Una reflexión conmovedora del Papa Francisco en el primer aniversario de su muerte: la colaboración entre la Iglesia y el Estado en materia de salud y educación en Angola, la perspectiva —no inmediatamente evidente— de la creación de un nuevo cardenal angoleño y la posibilidad de nuevas diócesis en un país donde la fe está creciendo.
Estos son los temas que el Papa León XIV abordó esta mañana durante un breve encuentro con periodistas a bordo del avión que lo llevó de Luanda a Malabo, la cuarta parada de su Viaje Apostólico a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
La despedida de Luanda
Tras celebrar la Santa Misa en privado y despedirse de la Nunciatura Apostólica, el Santo Padre se dirigió en coche, alrededor de las 8:30 h, al Aeropuerto Internacional de Luanda para la ceremonia de despedida de Angola. Fue recibido en las instalaciones del aeropuerto por el Presidente de la República de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço. Tras la interpretación de los himnos nacionales, el paso de la Guardia de Honor y los saludos de las respectivas delegaciones, el Pontífice abordó un Airbus A330-900neo de ITA, que despegó a las 9:19 h, hora local, con destino a Guinea Ecuatorial.
[…]

Preguntas de periodistas angoleños
Moderado por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, intervinieron tres periodistas angoleños. La primera pregunta, formulada por Adelina Domingos de la Televisión Angoleña, versó sobre la posible contribución de la Iglesia a la mejora de los sistemas de salud y educación del país. León XIV confirmó que estos eran precisamente los temas abordados en su conversación con el presidente Lourenço:
«¿Cómo podemos colaborar, en la medida de lo posible, para mejorar los servicios que el Estado, en el caso de Angola, ofrece especialmente a la población: la construcción de nuevos hospitales, nuevas instalaciones?».
La Iglesia, añadió, tiene la responsabilidad de una «valiente proclamación de la Palabra de Dios» que ayude a reconocer y promover los derechos universales.
A Mauro Romeo, de la Agencia de Prensa Angoleña, quien recordó la reciente pérdida del cardenal angoleño y las expectativas del pueblo, el Papa respondió con franqueza:
«Aún no se ha decidido cuándo se nombrarán nuevos cardenales. Debemos analizar la cuestión a nivel global».
Sin fijar un plazo, León XIV ofreció un rayo de esperanza:
«Esperamos que para África, y quizás incluso para Angola, en el futuro —no diré en un futuro cercano, sino un poco más lejano— podamos considerar el nombramiento, la creación de un nuevo cardenal para Angola también».
Finalmente, a Cornelio Bento, de la Radio Católica Angoleña —quien señaló que las diócesis actuales son insuficientes ante el creciente número de fieles— el Santo Padre respondió:
«Siempre es una alegría ver los lugares del mundo donde la Iglesia crece. Y todos sabemos que hay otros lugares del mundo donde ocurre lo contrario».
De ahí el llamado a continuar la evangelización no por «proselitismo», para usar la expresión que tanto apreciaba el Papa Francisco, sino por «la belleza, el atractivo de la fe».
Respecto a la solicitud específica, León XIV delineó el camino institucional: los obispos angoleños, en colaboración con el Nuncio Apostólico, formularán las propuestas necesarias para identificar «dónde sería importante crear nuevas diócesis para el bien del pueblo, para tener la posibilidad de contar con más obispos, más estrechamente vinculados como pastores al pueblo».
Antes de partir, el Papa pidió felicitaciones de cumpleaños a los periodistas de su comitiva que celebraban sus cumpleaños durante el vuelo.
«¡Buen vuelo, buen viaje! ¡Mis mejores deseos para todos!», fue su último saludo antes de aterrizar en Malabo, donde comenzó la cuarta y última etapa del Viaje Apostólico a África.
Por BC.
MALABO, AFRICA.
MARTES 21 DE ABRIL DE 2026.
SILERENONPOSSUM.

