Ayer, el reverendo Toni Faber, rector de la catedral de San Esteban de Viena, presentó un confesionario móvil frente a la catedral.
Estará disponible para confesiones en varios distritos el primer día de la semana.

En su interior hay dos sillones, algunas lámparas y un suelo enmoquetado.

Una cruz de madera cuelga del tabique que lo separa del habitáculo del conductor.

El objetivo de Faber es facilitar al máximo que la gente se confiese antes del comienzo del Adviento, y hacerlo de una forma supuestamente sostenible utilizando un vehículo eléctrico.
Según el párroco, la furgoneta no solo está disponible para confesiones, sino también como un espacio para la reflexión, el diálogo y el diálogo, es decir, para conversar sobre Dios y el mundo. «Con una autonomía eléctrica de 416 kilómetros, nuestra furgoneta de confesión tiene una gran reserva de energía, por si la afluencia de personas que buscan confesarse es mayor de la esperada», explica Matthias Brandi, de Kia Austria, con una sonrisa.
Este vehículo especial está equipado con todo lo necesario para la confesión: en su interior hay dos sillones, varias lámparas e incluso alfombra. Una cruz de madera cuelga de la mampara que separa el compartimento de pasajeros del del conductor. ¿En qué sillón se sienta el confesor Faber? «Justo al lado de la entrada, donde está la cruz».

Hablando de la cruz: ¿Cómo se garantiza la confidencialidad de la confesión? «Si se solicita, por supuesto cerraremos la puerta corredera antes de la confesión», asegura el párroco de la catedral, Faber.
¿Cómo funciona una confesión?
Tras entrar en el confesionario, el penitente se santigua y dice: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén». El confesor, es decir, el sacerdote de la catedral, responde algo así como: «Dios, que iluminas nuestros corazones, concédete el verdadero conocimiento de tus pecados y de su misericordia. Amén».
A continuación, sigue la confesión, comenzando con la del penitente. Debe ser lo más sincera y personal posible; por supuesto, uno puede elegir si entrar en detalles sobre sus pecados o simplemente enumerarlos. Esto no perjudica, ya que ayuda a comprender mejor el contexto personal y las causas, y a veces surgen perspectivas, ideas e incluso soluciones completamente nuevas durante la conversación.

Por MATHIAS KAUTZKY.
VIENA, AUSTRIA.
MARTES 11 DE NOVIEMBRE DE 2025.
MEIN BEZIRK/ LEA HOFMANN,

