporáneo, que revela la fragilidad de la libertad de conciencia y el precio siempre presente de la fidelidad a la fe cristiana.
Por ELISABETH VIMELE.
MIÉRCOLES 14 DE ENERO DE 2026.
TCH.

