Discreción y sencillez, así celebró cardenal Rivera Carrera 60 años de sacerdocio

En el marco de la celebración de los 60 años de su ordenación sacerdotal, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo emérito de México, participó en una reunión sencilla y discreta en la parroquia de San Isidro Labrador, colonia Reforma Social de la Ciudad de México. Marcada por la fraternidad sacerdotal y la sobriedad, fue atendida por el padre Hugo Valdemar Romero, canónigo del cabildo metropolitano y párroco del lugar, quien fungió como director de Comunicación Social de la arquidiócesis de México. El arzobispo emérito convivió con un grupo cercano de sacerdotes y compartió un momento de celebración en torno a un pastel que llevaba el número 60, recordando las seis décadas de ministerio sacerdotal que le fueron conferidas por el Papa san Pablo VI el 3 de julio de 1966 en la Basílica de San Pedro, en Roma.

Significativa la presencia del nuncio apostólico en México, el arzobispo Joseph Spiteri, que añadió un signo especial de comunión con la Sede Apostólica. Durante el encuentro, el diplomático entregó al cardenal un pergamino de bendición enviado por León XIV con motivo de este aniversario, gesto que subrayó el reconocimiento de la Iglesia universal a la fidelidad de un pastor que ha entregado su vida al servicio del Pueblo de Dios.

Nacido el 6 de junio de 1942 en La Purísima, Tepehuanes, en el estado de Durango, Norberto Rivera Carrera fue ordenado presbítero el 3 de julio de 1966 por la imposición de manos del Papa Pablo VI. Su camino episcopal comenzó el 21 de diciembre de 1985, cuando recibió la ordenación episcopal como obispo de Tehuacán. El 13 de junio de 1995 fue nombrado arzobispo primado de México, cargo que ejerció hasta el 7 de diciembre de 2017, fecha en que el Papa Francisco aceptó su renuncia presentada conforme al Código de Derecho Canónico al cumplir los 75 años de edad canónica.

Rivera Carrera. Agradecimiento.
Rivera Carrera. Agradecimiento.

Durante más de dos décadas al frente de la arquidiócesis primada, como trigésimo quinto sucesor de fray Juan de Zumárraga y custodio de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, el cardenal Rivera guió a la Iglesia en periodos de importantes transformaciones sociales y eclesiales. Aunque se encuentra en retiro, continúa acompañando activamente a las comunidades, especialmente en fiestas patronales e impartiendo el sacramento de la Confirmación, manteniendo así una presencia pastoral cercana y constante que sigue siendo apreciada por muchos fieles.

En la reunión, además del nuncio apostólico Joseph Spiteri y el padre Hugo Valdemar Romero, estuvieron monseñor Joseph Antony, secretario de la nunciatura apostólica; el padre José Guillermo Gutiérrez Fernández, director del Centro de Estudios de Familia, Bioética y Sociedad de la Universidad Pontificia de México; el deán de Catedral metropolitana, canónigo José Antonio Carballo García y el padre Juan José Cedeño Serratos, párroco de María Auxiliadora en la colonia Gabriel Ramos Millán. El carácter fraterno del encuentro reflejó el estilo de servicio discreto que ha marcado la trayectoria del cardenal Rivera, siempre centrado en el ministerio y cercanía pastoral. La bendición del Papa León XIV, transmitida a través de su nuncio, añadió un profundo sentido de comunión universal a una jornada que, en esencia, fue de acción de gracias.

Desde este blog expresamos al arzobispo emérito de México nuestro más profundo agradecimiento por seis décadas de entrega y servicio a la Iglesia de Cristo. Que el Señor, que lo llamó al sacerdocio hace ya sesenta años, continúe sosteniéndolo con su gracia y lo bendiga abundantemente en esta etapa de su ministerio donde su presencia sigue siendo semilla de fe y esperanza para las comunidades que lo acogen con cariño filial. Enhorabuena.

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