Evangelio para niños: tenemos que descubrir el tesoro

ACN

Hoy, el Señor comparte con nosotros dos parábolas similares:

  • En una, se descubre un tesoro escondido en un campo.
  • En la otra historia, inventada por Jesús, se encuentra una perla de gran valor.

Pero en ambos casos, quien encuentra el tesoro o la perla vende todo lo que posee y compra el campo o la perla. Entonces, el tesoro (la perla de gran valor también es un tesoro) le pertenece.

Bien, estas dos parábolas son similares, pero ¿reflejan nuestras propias vidas? ¿Qué tiene esto que ver con nosotros, con nuestras vidas?

El campo en la parábola representa nuestras vidas. Hay un tesoro por descubrir allí.

¡Sí, en efecto! Dios y las personas que nos dan la vida (no solo nuestros padres al nacer, sino todos aquellos que nos ayudan a crecer, a convertirnos en personas maravillosas) saben que tenemos tesoros dentro de nosotros (generosidad, inteligencia, habilidades, planes…).

Entre estos tesoros está el hecho de que somos hijos e hijas amados de Dios. Como en la parábola, esto es algo que debemos descubrir, que debemos buscar. Somos una perla preciosa.

Una oración:

Señor, gracias por darnos tu tesoro de amor y por hacernos tus amados hijos. Concédenos descubrir este tesoro cada vez más profundamente.

Una acción:

Crear un pequeño cofre del tesoro e incluir regularmente unas palabras que expliquen un tesoro de Dios, de nosotros mismos o de los demás, que acabamos de descubrir.

LUC AERENS.

CATHOBEL.

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