«Los pobres no son una categoría sociológica, sino la carne misma de Cristo»: León XIV

ACN

En el segundo día de su viaje a Francia, el Papa León XIV visitó Maison Bakhita, un centro de acogida e integración social ubicado en París. Dirigiéndose a los residentes, la monjas y los voluntarios, el Papa enfatizó que la caridad cristiana no se limita a la ayuda material, sino que se fundamenta en el encuentro con Cristo presente en los más pobres.

El sábado 26 de septiembre, León XIV comenzó su segundo día en París con una visita a Maison Bakhita, un lugar dedicado a acoger, apoyar e integrar a los miembros más pobres de la sociedad. Allí, el Santo Padre se reunió con los residentes, las Hermanas Scalabrinianas, el personal del centro y los voluntarios que trabajan diariamente con los más vulnerables.

Tras agradecer a la Archidiócesis de París y a todos los implicados en esta misión, el Papa elogió una casa que, en el corazón de la capital, da testimonio de la posibilidad de «encontrarse y convivir con dignidad y paz».

Santa Bakhita, una respuesta a la soledad y a las nuevas formas de esclavitud.

La elección del nombre de esta casa brindó al Santo Padre la oportunidad de evocar a Santa Josefina Bakhita, una antigua esclava sudanesa que se hizo monja y fue canonizada en el año 2000 por Juan Pablo II. A través de su testimonio, León XIV enfatizó el papel fundamental de la mujer en la construcción de una civilización del amor, frente a una cultura que debilita las comunidades y fomenta la soledad.

«La historia de la Iglesia y de la humanidad, al examinarla con detenimiento, no la escriben quienes dan la impresión de victoria imponiéndose y ocupando espacio, sino quienes “abren espacio”, establecen procesos de paz, fomentan la confianza y promueven la vida». Esta reflexión otorga a la caridad una dimensión que trasciende la mera ayuda individual. Para León XIV, acoger al otro significa reconocer su verdadero lugar en la sociedad. La grandeza de una comunidad no se mide, por tanto, únicamente por su poder o éxito, sino también por su capacidad de reconocer a aquellos a quienes tiende a dejar atrás.

Refiriéndose al legado espiritual de Santa Bakhita, el Papa invitó a la gente a mirar a aquellos que han sido invisibilizados y a liberar a quienes los mecanismos económicos y culturales actuales reducen a nuevas formas de esclavitud.

«Los pobres no son una categoría sociológica, sino la carne misma de Cristo.»

El pasaje central de su discurso se centró en el fundamento específicamente cristiano de la caridad. Recordando su exhortación apostólica Dilexite, León XIV declaró: «La realidad es que, para los cristianos, los pobres no son una categoría sociológica, sino la carne misma de Cristo». Esta afirmación sitúa el compromiso caritativo de la Iglesia en el corazón del misterio de la Encarnación. Los pobres no son simplemente receptores de ayuda, sino personas en quienes los cristianos están llamados a reconocer la presencia del Señor.

El Papa continuó recordando que el Cristo pobre y crucificado sigue presente a través de los hombres y mujeres que invitan a los creyentes a trascender sus propias limitaciones y practicar la caridad. Por lo tanto, no se trata simplemente de responder a las necesidades materiales, por esenciales que sean. La atención a los más vulnerables involucra la relación del cristiano con Dios mismo. Esto es precisamente lo que distingue la caridad cristiana de un enfoque puramente humanitario, sin que ello implique, sin embargo, contraponer ambas.

«Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar.»

León XIV profundizó entonces en otro aspecto esencial de la misión de la Casa Bakhita: la reciprocidad. «Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar; nadie es tan rico que no tenga nada que recibir».

Con esta declaración, el Santo Padre enfatizó que el encuentro genuino transforma tanto a quien acoge como a quien es acogido. Una persona en situación precaria no puede ser reducida a sus circunstancias ni confinada a una relación de dependencia. Esta visión se hace eco directamente de la enseñanza de san Pablo sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Citando la Primera Epístola a los Corintios, el Papa nos recordó que incluso los miembros más vulnerables del cuerpo son indispensables y que todos debemos cuidarnos mutuamente.

Desde esta perspectiva, la diversidad de orígenes y condiciones sociales no constituye un obstáculo para la comunión. Al contrario, se convierte en una oportunidad para manifestar la unidad del Cuerpo de Cristo, en el que ninguna persona puede considerarse superflua.

Una invitación a continuar la tradición caritativa de la Iglesia en Francia.

En conclusión, León XIV agradeció a los voluntarios y a todos aquellos en Francia que realizan misiones similares a la de la Casa Bakhita. Los animó a cultivar la hospitalidad fraterna, la educación y el diálogo con la sociedad, medios concretos para devolver a quienes son acogidos su lugar y dignidad. Finalmente, el Papa invocó la intercesión de Santa Bakhita y de las grandes figuras de la caridad que han marcado la historia de la Iglesia en Francia, especialmente durante períodos de profunda convulsión.

Esta visita a París subraya, pues, una dimensión fundamental de la misión de la Iglesia: proclamar a Cristo es inseparable del servicio a los más pobres. Más allá de la mera retórica sobre la solidaridad, León XIV invita a los católicos a reconocer en cada persona a un miembro indispensable del Cuerpo de Cristo.

Por ELISABETH VIMELE.

PARIS, FRANCIA.

SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026.

TCH.

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