Crecen denuncias de «falsos sacerdotes» en México

ACN

Las denuncias por falsos sacerdotes que, sin autorización alguna de la jerarquía católica, ofician misas, imparten sacramentos y realizan labores eclesiásticas diversas, lucrando con la fe de los mexicanos, se multiplican cada vez más en las páginas de la prensa mexicana.


Apenas hace unos días fueron identificados tres hombres que se hacían pasar por curas en Atlixco, estado de Puebla, a unos 150 kilómetros al oriente de la capital.


El pasado 1 de abril, la Arquidiócesis de Puebla, alertó a la grey católica que en San Pedro Benito Juárez, perteneciente a la congregación de San Jerónimo Coyula, en la Sierra Mixteca, habitada por la etnia del mismo nombre, había un obispo, dos sacerdotes y un diácono, «todos apócrifos».


Los llamados «sacerdotes piratas» realizaban «actos eucarísticos sin tener las licencias necesarias para dichas funciones», indicó el arzobispo de la diócesis Víctor Sánchez.


La circunscripción eclesiástica, donde se agrupan 443 sacerdotes diocesanos y más de 200 religiosos, que atienden 309 parroquias y 53 rectorías, indicó que ha detectado cerca de 15 sacerdotes falsos, al hacer notar que «ni siquiera la religión está exenta de fraudes y estafadores».


La mayor parte de estos estafadores utiliza carnets apócrifos y tarjetas de presentación distribuidas entre los fieles al finalizar las aparentes celebraciones religiosas en salones sociales o en funerarias.


El asunto no es nuevo pues desde 2016 se denunció a un hombre identificado como Leonardo Avendaño, quien se hacía pasar como «obispo de Colombia» en los estados de Puebla y su vecina Tlaxcala.


Un creyente de Ajacuba, estado de Hidalgo, vecino a la capital, identificado como Rigoberto, señaló que el sacerdote habría cobrado unos 20.000 pesos (1.100 dólares) por impartir el catecismo y luego organizar en una capilla y un salón las ceremonias de confirmación de un grupo de niños.


La Arquidócesis de México señaló que ha recibido decenas de correos donde se advierte sobre «supuestos clérigos que operan solos o en red, suelen aparecer en funerarias y panteones» y cuyo objetivo es «lucrar con la fe».


Magdalena Ibarrola, canciller de esta circunscripción eclesiástica, indicó que algunos curas cobran de 3.000 a 5.000 pesos (entre 160 y 260 dólares) por efectuar trámites matrimoniales como primer anticipo y de ahí pueden exigir dos y tres veces más esta cifra.


Ibarrola exhorta a los feligreses a exigir al supuesto sacerdote que se identifique debidamente y que los fieles que tengan dudas verifiquen sus datos sin verlo como «una falta de respeto a su investidura» pues se trata de embusteros y engañadores.


Los pseudoreligiosos suelen ser ex seminaristas y «saben celebrar la liturgia», pero muchas personas engañadas «se están organizando y analizan presentar denuncias penales» porque «hay un daño, hay mentira, dolo y la intención es como una pequeña mafia, quitarle dinero a la gente sin nada a cambio», dijo Alfredo Castro, sacerdote en Ajacuba.

LEONARDO AVENDAÑO.

CIUDAD DE MÉXICO.

LUNES 6 DE ABRIL DE 2026.

ANSALATINA.

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