Arzobispo de Durango agredido después de misa afirma: “Algo ‘trascedente’ me protegió”

Guillermo Gazanini Espinoza
Guillermo Gazanini Espinoza

Faustino Armendáriz Jiménez agradece estar vivo sin mayores consecuencias después de una agresión contra su persona. No lo duda, ante el intento de asesinato, lo mismo dice el escueto comunicado de arquidiócesis de Durango, un “atentado” contra el arzobispo desprovisto de guardias o escoltas y acostumbrado a recibir a cualquier persona después de la celebración dominical.

Narrando los hechos en conferencia de medios, el arzobispo Faustino Armendáriz narra los hechos cuando un hombre que se presume en sus ochentas, lo abordó en la sacristía de la catedral Basílica de la Inmaculada Concepción después de misa de mediodía, tomándolo del brazo de forma agresiva le pregunta “¿Tú eres el obispo?”, enseguida, el piquete con el arma punzante como lo describió el prelado sin traspasar sus ropas. Gracias a la intervención de un sacerdote el agresor fue detenido, “estaba fuera de sí” gritando improperios al prelado conmovido por el hecho. “Asusta”, dice Armendáriz Jiménez de 67 años y arzobispo de Durango desde noviembre de 2019.

“Algo trascendente me protegió porque afortunadamente estaba ahí el padre Isidro y se lanzó contra él y le quitó el cuchillo… yo lamento mucho este incidente grave porque fue un intento de asesinato”.

Este domingo 21 de mayo, en el editorialProfanaciones y blasfemias”, el Centro Católico Multimedial -CCM- recordó los diversos actos de vandalismo y violencia contra templos y lugares de culto de la Iglesia católica en las arquidiócesis de Hermosillo, San Luis Potosí y la diócesis de Cuernavaca.

El CCM ha documentado que, aproximadamente, entre 25 y 28 templos, desde capillas hasta grandes recintos, son blanco de la delincuencia y señaló que en 2019, el robo a templos tenía el mayor porcentaje de eventos en más del 90 por ciento donde solitarios ladrones ingresan a los recintos para sustraer bienes; el 5 por ciento de los delitos se cometía contra fieles  debido a la inseguridad de las zonas donde se encuentran los templos a los que se ha determinado cerrar sus puertas por la noche ya que no hay ninguna clase de garantía y, finamente, el resto, son los ataques directos por odio a la fe para profanar especies eucarísticas, el robo con fines sacrílegos de hostias consagradas o el desprecio y burla a los lugares sagrados por diversas conductas o manifestaciones ideológicas.

Ante tal situación, el CCM preguntó en el editorial: “¿Qué está sucediendo? ¿Por qué se atenta de esa forma sobre estos recintos? Antaño, un templo era intocable, impensable se cometiera un delito, pero la mutación de valores provoca la ausencia de cualquier respeto a la ley o temor piadoso”.

Tras la agresión, el arzobispo Faustino Armendáriz agradeció a la Inmaculada Concepción y a los Santos Mártires, la protección a su integridad física.

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