La fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María se celebra el 31 de mayo, entre la fiesta de la Anunciación del Señor y la fiesta de la Natividad de San Juan Bautista.
- De este modo recordamos sobre todo el encuentro de dos Madres.
- Éste es también el primer encuentro del Mesías con su predecesor: Juan el Bautista.
1.La fiesta de la Visitación de María es un antídoto contra las herejías
Los orígenes del culto mariano se encuentran en el cristianismo oriental. El punto de inflexión, decisivo para la distinción de María en la liturgia de la Iglesia, fue, sin duda, el Concilio de Éfeso (431), durante el cual fue llamada Theòtokos – Madre de Dios.
Desde entonces, el culto a María, la Madre de Dios, ha experimentado un desarrollo muy dinámico. Se construyeron iglesias en su honor y comenzaron a surgir numerosas oraciones y festividades referentes a los misterios de su vida.
Así sucedió con la fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María.
Esta celebración fue introducida por primera vez en la Orden Franciscana por San Buenaventura en el año 1263. En los tiempos de herejías que asolaban la Iglesia Católica, el Papa Bonifacio IX, precisamente en el año 1389, introdujo esta fiesta mariana en el calendario litúrgico. Lo hizo «para obtener, por intercesión de María, la unidad en la Iglesia de Cristo».
La fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María fue finalmente aprobada para el culto universal en el Concilio de Basilea (1441). Hasta 1969, es decir, hasta la reforma del calendario litúrgico bajo Pablo VI, esta fiesta se celebraba el 2 de julio.
Tras la reforma del calendario litúrgico, la Visitación se celebra el 31 de mayo para que caiga después de la Anunciación, celebrada el 25 de marzo, y antes de la Natividad de San Juan Bautista, celebrada el 24 de junio. Situada en el calendario litúrgico en esta época, está más en línea con la cronología bíblica.
2.La ruta de María a Isabel fue de 150 km.
María, para ayudar a Isabel, no escatimó fuerzas y caminó unos 150 kilómetros. Una descripción detallada de la Visitación nos la dejó San Lucas en su Evangelio (Lc 1, 39-56).
Según la tradición, tuvo lugar en la ciudad de Ain Karim, situada a unos 7 kilómetros al oeste de Jerusalén. En siglos posteriores se construyeron allí dos iglesias para conmemorar dos importantes acontecimientos evangélicos:
- el alegre encuentro de las madres (la iglesia de la Visitación de Santa Isabel, situada en una ladera a las afueras de la ciudad)
- y el nacimiento de Juan Bautista (una iglesia situada en la propia ciudad).
3.El Encuentro de Madres es un modelo para fortalecer la fe
En aquel tiempo, se levantó María y fue con prisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo (Lc 1,39-41).
La Visitación de Santa Isabel a través de María es un excelente modelo de este tipo de encuentros, cuyo fin es profundizar en la fe y acercarse a Dios. Durante este encuentro Isabel se llenó del Espíritu Santo y comenzó a alabar a Dios. Así como María se acercó a Isabel y fortaleció su fe, también nosotros encontramos personas que nos acercan a Dios.
4. Nada es imposible para Dios
La Visitación es el relato del encuentro de dos madres, María e Isabel, que llevaron en su vientre al Mesías, Jesús, y a su predecesor San Juan Bautista.
Durante la Anunciación, María se enteró por un ángel que Isabel, anciana y estéril, estaba embarazada. Isabel era pariente de María.
El ángel anunció que la concepción y la perspectiva del nacimiento de un hijo para Isabel, que era considerada estéril, era la prueba de que nada era imposible para Dios y que las profecías relativas a María también se cumplirían, de que ella se convertiría en la madre del Hijo de Dios.

Por ADAM BIALOUS.
SÁBADO 31 DE MAYO DE 2025.
PCH24.

