A medida que se acerca la visita del Papa León XIV a Lourdes el domingo 27 de septiembre de 2026, el debate en torno a los mosaicos de Marko Rupnik ha resurgido con renovada fuerza. Si bien la decisión del obispo Jean-Marc Micas de cubrir parte de ellos fue un primer paso, muchos creen que es insuficiente.

La visita del Papa León XIV a Francia, prevista del 25 al 28 de septiembre de 2026, reaviva una cuestión que sigue preocupando a muchos fieles: ¿qué hacer con los monumentales mosaicos creados por el padre Marko Rupnik en las puertas de la Basílica del Rosario?
Desde que el obispo Jean-Marc Micas decidiera cubrir parte de ellos, el debate nunca ha terminado del todo.
Si bien algunos acogieron con beneplácito
esta decisión inicial
como un gesto de prudencia y sensibilidad
hacia las víctimas de abusos,
otros creen que sigue siendo insuficiente,
dada la gravedad de las acusaciones
contra el exjesuita esloveno
y la visita del Papa al san
tuario mariano
el domingo 27 de septiembre de 2026.
En los últimos días, la redacción de Tribune Chrétienne ha recibido numerosos mensajes de lectores que comparten esta preocupación. Muchos exigen ahora que se cubran todos los mosaicos. En su opinión, la próxima visita del Santo Padre confiere a este asunto una importancia particular y exige una respuesta más enérgica.
Para muchos fieles, el asunto trasciende ahora los aspectos puramente artísticos o patrimoniales.
Los mosaicos se han convertido,
a pesar de sí mismos,
en el símbolo
de un caso que ha herido profundamente
a la Iglesia
y ha dejado cicatrices en muchas víctimas.
Lourdes no es un santuario cualquiera. Cada año, millones de peregrinos acuden en busca de consuelo, sanación y esperanza. Entre ellos se encuentran personas marcadas por los abusos cometidos dentro de la Iglesia. Muchos creen que, ante la proximidad de la visita del Papa León XIV, sería apropiado ofrecerles una muestra adicional de atención y preocupación. Por ello, muchos esperan que el obispo Jean-Marc Micas considere dar un paso más: no solo ocultar parcialmente, sino ocultar o retirar por completo todos los mosaicos.
Tal decisión no constituiría una condena preventiva del padre Rupnik. Según quienes la apoyan, representaría un testimonio de la Santa Sede destinado a evitar que estas obras sigan siendo percibidas como fuente de sufrimiento o incomprensión para algunos fieles. La decisión recae, naturalmente, en el obispo Jean-Marc Micas. Pero ante la inminente visita del papa León XIV a Lourdes, surge con renovada urgencia la pregunta:
¿basta con un ocultamiento parcial,
o un gesto más contundente
permitiría a la Iglesia
expresar con mayor claridad
su cercanía a todos los perjudicados
por los abusos
dentro de la propia Iglesia?
Por ANTOINE NISSON.
VIERNES 24 DE JULIO DE 2026.
TCHA.

