Las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II han transformado las misas en una «parodia»: cardenal

ACN

El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, afirmó en una entrevista esta semana que los abusos litúrgicos generalizados tras el Concilio Vaticano II han transformado el Santo Sacrificio de la Misa en una «parodia», según  LifeSite.

En una entrevista concedida a El Debate el pasado día 21, en la que habló sobre la liturgia sagrada y su reciente llamamiento a la restauración del Summorum Pontificum, el prelado de 89 años hizo hincapié en cómo la aplicación de las «reformas litúrgicas» del Concilio había dado lugar a abusos generalizados.

El cardenal Rouco Varela también destacó que la «parodia» ha alcanzado un «nivel tan profundo» que perjudica «la verdad misma del sacramento, la conciencia de los fieles e incluso la sensibilidad estética de la humanidad».

“Con el Concilio Vaticano II se implementó una reforma litúrgica que, en muchos casos generalizados, se ha convertido en una parodia de la liturgia”, declaró al periódico.

«Y, por supuesto, cuando la parodia alcanza un nivel tan profundo que socava la verdad misma del sacramento, la conciencia de los fieles e incluso la sensibilidad estética de la humanidad —ante la indisciplina casi anárquica de la liturgia en muchos casos y en muchas partes de la Iglesia durante la década de 1970— llevaron a grupos de fieles a regresar una vez más a la tradición que precedió a la reforma del Concilio Vaticano II», añadió.

El cardenal ibérico expresó su convicción de que los abusos litúrgicos siembran la división entre los fieles, y que algunos reaccionan yendo al «otro extremo» y «exagerando» la solución al problema, refiriéndose quizás a la Sociedad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) y a los sedevacantistas.

El prelado recordó entonces varios ejemplos de abusos contra la Misa y la Sagrada Eucaristía que ocurrieron en la década de 1970 después de las reformas posconciliares, subrayando cómo tales abusos redujeron el Santo Sacrificio de la Misa a un «juego entre amigos».

«Fuimos testigos de todo tipo de comportamientos y, lo que era peor, en las casas de formación —para religiosos y religiosas, en los seminarios— celebraban la Eucaristía en la sala de estar, en una mesa baja», dijo Rouco Varela. «Sentados o en cuclillas, sacando vino de la nevera, pan hecho quién sabe de qué, y luego cada uno decía lo primero que se le ocurría… Casi lo único que se podía rastrear a una verdad teológica eran las palabras de la consagración».

«En otras palabras, hemos pasado de la celebración de la Eucaristía instituida por el Señor —el sacramento de su presencia sacrificial y abnegada en la cruz que alimenta nuestras almas; su carne y su sangre; la presencia de lo Divino en medio de nuestras vidas y nuestra historia— a una especie de juego entre amigos, nada más. Hay un abismo entre ambas», añadió.

No está claro cómo el cardenal, comprendiendo la extrema gravedad de la situación con el sacrilegio erigido como rito, puede definir como «extremas» las posiciones de quienes no se someten a él.

MARTES 28 DE JULIO DE 2026.

RENOVATIO.

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