Después de amarrar ese maravilloso árbol al techo de tu coche y meterlo de alguna manera en tu casa, ¿qué es lo primero que deberías hacer? Bueno, ¿por qué no bendecirlo (antes de que rompa todo en tu casa)?
Bendición de un árbol de Navidad
La Iglesia ofrece varias opciones para bendecir un árbol de Navidad. La USCCB (Conferencia del Espiscopado de Estados Unidos) cuenta con un rito completo que puede ser realizado por un miembro de la familia e incluye esta oración final antes de colocar las últimas luces.
Señor, Dios nuestro,te alabamos por la luz de la creación:el sol, la luna y las estrellas de la noche.Te alabamos por la luz de Israel:la Ley, los profetas y la sabiduría de las Escrituras.Te alabamos por Jesucristo, tu Hijo:él es Emmanuel, Dios con nosotros, el Príncipe de la Paz,que nos llena de la maravilla de tu amor.
Señor Dios,que tu bendición descienda sobre nosotrosal iluminar este árbol.Que la luz y la alegría que brindasean un signo de la alegría que llena nuestros corazones.Que todos los que se deleitan en este árbollleguen al conocimiento y la alegría de la salvación.Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.R/. Amén.
Hay otra bendición , un poco más antigua, que también puede recitar un miembro de la familia y se encuentra aquí . Este rito de oración finaliza con la siguiente oración y una aspersión de agua bendita (¡así que recen esta antes de encender las luces!).
Santo Señor, Padre Todopoderoso, Dios Eterno,
que hiciste que tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
fuera plantado como árbol de vida en tu Iglesia al nacer de la Santísima Virgen María,
bendice, te suplicamos,
este árbol para que todos los que lo vean
se llenen de un santo deseo de ser injertados
como ramas vivas en el mismo Nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
[Se rocía el árbol con agua bendita]
Cuando reciba su árbol de Navidad este año, convierta la popular tradición familiar en un evento sagrado para toda la familia bendiciéndolo y pidiendo que las muchas gracias de Dios desciendan sobre su «cálido abrazo de parientes y amigos» (como lo expresaría Clark Griswold).
Por PHILIP KOSLOSKI.
ALETEIA.

