Arrancan la Cruz en nombre del laicismo y la ‘neutralidad religiosa’

ACN

No podemos ceder a la tentación de un secularismo sin alma, y ​​un secularismo que lucha contra las raíces cristianas de Europa ya no es neutralidad, sino amnesia.

En la región de los Altos Alpes, el ayuntamiento de Montgenèvre ordenó la retirada en helicóptero de una cruz restaurada por excursionistas en la cima del Mont de la Plane.

El asunto, que combina patrimonio, laicismo e identidad, ilustra la creciente tensión entre el patrimonio cristiano francés y la interpretación administrativa del principio de neutralidad religiosa.

La historia se remonta a octubre de 2024:

  • En el Mont de la Plane, a 2500 metros de altitud, un grupo de excursionistas experimentados ascendió la montaña.
  • Allí descubrieron una antigua cruz de madera del siglo XIX, en avanzado estado de deterioro.
  • Movidos por el apego al lugar y al patrimonio local, decidieron restaurarla a su propio coste, de forma anónima, respetando los materiales y la forma originales.
  • Su gesto, sencillo y discreto, pretendía sobre todo ser un homenaje a la memoria del lugar.

En una carta dirigida en abril de 2025 al alcalde de Montgenèvre, uno de ellos, Arnaud Violland, explicó el enfoque: 

Esta cruz ya existía en este sitio, pero era antigua y frágil.

Con el objetivo de preservar el patrimonio local como prioridad, me comprometí con amigos, a nuestro cargo y de forma anónima, a sustituirla por una estructura más robusta, respetando todas las normas de seguridad». Nunca recibió respuesta.

A principios de octubre de 2025, el ayuntamiento decidió actuar.

  • Considerando que la presencia de la cruz violaba el principio de laicidad, solicitó un helicóptero para retirarla de la cima.
  • La operación, que costó alrededor de cinco mil euros según varias fuentes, se llevó a cabo discretamente desde las alturas.

Para los impulsores del proyecto, la conmoción fue enorme. 

Intenté explicar al ayuntamiento que existía un simbolismo local y patrimonial, pero aparentemente carecía de importancia», lamenta Arnaud Violland.

En un comunicado de prensa, el ayuntamiento declaró que la cruz se ubicaba en terrenos privados y «no pretendía sustituir al antiguo Calvario», que permanecería «a pocos metros». 

Este argumento legal fue refutado por varios observadores, quienes señalaron que la nueva estructura se había erigido precisamente en el lugar donde se encontraba la cruz original, ahora desaparecida.

Esta dramática retirada,
justificada por el secularismo,
ha reavivado un debate recurrente:
¿puede la ‘neutralidad’ pública
llegar al extremo
de borrar los símbolos cristianos del paisaje?

La ley de 1905 no prohíbe la presencia de símbolos religiosos en terrenos privados ni su conservación cuando se consideran patrimonio. Sin embargo, en el caso de Montgenèvre, la cruz restaurada formaba parte de una clara continuidad histórica y cultural.

Para muchos observadores, este episodio ilustra un cambio: la transformación del principio del secularismo en una forma de hostilidad hacia la religión. Cuando desaparecen los signos visibles de lo sagrado, es la presencia de Dios la que se extingue en el corazón del hombre. La eliminación de las cruces no es neutral; refleja el rechazo de Dios en los espacios públicos y prepara el camino para la desolación interior de los pueblos.

No podemos ceder a la tentación de un secularismo desalmado, y un secularismo que combata las raíces cristianas de Europa ya no es neutralidad, sino amnesia. La cruz no es una provocación; es memoria, esperanza y bendición para todos.

El caso de Mont de la Plane no es aislado.

  • En Córcega, el tribunal administrativo de Bastia ordenó la retirada de una cruz cristiana en Quasquara en septiembre, alegando que se encontraba en terrenos municipales.
  • En Niza, se retiró una cruz de un espacio público tras una denuncia por violación del laicismo.

Estas decisiones forman parte de una serie de casos en los que símbolos cristianos —cruces, estatuas y belenes— están siendo cuestionados, o incluso retirados, bajo el pretexto de una interpretación maximalista de la neutralidad estatal.

En los Alpes, como en otros lugares, estas cruces de montaña, a menudo erigidas tras epidemias, guerras o misiones parroquiales, son ante todo monumentos culturales. Su desaparición gradual bajo la presión de una interpretación rígida del laicismo pone en tela de juicio la capacidad de Francia para asumir su historia.

Los expertos jurídicos señalan que el propio Consejo de Estado, en varias decisiones, ha reconocido la dimensión patrimonial de estos símbolos. Pero la línea entre «patrimonio» y «símbolo religioso» se difumina en cuanto entra en juego la emoción política.

Para muchos, el caso de Mont de la Plane ilustra un cambio preocupante: el laicismo, concebido en 1905 para garantizar la libertad de conciencia, se está convirtiendo en un instrumento de censura cultural.

La remoción de la cruz no solo vació la cima de un símbolo, sino que creó un vacío espiritual en el paisaje. Estas cruces, visibles desde lejos, eran un discreto recordatorio de la vocación trascendental de la montaña como lugar de oración y elevación.

La imagen del helicóptero desenganchando la cruz en medio del viento desde las cimas de las montañas permanecerá sin duda como la de un momento crucial, aquel en el que, en nombre de una interpretación ideológica de la neutralidad, Francia llegó a borrar las huellas más simples de su memoria cristiana.

La Cruz no pertenece al pasado. Es el signo de un amor que ha trascendido el tiempo. Arrancarla es arriesgarse a no saber quiénes somos.

Por PHILIPPE MARIE.

MIÉRCOLES 15 DE OCTUBRE DE 2025.

JDD/TCH.

Comparte:
ByACN
Follow:
La nueva forma de informar lo que acontece en la Iglesia Católica en México y el mundo.