En Ghana, un pastor intentó recrear el milagro bíblico de la separación del Mar Rojo antes de ser arrastrado por las aguas. Este dramático episodio ha reavivado el debate sobre las prácticas sectarias y la explotación de la fe.
Un video que se ha vuelto viral muestra a un pastor ghanés adentrándose en el mar, intentando recrear uno de los milagros más famosos del Antiguo Testamento: Moisés separando las aguas del Mar Rojo. Pero, a diferencia del relato bíblico, las aguas no se separaron.
- El hombre pronto se vio en apuros y estuvo a punto de ahogarse antes de ser rescatado.
- El episodio puede parecer gracioso, pero revela una realidad mucho más preocupante.
- En varios países africanos, así como en otras partes del mundo, proliferan grupos religiosos liderados por autoproclamados predicadores, que prometen milagros, curaciones espectaculares, prosperidad económica o manifestaciones extraordinarias del poder divino.
Estos movimientos suelen nutrirse del sufrimiento humano.
- La pobreza, la falta de educación, la ausencia de una guía espiritual sólida y las dificultades económicas crean un terreno fértil para el surgimiento de falsos profetas capaces de seducir a multitudes enteras.
- Sin embargo, el cristianismo auténtico nunca ha enseñado que la fe consista en multiplicar demostraciones espectaculares.
- En las Escrituras, los milagros son señales dadas por Dios para manifestar su presencia y llevar a las personas a la conversión. Nunca son actos destinados a impresionar a las multitudes ni a glorificar a quien los realiza.
La historia de Moisés cruzando el Mar Rojo pertenece a la historia de la salvación.
- Según la Biblia, es Dios quien actúa para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto.
- Moisés no actúa en nombre propio ni busca demostrar su poder personal.
- Esa es la diferencia crucial.
La Iglesia siempre ha advertido contra las ilusiones espirituales y las afirmaciones extraordinarias.
Muchos santos
nos han recordado
que la verdadera fe
se encuentra más
en la humildad,
la caridad
y la fidelidad a Dios…
que en la búsqueda constante
de sensacionalismo.
Los excesos
observados en algunos grupos religiosos
pueden tener consecuencias dramáticas.
A veces,
los creyentes vulnerables
son presionados…
para pagar
sumas considerables de dinero,
abandonar tratamientos médicos
o depositar una confianza absoluta
en líderes sin supervisión
ni formación teológica seria.
El incidente en Ghana sirve como un recordatorio oportuno.
La fe cristiana no se basa
en espectáculos teatrales
ni en promesas de poderes sobrenaturales.
Se fundamenta
en el encuentro con Cristo,
en la oración,
los sacramentos
y las enseñanzas de la Iglesia.
En una época en que las redes sociales amplifican los fenómenos religiosos más espectaculares, los cristianos están llamados a discernir. Porque no todos los que afirman hablar en nombre de Dios son necesariamente sus mensajeros. Como nos recuerda el Evangelio: «Guardaos de los falsos profetas» (Mt 7,15).
Por ANTOINE NISSON,
DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2026.
TCH.

