
Al rechazar la solicitud de un referéndum sobre la muerte asistida, el Consejo Constitucional cierra la puerta a una consulta directa del pueblo francés sobre una cuestión fundamental para la civilización.
Esto no augura nada bueno para un texto que podría transformar la medicina francesa, pasando de una cultura de cuidados a una en la que poner fin a la vida sea legalmente posible.
- El 17 de junio, el Consejo Constitucional declaró inadmisible la propuesta de referéndum de iniciativa compartida presentada por el senador Francis Szpiner y respaldada por casi 200 diputados.
- Esta iniciativa pretendía permitir a la ciudadanía expresar su opinión sobre un tema que involucra no solo la organización del sistema sanitario, sino también el concepto mismo de dignidad humana, la solidaridad con los más vulnerables y la misión de la profesión médica.
El proyecto de ley sobre la muerte asistida debe someterse a votación final en la Asamblea Nacional el 15 de julio.
- De aprobarse, Francia cruzará un umbral sin precedentes al autorizar, bajo ciertas condiciones, la administración o el suministro de una sustancia letal destinada a causar la muerte de un paciente.
- Ante un cambio tan radical, muchos creían que un referéndum era lo mínimo indispensable para la democracia.
- El proyecto de ley, impulsado por Francis Szpiner, no pedía directamente al pueblo francés que votara a favor o en contra de la eutanasia: Proponía prohibir que cualquier acto cuyo propósito sea causar deliberadamente la muerte de una persona se describiera como «cuidado», «tratamiento» o «terapia».
- Esta iniciativa contó con el apoyo de casi 200 diputados.
Para justificar su rechazo, el Consejo Constitucional argumentó que las «cuestiones sociales» no entran dentro del ámbito del referéndum previsto en el artículo 11 de la Constitución.
- El Consejo también consideró que la propuesta no modificaba un derecho existente, puesto que la eutanasia aún no es legal en Francia.
- Esta decisión, sin embargo, ha provocado una profunda incomprensión entre muchos opositores al proyecto de ley.
- Si las cuestiones relativas al final de la vida, la protección de las personas vulnerables, el papel de la medicina y el respeto a la prohibición de matar no son temas de debate nacional que merezcan una consulta pública directa, ¿qué temas podrían justificar una consulta popular?
- La decisión llega en un momento en que el mecanismo del referéndum de iniciativa popular parece, a ojos de muchos, cada vez más teórico. Introducido en la Constitución en 2008 como instrumento de participación ciudadana, aún no ha dado lugar a la organización de un referéndum nacional.
Para los defensores de la vida, esta decisión va mucho más allá de un simple procedimiento legal. Se produce justo cuando Francia podría estar preparándose para autorizar lo que hasta ahora ha estado prohibido: provocar deliberadamente la muerte de un paciente. Un acontecimiento de esta índole habría justificado un debate nacional excepcionalmente amplio y una consulta directa con la ciudadanía.
Porque no se trata
de una reforma técnica ni administrativa.
Lo que está en juego
es el concepto mismo de la medicina.
Durante siglos,
la misión del médico ha sido curar,
aliviar el sufrimiento
y brindar apoyo.
Mañana,
la ley podría permitirles
participar directamente
en un acto destinado
a causar la muerte del paciente.
Esto representa
una ruptura antropológica
cuyas consecuencias
se extenderán mucho más allá
del sistema sanitario.
La Iglesia Católica,
por su parte,
reitera constantemente
que la eutanasia y el suicidio asistido
son moralmente inaceptables.
- Si bien fomenta el desarrollo de los cuidados paliativos y el apoyo a las personas al final de la vida, afirma que el sufrimiento jamás puede justificar un acto destinado a causar la muerte deliberadamente.
- Para la Iglesia, la dignidad humana permanece intacta hasta la muerte natural, y la vocación de la medicina sigue siendo, ante todo, curar, aliviar el sufrimiento y brindar apoyo.
Al descartar un referéndum, el Consejo Constitucional priva al pueblo francés de la oportunidad de expresar directamente su opinión sobre este cambio.
A pocas semanas de la votación final de la Asamblea Nacional, muchos lo ven como una señal preocupante.
- Más que nunca, el debate sobre la eutanasia se presenta como una cuestión de civilización con consecuencias duraderas.
- Para los defensores de la vida, esta decisión va mucho más allá de un simple procedimiento legal.
- Se produce justo cuando Francia podría estar preparándose para autorizar lo que hasta ahora ha estado prohibido: provocar deliberadamente la muerte de un paciente. Argumentan que tal acontecimiento justificaba un debate nacional excepcionalmente amplio y una consulta directa con la ciudadanía.
Por ELISABETH VIMELE.
JUEVES 18 DE JUNIO DE 2026.
TCH.

