* Pantallas del Mundial en San Antón,
* Pasta en la catedral de Innsbruck,
* Un consistorio controlado
* Y la FSSP rechazada.

San Antón orienta los bancos hacia la Copa del Mundo
La iglesia de San Antón en Madrid ha comenzado a retransmitir los partidos de la selección española en el Mundial dentro del templo, con pantallas instaladas en la nave y los espectadores ocupando los mismos bancos que normalmente se utilizan para la liturgia sagrada.
- * Pantallas del Mundial en San Antón,
- * Pasta en la catedral de Innsbruck,
- * Un consistorio controlado
- * Y la FSSP rechazada.
- San Antón orienta los bancos hacia la Copa del Mundo
- La catedral de Innsbruck sirve pasta y vino en la nave central.
- A los peregrinos de la FSSP se les niega la entrada a los santuarios católicos.
- El consistorio de León XIV convierte a los cardenales en participantes de la mesa.
- La herida en el altar permanece fuera del marco formal.
- El patrón tras la evidencia
- El padre Ángel García, conocido popularmente como Padre Ángel, impulsó la iniciativa y afirmó que las retransmisiones continuarán mientras España siga en el torneo.
- La explicación, como era de esperar, tenía un trasfondo social. Algunos necesitan un lugar donde ver el partido.
- Otros necesitan resguardarse del calor. San Antón está abierto las 24 horas y desde hace tiempo sirve de escaparate al modelo del Padre Ángel: una iglesia siempre abierta, socialmente activa y cercana a los medios de comunicación.
La escena aún conserva un significado teológico.
Una iglesia católica
prepara el cuerpo.
Enseña a los ojos dónde mirar.
Inculca el silencio,
la reverencia,
la atención,
el temor de Dios
y
la expectativa de sacrificio.
La nave se orienta hacia el altar,
porque es allí
donde se desarrolla
la verdadera acción de la Iglesia.
Por eso,
Cuando se colocan pantallas de televisión
entre los bancos
y la multitud se vuelve hacia el partido,
la arquitectura adquiere un significado distinto.
Es decir,
el altar pasa a ser
un elemento «de fondo»,
la nave se convierte en zona de asientos
y la iglesia…en un espacio útil.
Esa última frase
explica gran parte
del colapso posconciliar.
El espacio utilitario
es la categoría moderna
que devora el espacio sagrado.
Ahora resulta que…
Un santuario
puede albergar un concierto,
luego una exposición,
después un círculo de diálogo,
luego una comida,
después una proyección,
después un llamamiento político,
después un evento interreligioso.
Y cada ocasión se nos defiende como
«inofensiva»,
«cálida»,
«acogedora»,
«pastoral»
o
«caritativa».
El efecto acumulativo es…
una indiferencia condicionada
hacia la consagración.
El derecho canónico aún conserva la esencia de antaño:
- El canon 1210 establece que en un lugar sagrado solo se permiten aquellas cosas que sirven al culto, la piedad o la religión, y se prohíbe todo aquello que no esté en armonía con la santidad del lugar.
- El ordinario puede autorizar otros usos en casos particulares, siempre que no contradigan el carácter sagrado del lugar.
Ese es el problema.
La transmisión de un partido del Mundial
no se vuelve religiosa
por el hecho de realizarse
bajo el techo de una iglesia.
La clase pastoral moderna
habla como si el simple hecho
de que la gente entre al edificio,
ya fuera un éxito.
El instinto católico tradicional,
sin embargo,
se pregunta
qué se les enseña a esas personas
una vez que entran.
San Antón enseña que la iglesia puede competir con el estadio, el centro comunitario, el refugio climatizado y la sala de televisión. Capacita a las personas para experimentar la iglesia como un espacio con una decoración sagrada.
Así es como suele producirse
la desacralización.
Rara vez comienza
con un odio manifiesto
hacia la Eucaristía.
Comienza con razones atractivas
para colocar otra cosa
en el lugar que le corresponde a la Eucaristía.
La catedral de Innsbruck sirve pasta y vino en la nave central.

En Innsbruck, la Catedral de Santiago acogió «Pasta per Tutti», una comida organizada por Francisco que reunió a más de 800 personas en la catedral para una velada de encuentro, solidaridad y apoyo a las personas sin hogar del Tirol.
- Las mesas se preparaban cada media hora.
- Se atendía a unos 100 comensales a la vez.
- Estudiantes de la escuela de turismo Villa Blanka se encargaron del servicio.
- Pasta, vino, música, reflexiones y un ambiente de encuentro social llenaron la catedral.
- El obispo Hermann Glettler describió el evento como una manera franciscana de conmemorar el año de Francisco, compartiendo la mesa con quienes tienen una vida más difícil.
Los clérigos modernos recurren constantemente a «las obras de misericordia»… para tratar de justificar la redefinición del espacio sagrado.
Los pobres
se convierten en un argumento
para transformar la catedral…
en un comedor.
Pero…
Una catedral ya tiene una mesa.
Se llama altar.
El altar
no es un símbolo general de «unidad».
Es el lugar del sacrificio.
Es donde el Calvario se hace presente
de manera incruenta.
El acto de hospitalidad más profundo de la catedral
es la Misa,
porque allí tanto pobres como ricos
son llamados
al arrepentimiento,
la gracia,
la adoración
y
la unión con Cristo.
La catedral no necesita convertirse
en un restaurante…
para demostrar que el cristianismo
se preocupa por el hambre.
Necesita alimentar a los pobres
sin confundir la misericordia corporal
con la naturaleza del santuario.
El evento de Innsbruck utilizó una sombra eucarística sin sustancia eucarística:
- Una larga mesa, vino, pan de una sencillez casi mística, lenguaje franciscano, gestos de fraternidad, la superación de barreras sociales, culturales y religiosas.
- Sonaba religioso porque tomaba prestado el poder simbólico de la propia Iglesia.
- Luego, redirigió ese poder hacia el encuentro horizontal.
Este es el genio posconciliar.
No abole la religión.
La convierte en atmósfera moral.
La catedral sigue siendo hermosa.
Las velas pueden permanecer.
El obispo puede pronunciar un discurso.
Se pueden añadir música y silencio.
para dar mayor profundidad.
Un lenguaje cristiano puede impregnar la velada.
Sin embargo…
la acción que rige,
ya no es el culto.
La acción que ahora rige,
es la «fraternidad» social.
El edificio sirve, así,
como un mero amplificador simbólico
de la «fraternidad» humanitaria.
La caridad católica
siempre ha alimentado a los pobres.
Monasterios,
hospitales,
hospicios,
cofradías,
comedores parroquiales,
organizaciones benéficas católicas
y
obras de misericordia de los laicos…
lo demuestran a lo largo de los siglos.
El mundo católico antiguo
no necesitaba convertir
la nave de la catedral
en un comedor,
para saber que Cristo
se encuentra entre los hambrientos.
La iglesia moderna, por el contrario, no puede resistirse a hacerlo porque necesita la imagen:
- Necesita la señal visible de que la catedral se ha vuelto abierta, horizontal, transfronteriza y socialmente útil.
- El edificio mismo debe integrarse a la nueva eclesiología.
El banquete de pasta de Innsbruck,
muestra una versión atenuada,
de la profanación.
Es decir…
Nadie destroza estatuas.
Nadie niega que los pobres deban ser amados.
Nadie maldice el altar.
La catedral…
simplemente la conviertne en ‘el escenario’
de un énfasis rival,
y se espera que los fieles aplaudan,
porque «la causa» es compasiva.
De esa manera,
Los lugares sagrados de la Iglesia
están siendo
poco a poco
adoctrinados…
para olvidar
por qué fueron consagrados.
A los peregrinos de la FSSP se les niega la entrada a los santuarios católicos.

Según se informa, un grupo de peregrinos que viajaban por Italia con un sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro se encontraron con la negativa a celebrar la Misa Tradicional en latín en varios santuarios católicos.
- En San Giovanni Rotondo, santuario asociado al Padre Pío, se les negó la celebración de la antigua Misa y terminaron asistiendo a ella en el sótano de un hotel.
- En Asís, nuevamente se les negó el permiso para celebrar la Misa en latín. Los peregrinos también informaron que se estaba celebrando una Divina Liturgia ortodoxa al mismo tiempo que se les negaba el rito romano tradicional.
- En Loreto, inicialmente también se les negó el permiso, aunque finalmente el sacerdote lo consiguió.
Los detalles son casi demasiado perfectos.
Fíjese lo que ahora sucede:
Resulta que…
Los santuarios católicos,
pueden absorber flujos turísticos,
espacios de diálogo,
pantallas para la Copa Mundial de futbol,
exhibiciones pastorales novedosas,
comilonas con pasta y vinos,
ambientes interreligiosos
y
una enorme cantidad de improvisación administrativa.
Pero en cambio…
Los peregrinos católicos
apegados a la misa romana tradicional,
se encuentran con
puertas cerradas,
negaciones,
desconfianza
y
arreglos en sótanos.
El sótano del hotel
es ahora uno de los iconos
que definen la Iglesia posconciliar.
- Una misa celebrada según el rito romano, santificada por siglos de santos, misioneros, mártires, confesores y papas, se vuelve demasiado peligrosa para el santuario del Padre Pío.
- El mismo Padre Pío que ofició la antigua misa con lágrimas, heridas, silencio y reverencia.
- El mismo Padre Pío cuyo sacerdocio resulta incomprensible sin sacrificio, propiciación, confesión, penitencia y la terrible santidad del altar.
La antigua Misa no es simplemente una preferencia para estos peregrinos:
- Es un universo teológico.
- Encierra la comprensión católica del culto en sus gestos, silencio, ofertorio, orientación, jerarquía y lenguaje sacrificial.
- Forma el alma en el temor de Dios.
- Hace que el sacerdote se sumerja en el rito en lugar de oficiar ante la asamblea.
- Habla con la disciplina acumulada de una Iglesia que sabía que el hombre se acerca a Dios a través del sacrificio, no de la autoexpresión.
Por eso se le odia.
El odio
no siempre se manifiesta con honestidad.
Se presenta
como…»una política»,
como…»problema de permisos»,
como…una cuestión de «jurisdicción»,
como…negaciones por parte del personal local,
como…un encogimiento de hombros
de quienes niegan
cualquier responsabilidad directa.
El efecto es inconfundible.
El rito romano tradicional es tratado
como una impureza
dentro de los lugares sagrados católicos.
El reportaje de Loreto
añadió otra imagen
del mismo mundo:
un espacio para el “Diálogo y la Escucha”,
atendido,
según se informa,
por una monja sin hábito
que vestía algo parecido a un alzacuellos romano.
El contraste es evidente.
La antigua misa exige negociación.
El «diálogo» se construye con mobiliario.
Asís añade un nuevo rasgo distintivo.
- Según los peregrinos, se les negó la misa romana tradicional, mientras que en la basílica se podía celebrar una liturgia ortodoxa.
- Es decir, resulta quie ahora….Un rito oriental separado puede interpretarse como un signo ecuménico.
- En cambio, el rito heredado de Roma se convierte…en un problema pastoral.
Este es el mismo instinto que se observa en las restricciones diocesanas de todo el mundo.
- La antigua Misa debe ser limitada, supervisada, reubicada, programada, autorizada, justificada y, finalmente, debilitada.
- A los fieles que la practican hay que recordarles que su existencia es provisional.
- Sus hijos deben aprender que el rito de sus antepasados sobrevive gracias al permiso de quienes preferirían verlo desaparecer.
San Giovanni Rotondo, Asís y Loreto se suman ahora a la larga lista de lugares sagrados donde la tradición se tolera con menos facilidad que la novedad.
El consistorio de León XIV convierte a los cardenales en participantes de la mesa.

El consistorio vaticano de la próxima semana muestra la misma lógica en lo que respecta al gobierno eclesiástico.
- Según la presentación oficial del Vaticano, los cardenales se reunirán los días 26 y 27 de junio para debatir la situación internacional, los temas de la encíclica Magnifica Humanitas de León XIV y la implementación del Sínodo.
- El programa incluye reflexiones sobre la situación mundial, «La cultura del poder y la civilización del amor», «Construyendo para el bien común» y el camino hacia las Asambleas Sinodales de 2027 y 2028.
La liturgia no figura en el programa oficial.
Esta omisión resulta sorprendente,
dada la situación de la Iglesia.
La liturgia
es el lugar
donde la doctrina se convierte en culto,
donde se forja la fe,
donde los fieles
se encuentran con el sacrificio de Cristo,
donde la crisis de los últimos sesenta años
se hace más evidente.
Iglesias transformadas
en salas de televisión y comedores,
peregrinos tradicionales relegados a sótanos,
obispos que restringen la reverencia,
santuarios reconvertidos en escenarios,
sagrarios desplazados,
ritos suprimidos
y la antigua Misa…
tratada como una enfermedad.
Sin embargo,
el consistorio…
¡ no abordará formalmente la crisis litúrgica !.
- Los cardenales hablarán sobre la situación internacional.
- Hablarán sobre la civilización del amor. Hablarán sobre el bien común.
- Hablarán sobre la implementación sinodal.
La herida en el altar permanece fuera del marco formal.
El informe de PerMariam sobre el método de trabajo del consistorio aclara el problema:
- Los cardenales se dividen en pequeños grupos.
- Cada miembro interviene brevemente, con tiempo limitado.
- Se guarda silencio.
- Se realiza una segunda ronda de breves resúmenes.
- Los secretarios elaboran los informes.
- Algunos grupos presentan sus informes a la sala.
- Otros los envían por correo electrónico.
- Se instruye a los cardenales para que mantengan la confidencialidad y eviten hacer declaraciones a la prensa mientras dure el consistorio.
- Según se informa, las intervenciones libres se concentran en un espacio reducido al final, junto con las palabras de León XIII y el Te Deum.
Esto es sinodalidad como procedimiento, Es decir:
La palabra «escuchar»
aparece por doquier.
La estructura
reduce el riesgo de un diálogo abierto.
Los obispos y cardenales
se convierten en meros participantes
de reuniones controladas…
en lugar de ser »Padres de la Iglesia
que abordan la crisis universal
con franqueza apostólica.
Todo se procesa,
se cronometra,
se resume,
se filtra y
se canaliza
a través de informes.
Un consistorio
debería ser un lugar
donde los hombres vestidos de rojo
hablen con franqueza
sobre la sangre de los mártires,
el estado de las almas,
el colapso de la fe,
la degradación del culto,
la propagación de falsas doctrinas,
la persecución de la tradición
y
la salvación de las naciones.
El nuevo método.
convierte al Colegio Cardenalicio,
en un taller de consulta.
La norma de confidencialidad añade otra capa de complejidad.
- Una Iglesia que constantemente aboga por la transparencia, la escucha activa y la rendición de cuentas...¡ exige a sus propios cardenales que guarden silencio !.
- Los fieles que sufren las consecuencias de estas decisiones recibirán resúmenes oficiales y comunicados de prensa.
- ¡ No sabrán qué cardenal habló con valentía, cuál eludió la crisis, cuál defendió la antigua misa, cuál defendió la supresión, cuál trató la guerra litúrgica como un asunto secundario !.
La sinodalidad
crea la apariencia
de una gobernanza compartida,
al tiempo que mantiene el control
sobre los términos,
los temas,
los plazos
y la transmisión.
Así es como sobrevive el sistema posconciliar:
- No necesita silenciar a todos con una orden dramática.
- Diseña procesos donde la verdad contundente se vuelve incómoda,
- los informes de las minorías desaparecen en el correo electrónico,
- los puntos controvertidos requieren la aprobación del grupo
- y todo conflicto se suaviza mediante la exigencia de escucha fraterna.
Mientras tanto, las decisiones importantes se toman en otros lugares.
Los cardenales debaten
sobre la humanidad
en la era de la inteligencia artificial.
Reflexionan
sobre la cultura del poder.
Discernen
el bien común.
Preparan
la siguiente etapa sinodal.
Fuera del salón de conferencias…
las iglesias católicas
se convierten en salas de televisión,
las catedrales en comedores
y
a los sacerdotes tradicionales
se les niega el acceso
a los altares en los santuarios católicos.
El consistorio organizado y la nave profanada no son fenómenos separados. Pertenecen a la misma psicología eclesial. El antiguo orden vertical ha sido reemplazado por un encuentro horizontal controlado.
El patrón tras la evidencia
- San Antón orienta los bancos hacia la Copa del Mundo.
- La catedral de Innsbruck llena la nave con pasta, vino y encuentros sociales.
- Los peregrinos de la FSSP son expulsados de los santuarios católicos y confinados en el sótano de un hotel.
- El consistorio de León XIV excluye la liturgia del orden del día formal, mientras que los cardenales siguen procedimientos cronometrados en grupos pequeños, normas de confidencialidad, informes y lenguaje sinodal.
Estas historias comparten un principio fundamental:
- La Iglesia posconciliar trata la sacralidad como un recurso que debe reutilizarse para la comunicación pastoral, mientras que trata la Tradición católica como un problema que debe gestionarse.
- La misa romana tradicional debe pedir permiso, demostrar su legitimidad, aceptar el confinamiento y prepararse para futuras restricciones.
Por eso el análisis católico tradicional sigue ganando fuerza:
- El problema no reside en un sacerdote insensato, un obispo sentimental, un consistorio mal organizado o un empleado de un santuario que malinterpretó el permiso.
- El problema radica en la estabilidad del patrón.
- En distintos países, idiomas e instituciones, se manifiesta el mismo instinto.
- El encuentro horizontal se expande.
- El culto sagrado se contrae.
- La novedad se impone a la imaginación.
- La tradición se impone.
La antigua Iglesia Católica
consagraba los edificios
porque el lugar era importante.
Una iglesia se distinguía del uso ordinario,
porque Dios es santo.
La nave,
el altar,
el santuario,
el sagrario,
el confesionario,
el púlpito,
la pila bautismal
y la barandilla…
conformaban
una geografía espiritual completa.
Un católico que entraba en la iglesia
cruzaba un umbral
que lo conectaba con lo sagrado.
La nueva iglesia conserva la estructura original, pero transforma su esencia.
- El edificio se convierte en una plataforma para la cercanía, la comunidad, la participación cultural, la acción social y la expresión de la emoción pública.
- La misa permanece, pero ya no define la imaginación.
- Lo sagrado ya no se protege en primer lugar; se pone al servicio de la sociedad.
Todas estas historias muestran una estructura eclesiástica que se ha vuelto más segura de gestionar la memoria católica que de salvaguardar la santidad católica.
Los fieles necesitan
pastores que crean
que la casa de Dios pertenece a Dios.
Necesitan
altares,
confesionarios,
reverencia,
silencio,
sacrificio,
doctrina
y el rito romano
recibido de los santos.
Necesitan una Iglesia
que tema más la profanación
que a los titulares negativos.
Necesitan una jerarquía
que se preocupe menos
por atraer al mundo a la nave
y más por convertir al mundo ante el altar.
El sistema posconciliar sigue revelando su verdadera naturaleza.;
* Abrirá espacios sagrados a casi cualquier cosa que parezca bienvenida.
Cerrará espacios sagrados a la antigua Misa cuando esta recuerde a los católicos lo que la Iglesia alguna vez supo.
Esa es la religión del Concilio Vaticano II en la práctica:
- mamparas en la nave,
- pasta en la catedral,
- sinodalidad en el consistorio
- y tradición en el sótano.

Por CHRIS JACKSON.
JUEVES 18 DE JUNIO DE 2026.
HIRAETHINEXILE.

