Casi 3 mil fieles celebran con Misa tradicional en latín los 50 años de sacerdocio de un miembro de la FSSPX

ACN

Cerca de 3,000 fieles se reunieron este sábado 13 de diciembre de 2025 en los pabellones de exposiciones de Friedrichshafen (Alemania), a orillas del lago de Constanza, para celebrar el quincuagésimo aniversario sacerdotal del Padre Franz Schmidberger. En un contexto marcado por el colapso de la práctica religiosa en Alemania, la magnitud de este encuentro constituyó un hecho notable.

Este evento no fue ni un homenaje mundano ni una conmemoración puramente personal. Se trató explícitamente de una celebración de acción de gracias por un sacerdocio vivido en fidelidad a la Tradición católica y de un testimonio público de fe asumido. El lema elegido, «50 años de amor por la Iglesia y la Tradición», resumía claramente la intención.

Un lugar lleno de historia

La elección de Friedrichshafen no fue casual. En esos mismos pabellones, monseñor Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), ya había organizado, en las décadas de 1970 y 1980, encuentros que reunieron a varios miles de fieles. La región del lago de Constanza también está vinculada a la vida sacerdotal del Padre Schmidberger.

El 13 de diciembre de 1975, pocos días después de su ordenación sacerdotal, celebró su primera misa solemne al aire libre, a orillas del lago, cerca de la basílica de Birnau.

Al habérsele negado el acceso a esta basílica en el último momento, la celebración tuvo lugar en el exterior, rodeada de cientos de fieles.

Este acontecimiento, que ha quedado en la memoria, se convirtió con el paso del tiempo en un símbolo de la fidelidad a la misa tradicional en un contexto de crisis de la Iglesia.

Una vocación forjada en la crisis

Nacido en Alta Suabia en un entorno profundamente católico, Franz Schmidberger creció en una sociedad todavía estructurada por la parroquia, la escuela y la familia. En su autobiografía recuerda que la vida del pueblo se organizaba en torno a tres autoridades: el párroco, el maestro y el alcalde. Un modelo hoy ampliamente desaparecido.

En la década de 1960, mientras estudiaba matemáticas económicas en Múnich, atravesó un período de discernimiento marcado por las transformaciones simultáneas de la sociedad y de la Iglesia. Es en esa época cuando tomó conciencia de lo que percibía como una profunda crisis doctrinal y litúrgica. En una entrevista reciente concedida a la revista Corrigenda, evoca esos años como decisivos: «Incluso antes de obtener mi título, estaba claro que tenía una vocación, un llamado de Dios, y por supuesto no podía renunciar a ella».

Finalmente ingresó en el seminario fundado por monseñor Marcel Lefebvre en Écône, donde fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1975. Esta ordenación marcó el inicio de un compromiso duradero en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

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Una figura destacada de la FSSPX

Rápidamente el Padre Schmidberger fue llamado a ejercer importantes  cargos. En particular, fue Superior General de la Fraternidad de 1983 a 1994, y posteriormente Superior del distrito alemán, al tiempo que asumía el cargo de rector del seminario de Zaitzkofen, al que contribuyó a fundar y desarrollar.

Bajo su impulso, el distrito de Alemania experimentó un crecimiento significativo, tanto en número de fieles como de vocaciones. También contribuyó a la fundación de grupos destinados a la juventud, en particular el Katholische Jugendbewegung (KJB), que hoy desempeña un papel importante en la formación religiosa y humana de los jóvenes.

A escala mundial, la Fraternidad cuenta actualmente con más de 730 sacerdotes, alrededor de 200 seminaristas, cinco seminarios y apostolados en más de 30 países. Esta expansión no se atribuye a una estrategia de comunicación ni a una adaptación a las expectativas contemporáneas, sino a una línea doctrinal y litúrgica mantenida sin rupturas.

La misa en el centro

La jornada del 13 de diciembre de 2025 giró en torno a la misa, centro de la vida sacerdotal del Padre Schmidberger. Desde la mañana, un momento destacado fue la entrega al jubilar de una casulla especialmente confeccionada, adornada con la Virgen de Bussen, una antigua imagen mariana venerada en su región natal de Alta Suabia.

La misa solemne reunió a numerosos sacerdotes, religiosos y seminaristas. La música sacra estuvo a cargo del coro del movimiento juvenil KJB y de la schola del seminario internacional de Écône.

Un elemento particularmente significativo fue la presencia, como ministros superiores, de dos sacerdotes vinculados personalmente al jubilar:
– el Padre Stefan Pfluger, que sirvió como diácono, primer bautizado por el Padre Schmidberger;
– el Padre Markus Bayer, como subdiácono, primer niño que recibió de sus manos la sagrada comunión.

Esta configuración, lejos de ser anecdótica, ofrecía una imagen concreta de la fecundidad de un sacerdocio vivido a lo largo del tiempo, a través de la transmisión de la fe y de los sacramentos.

Tras la celebración de la misa solemne, una comida festiva reunió a los participantes. En esta ocasión, cuernos alpinos, tocados por miembros de la familia Schmidberger, así como una banda de música, acompañaron estas ágapes fraternales, dando a la tarde un tono a la vez convivial y profundamente arraigado en la cultura regional.Load videoGlaubensfest_PromoVideo

Tres superiores generales reunidos

Más tarde, la jornada continuó con una mesa redonda pública, organizada en un estrado, que reunió a varios responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: el Padre Franz Schmidberger, monseñor Bernard Fellay (Superior general de 1994 a 2018), el Padre Davide Pagliarani (Superior general desde 2018), así como el Padre Stefan Pfluger, Superior del distrito de Alemania.

Este diálogo, llevado a cabo ante los fieles, permitió repasar las grandes etapas de la historia de la Fraternidad, evocar los desafíos actuales y afirmar, con una voz unánime, la voluntad de continuar fielmente el camino trazado por su fundador, en la continuidad doctrinal y litúrgica.

El objetivo declarado no era la provocación, sino el testimonio: mostrar que una fidelidad íntegra a la Tradición católica reúne, estructura y da fruto para la Iglesia.

Una vida en coherencia

Pocos días antes del jubileo, el Padre Schmidberger concedió una larga entrevista a la revista Corrigenda, en la que aborda sin rodeos la crisis de la Iglesia y de la sociedad contemporánea. Esta entrevista pone de relieve la coherencia entre su pensamiento y su acción.

En ella define sin ambigüedades lo que entiende por Tradición: «Queremos perpetuar la Tradición tal como la Iglesia la ha conocido siempre, tal como la ha proclamado, vivido y celebrado durante dos mil años en sus ritos, sus misas y sus sacramentos».

Rechazando cualquier enfoque subjetivo o relativista, añade: «Dos por dos son cuatro; esta afirmación no es una experiencia, sino la verdad. De eso se trata».

Recuerda que la crisis actual es ante todo doctrinal y espiritual. Ve en ella una pérdida del sentido de la salvación, de la cruz y del sacrificio, sustituidos por una visión esencialmente horizontal de la Iglesia.

Watch 50 ans de sacerdoce de l'abbé Schmidberger (FSSPX) à Friedrichshafen 🇩🇪 on YouTube.

El sentido del combate espiritual

Una de las frases de esta entrevista con el Padre Schmidberger resume la vida espiritual: «Debemos merecer el cielo, lo cual no es posible sin lucha y sin combate».

Esta afirmación muestra que la vida cristiana, la santificación personal y la fidelidad a la verdad implican un combate espiritual permanente. También ilumina su papel en los momentos decisivos de la historia de la Fraternidad, en particular durante las consagraciones episcopales de 1988, necesarias para asegurar la supervivencia de la liturgia tradicional y de la formación sacerdotal.

Insiste asimismo en la oración como fundamento de toda acción: «Lo más importante es la oración. Esto significa establecer una relación personal con Dios y modelar toda la vida a partir de la fe».

Un transmisor

Al acercarse a los 80 años, el Padre Franz Schmidberger no se presenta como un hombre de ruptura, sino como un transmisor. Su acción sacerdotal apunta a la transmisión fiel de lo que ha recibido.

El jubileo del 13 de diciembre de 2025 no fue concebido como la celebración de un recorrido individual, sino como un acto de la Iglesia: dar gracias por una vida sacerdotal, recordar la centralidad del sacerdocio y de la liturgia, y afirmar que la fecundidad de la Iglesia no depende ni de compromisos doctrinales ni de la adaptación al mundo, sino de la fidelidad a la verdad.

En esta perspectiva, la presencia de cerca de 3,000 fieles a orillas del lago de Constanza no era solo una cifra. Era la expresión visible de una convicción compartida: que la Tradición católica, lejos de ser un vestigio del pasado, es una fuente viva, portadora de futuro y que abre a las almas el Cielo.

Fuentes: District d’Allemagne – Corrigenda – FSSPX Actualités

Fotos y video: District d’Allemagne – Sé

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