Presente en la peregrinación del Himmelsweg organizada por la parroquia tradicionalista de La Croix Glorieuse, entre Scherwiller y Colmar, el arzobispo de Estrasburgo, monseñor Pascal Delannoy, recordó que esta comunidad «forma parte integral de la vida diocesana».
- Durante el fin de semana del 8 al 10 de mayo de 2026, decenas de mujeres recorrieron los caminos de Alsacia en la segunda edición de la peregrinación Himmelsweg («camino al cielo»), que une Scherwiller con Colmar.
- Fundada en 2025, esta peregrinación femenina, inspirada en las caminatas para madres que ya se realizan en otras regiones francesas, sigue ganando popularidad.
- Abierta a todas las mujeres de Alsacia, la peregrinación reunió a participantes de diversos orígenes y perspectivas, trascendiendo los círculos más tradicionales.
Tras una primera edición que reunió a cerca de cincuenta participantes, este año el evento congregó a casi 80 peregrinos que vinieron a vivir tres días de caminata, oración y convivencia en el corazón de los viñedos alsacianos.

La ruta discurría por Scherwiller, Ribeauvillé, Turckheim y Colmar, con etapas accesibles para todos gracias a una organización logística que proporcionaba orientación, refrigerios y asistencia durante el recorrido. Las jornadas estaban marcadas por himnos, lecturas del Evangelio, el Rosario, reflexiones espirituales y momentos de silencio. Un momento especialmente memorable de esta edición de 2026 fue la excepcional presencia de las reliquias de Santa Odile a lo largo de toda la peregrinación.
Santa Odile, patrona de Alsacia, sigue siendo una figura profundamente arraigada en la identidad cristiana de la región. Nacida alrededor del año 662, hija del duque Adalrico de Alsacia, se dice que nació ciega y que recuperó la vista milagrosamente en su bautismo, celebrado por San Erhard. Fue entonces cuando recibió el nombre de Odile, que significa «hija de la luz». Más tarde, como abadesa del monasterio de Hohenbourg, ahora Mont Sainte-Odile, dedicó su vida a la oración y al servicio de los más vulnerables, fundando también el monasterio de Niedermünster para atender a los enfermos y peregrinos.
Esta fuerte referencia espiritual confiere al Himmelsweg una dimensión profundamente alsaciana y mariana, con un espíritu de sencillez y fidelidad cristiana.
La presencia del arzobispo de Estrasburgo, monseñor Pascal Delannoy, también llamó la atención. Acompañándose a los peregrinos durante parte del recorrido el viernes, quiso transmitir un claro mensaje a favor de la comunión eclesial y el diálogo con los católicos apegados a la tradición. El prelado declaró:
«Uno de los aspectos esenciales de la misión de un obispo es trabajar por la comunión dentro de la Iglesia», nos recuerda, «y no aferrarse a ideas preconcebidas. La parroquia de La Croix Glorieuse forma parte integral de la vida diocesana. En cuanto a que las mujeres se reúnan, esto puede propiciar intercambios únicos. Pero no nos olvidamos de los hombres».
Esta declaración tuvo gran repercusión. En un contexto de tensas relaciones entre las distintas confesiones católicas, las palabras del obispo Delannoy se interpretaron como un intento de apaciguamiento y entendimiento mutuo. Lejos de las controversias, los participantes recordaron principalmente la dimensión espiritual y fraterna de estos tres días de peregrinación. Muchos hablaron de un tiempo de renovación en sus a menudo agitadas vidas cotidianas, pero también de la alegría de vivir públicamente su fe en medio del paisaje alsaciano. Con esta exitosa segunda edición, el Himmelsweg parece haberse consolidado firmemente en el panorama religioso alsaciano, bajo la protección de Santa Odile, «hija de la luz».
Por PHILIPPE MARIE.
LUNES 11 DE MAYO DE 2026.
TCH.

