El cardenal Matteo Maria Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, se encuentra en el centro de una polémica tras la publicación de cifras que revelan una situación preocupante en varias parroquias del centro histórico de la ciudad.
Este año
no se registraron inscripciones para la catequesis
en algunas parroquias
situadas en zonas densamente pobladas.
La situación afecta especialmente a las parroquias de San Giuliano y Santissima Trinità, así como a la zona de Santa Caterina en Strada Maggiore, en el distrito de Santo Stefano, en el corazón de Bolonia, cuyo arzobispo es Zuppi.
En esta zona, con aproximadamente nueve mil habitantes, ni un solo niño se ha matriculado en las clases de catecismo parroquial.
Al ser preguntado por la prensa local, el cardenal Zuppi citó varios factores para explicar este fenómeno. Destacó las transformaciones urbanas de la ciudad, la marcha de muchas familias del centro histórico y el aumento de los alquileres, que hacen que las familias jóvenes sean menos comunes en estos barrios.
Estas explicaciones, sin embargo, no han convencido a algunos comentaristas y observadores de la vida eclesiástica. Según ellos, atribuir la desaparición de las clases de catecismo a factores urbanísticos pasa por alto un problema más profundo: el debilitamiento de la transmisión de la fe.
Para estos críticos, el descenso de las matriculaciones en el catecismo en el centro de Bolonia refleja principalmente una crisis más amplia de la práctica religiosa y la evangelización en la Europa contemporánea. Creen que la Iglesia local debería examinar más detenidamente cómo se presenta y transmite la fe a las nuevas generaciones.
La controversia se avivó aún más por otro suceso reciente. Unos días antes de la publicación de estas cifras, el cardenal Zuppi había asistido a un iftar público organizado en el distrito de Bolognina para celebrar el Ramadán. La comida, que rompe el ayuno diario, reunió a varios líderes políticos y religiosos, entre ellos el alcalde de la ciudad, Matteo Lepore, y el ex primer ministro Romano Prodi.
Para quienes apoyan al cardenal, esta participación se inscribe en la tradición del «diálogo interreligioso», promovida por la Iglesia católica durante varias décadas.
- De hecho, Matteo Maria Zuppi suele estar asociado con iniciativas de diálogo interreligioso, en un espíritu similar al promovido por la Comunidad de Sant’Egidio.
- Sin embargo, para sus detractores, la yuxtaposición de estas dos realidades —por un lado, la desaparición de las clases de catecismo en algunas parroquias, y por otro, la presencia del arzobispo en un evento religioso musulmán— plantea una cuestión de prioridades pastorales.
- Critican al cardenal por su estrecha vinculación con las iniciativas de diálogo interreligioso, considerando que esta orientación podría contribuir a oscurecer la misión evangelizadora de la Iglesia.
Según esta crítica, el riesgo sería dar la impresión de que se están dejando de lado las diferencias doctrinales entre las religiones, justo cuando la transmisión de la fe católica ya parece debilitada en muchas ciudades europeas.
Otras voces, sin embargo, sugieren situar la situación en un contexto más amplio. Señalan que el descenso de las matrículas en el catecismo afecta a muchas regiones de Europa y no puede atribuirse a un único enfoque pastoral ni a una sola persona.
En cualquier caso, la controversia en torno a Bolonia pone de relieve un debate más profundo en la Iglesia católica: el del equilibrio entre el diálogo con otras religiones, la presencia en una sociedad pluralista y la proclamación explícita del Evangelio. En esta gran ciudad italiana, marcada desde hace tiempo por una sólida tradición católica, la ausencia total de inscripciones al catecismo en algunas parroquias centrales parece una señal de alerta para muchos.
La pregunta ahora es: ¿cómo pretende la Iglesia local responder a este desafío y restaurar un lugar visible para la transmisión de la fe en la vida de las parroquias?
Por QUENTIN FINELLI.
ROMA, ITALIA.
MIÉRCOLES 4 DE MARZO DE 2026.
TCH.

