León XIV retomó hoy miércoles 17 de junio el lema del reciente Viaje Apostólico que realizó a España, “Alzad la mirada”, formado por las palabras que Jesús dirige a sus primeros discípulos para enseñarles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud.
“Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitación: ¡alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, la gente, el mundo, “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión”.
Sobre el recorido que hizo por algunas ciudades españoles, y la participación de la gente en algunas de ellas, comentó
“El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestación de su fe y de su afecto. Por mi parte, he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad”.

Llegada el Papa a la Plaza de San Pedro para la Audiencia General (@Vatican Media)
“Me han dado la bienvenida con gran cariño”, «esperaban la visita del Papa», algo que para el Santo Padre no necesariamente se debe dar por sentado, sino más bien es motivo de reflexión. Para León XIV esa alegría y entusiasmo respondía a la fe del pueblo español, pero al mismo tiempo, a “la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial”.
“Ese fundamento que solo Cristo- recalcó – puede asegurar, y que el Evangelio” puede transmitir a la vida de los pueblos, respondiendo a dos exigencias básicas: “la búsqueda de la verdad y la sed de justicia”.
Custodiar la riqueza inestimable de Europa
En sus visitas a Madrid y Barcelona, pasando por “grandes catedrales” o “modernísimos estadios”, rezando el Santo Rosario en Monserrat o la celebración en la Sagrada Familia, “símbolo majestuoso, sinfonía de piedra y de luz”, para León XIV fueron un encuentro entre “lo antiguo y lo moderno”, entre “la tradición católica y la cultura contemporánea”, que lo llevó a percibir el carácter de Europa, su “riqueza inestimable», así como su realidad actual.
“Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desafíos históricos: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana”

El Papa ente los peregrinos y fieles de todo el mundo congregados en la Plaza de San Pedro (@Vatican Media)
“He percibido, a través de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, muy afectada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo engañoso”
Los testimonios y sus claves de interpretación
Una necesidad, que el Santo Padre, en este viaje apostólico sintió en cada encuentro, en los testimonios de jóvenes, de un niño, de víctimas de abusos, dos reclusas o de los migrantes. Estos últimos, protagonistas de la última parte de su itinerario en las islas Canarias, un archipiélago, centro de una realidad, de una Iglesia local que acoge a un gran número de migrantes forzados, procedentes sobre todo de África.
“Sabemos que el fenómeno migratorio es complejo y que requiere planes de acción orgánicos y concertados. Pero esta clave de interpretación abre una perspectiva diversa y más amplia: nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo”.
Un mensaje, continuó explicando el Papa, cuyo uno de “sus frutos es precisamente el diálogo entre las personas y entre los pueblos, el encuentro con espíritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar recíprocamente los valores de los que el otro es portador.
“Este camino no es fácil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilización del amor”.
CIUDAD DEL VATICANO.
MIÉRCOLES 18 DE JUNIO DE 2026.

