Confirmado: la Primera Exhortación de León XIV asume y amplía un texto escrito por Francisco

ACN

León XIV firmó su primera Exhortación Apostólica, «Dilexi te».

Tal y como se había anticipado aquí, el texto fue concebido originalmente por el Papa Francisco, siguiendo su misma visión, en el sentido de la pobreza en sí como lugar privilegiado del encuentro con Cristo.

El texto elaborado durante el pontificado de Francisco, recoge aportaciones del controvertido monseñor Vincenzo Paglia. Este jueves, durante una conferencia celebrada en el Vaticano, se dio a conocer el texto final.

Oficialmente, el Vaticano indica que «fue precisamente Francisco quien, en los meses previos a su muerte, había comenzado a trabajar en la exhortación apostólica» Los puntos principales del documento o Exhortación Apostólica, son:

1. El rostro de los pobres como epifanía del Reino de Dios (8-12)

En la curación de las heridas, ya sean físicas, sociales o espirituales, la Iglesia proclama que el Reino de Dios abraza a los vulnerables. En cada acto de cuidado, por ejemplo, visitar a los enfermos (Mt 25, 36), la comunidad cristiana experimentala salvación a travésuna relación concretacon aquellos que llevan en su carne las marcas de la Cruz.

La pobreza, un enorme problema social, es también un temateológico: a través de los pobres, Dios habla a la Iglesia («Dilexi te,te he amado»[1]), la fe se hace realidad en la misericordia y en el servicio que derriban barreras, y el pueblo de Dios experimenta la bienaventuranza de «los pobres de espíritu»[2].

2. De las estructuras del pecado a la conversión de las estructuras sociales (90-98)

La reciente enseñanza de la Iglesia reconoce ala pobreza como el resultado de las estructuras del pecado.El egoísmo y la indiferencia se consolidan en los sistemas económicos y culturales. La «economía que mata» [3]cuantifica el valor humano en términos de productividad, consumo y beneficio. Esta «mentalidad dominante» hace que sea aceptable descartar a los débiles y a los improductivos, y por lo tanto merece la etiqueta de «pecado social».

Más allá de las donaciones y otras ayudas, la respuesta de la Iglesia denuncia la falsa imparcialidad del mercado, propone modelos de desarrollo, promueve la justicia y apunta a laconversión de las estructuras. Esto fomenta una forma de arrepentimiento comunitario osocialque devuelve la dignidad a los invisibles y les ayuda a desarrollarse más plenamente.

3. La pobreza como subjetividad activa y principio de evangelización (99-102)

San Juan Pablo II alentó a los pobres aconvertirse en protagonistas de la transformación eclesial y social.Los movimientos populares (80-81), con su «energía moral» [4], demuestran que la justicia surge de la inclusión de los excluidos. Además de sufrir privaciones, los pobres pueden ser «portadores de esperanza» y «constructores de un destino común»[5]. Que la Iglesia los ayude,se evangelice por ellos, reconozca la obra del Espíritu en ellos y proclame juntos el Evangelio.

4. Educación, Eucaristía y servicio: promover el desarrollo integral (68-72, 108-114)

La promoción del desarrollo humano integral, según la Doctrina Social de la Iglesia, entrelazala educación, la Eucaristía y el servicio.

•La educaciónes el primer acto de justicia, porque libera a las personas de la pobreza espiritual y las prepara para la responsabilidad social.

•La Eucaristíareúne a personas diferentes,alimenta a la comunidad y la envíaa vivir la caridad y la solidaridad.

•El servicioes el amor social en forma concreta: cuidado de los pobres y de nuestra casa común.

De este modo, la Iglesia ofrece misericordia al mundo, promueve una civilización en la que cada persona sea reconocida como imagen de Dios.

5. La caridad genera paz y fraternidad universal (108-114)

EnDilexi te,el Papa León XIV se suma al Papa Francisco al declarar que no habrápaz mientras se descuide y se abuse de los pobres y del planeta.

La paz cristiana esjusticia reconciliadora y reconciliada. Los pobres, decía la Madre Teresa, «no necesitan nuestra compasión, sino nuestro amor respetuoso» [6]. Tratarlos con dignidad es el primer acto de paz. Solo una sociedad que coloca en el centro a los descartados puede ser verdaderamente pacífica, y solo un mundo formado por sociedades así, puede estar en paz.

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[1]Dirigido a Filadelfia, una comunidad cristiana pobre e impotente, sin importancia pero fiel, tratada en cambio con violencia y desprecio: «Tienes poco poder… y ellos se darán cuenta de que yo te he amado» (Apocalipsis 3, 8-9).

[2]Mateo 5, 3.

[3]Evangelii Gaudium, 92-93.

[4]Papa Francisco, Discurso a los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, 28 de octubre de 2014.

[5]Papa Francisco, Discurso a los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, 28 de octubre de 2014.

[6]Dilexi te,77

LEE AQUÍ LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EN ESPAÑOL.

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