‘Comisario’ de León XIV acusó a monjas de apropiación de bienes culturales: la policía allana convento (VIDEO)

ACN

Catorce agentes inspeccionaron el monasterio de Orduña como parte de la investigación en curso s la desaparición de bienes culturales. Se cree que varios objetos procedentes de Belorado fueron trasladados a este convento.

El cisma de Belorado, que comenzó cuando varias clarisas rechazaron la autoridad de la Iglesia católica, dio un nuevo giro la noche de ayer, con una operación policial a gran escala.

Simultáneamente a la detención de la exabadesa Laura Gil de Viedma en Belorado en el marco de una investigación por apropiación indebida con agravantes de obras de arte, la Guardia Civil se dirigía al convento de Orduña, donde las cinco monjas ancianas habían sido trasladadas en secreto este verano por las exclarisas para eludir el control del comisario papal.

Estas hermanas, de entre 86 y 100 años, que nunca estuvieron implicadas en el cisma, constituyen la verdadera comunidad religiosa ante la Iglesia y los tribunales.

El juez de Briviesca había confiado su custodia a la Federación de Clarisas de Aránzazu, ordenando su traslado a un monasterio legítimo.

  • Un primer intento en agosto fue bloqueado por las monjas, lo que obligó a las fuerzas del orden a abandonar la operación para evitar un enfrentamiento.
  • Este jueves, catorce agentes inspeccionaron el monasterio de Orduña para continuar la investigación sobre la desaparición de bienes patrimoniales.
  • Se cree que varios objetos de Belorado fueron trasladados a este convento, abandonado durante veinte años y en proceso de reforma, completamente inadecuado para albergar a monjas mayores.
  • Tras ser informadas de la presencia policial, las Clarisas regulares de la Federación de Aránzazu se desplazaron a Orduña, acompañadas por un taxi adaptado, con la esperanza de hacer cumplir finalmente la orden judicial.
  • Esperaron fuera, listas para hacerse cargo de las cinco hermanas.
  • Pero una vez más, las ex Clarisas impidieron el traslado.

Vídeos publicados por la exmonja Sor Sión denunciaban presuntos malos tratos a las monjas ancianas, a pesar de que no se estaba llevando a cabo ninguna extracción.

  • Ante el riesgo de tensión, la Guardia Civil optó por posponer la operación.
  • Las monjas ancianas no pudieron ser liberadas y permanecieron en Orduña, en contradicción con la orden del juez y los deseos de la Iglesia, que ha mantenido durante meses que estas mujeres vulnerables deben ser protegidas e integradas en una comunidad estable.

En el ámbito legal, el caso se ha complicado aún más.

La exabadesa y un anticuario de Burgos comparecieron ante el juez de Briviesca hoy viernes, mientras que las ocho exmonjas aún implicadas en el cisma debían responder a los cargos de apropiación indebida presentados por el comisario papal.

Estas quejas se refieren a:

  • la venta de casulles (pequeños almacenes compartidos),
  • el uso de vehículos alquilados pertenecientes al monasterio,
  • el pago de facturas de cuentas privadas,
  • la donación de un Audi a una persona influyente
  • e incluso la venta de lingotes de oro del convento.
  • A esto se suma el proceso de desahucio (demolición) de los edificios religiosos.

El cisma de Belorado se vio así envuelto en una mezcla de drama humano, desorden canónico e investigaciones criminales. Las cinco monjas ancianas, aún encarceladas, permanecieron en el centro de un conflicto que la justicia y la Iglesia intentaban resolver para restaurar la paz, la verdad y la dignidad en una situación que se había vuelto profundamente dolorosa.

Por QUENTIN FINELLI.

VIERNES 28 DE NOVIEMBRE DE 2025.

TCH.

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