Ante el muelle de Arguineguín, puerta de entrada de miles de migrantes que han alcanzado Canarias tras una de las rutas marítimas más peligrosas del mundo, León XIV ha destacado que “la Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana” y ha explicado que, en la actualidad, el peligro para los migrantes no es solo el océano, sino quienes se aprovechan de su vulnerabilidad:
- “No se trata de resolverlo todo, sino de estar presentes”
- Cada vida humana es una bendición de Dios
- La advertencia del Papa a los migrantes
- El Papa llama a la coherencia: “de la oración brota el servicio”
- El Papa reclama una respuesta global: “No basta gestionar fronteras”
- «Panza de burro» antes de la llegada de León XIV a las Islas Canarias
- La primera visita del Papa al archipiélago
- Reunión con la iglesia local
- El puerto de Arguineguín y los migrantes
- Del «Muelle de la Vergüenza» al «Muelle de la Esperanza»
- El número de migrantes está disminuyendo.
- Organizaciones de ayuda humanitaria: la crisis continúa.
- Dejó Barcelona León XIV
- Despedida desde Barcelona
- Encuentro con las Realidades de Acogida a los Migrantes
- Encuentro con los Obispos y la Santa Misa
- Telegramas en vuelo
“También hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”.
“No se trata de resolverlo todo, sino de estar presentes”
Entre el personal presente que se dedica a la acogida a los migrantes, se encontraba el capitán de Salvamento Marítimo de una embarcación situada en este muelle, atenta a la llegada de pateras a las costas canarias para salir en cualquier momento, y una voluntaria de Caritas Diocesana. A ellos, y a todos los que se dedican a esta valiosísima labor, el Papa les ha agradecido de corazón por “los rescates, la acogida y el acompañamiento”, “dando testimonio de que la misericordia concreta puede salvar y cambiar vidas”.
“Sus palabras nos muestran dónde comienza la conversión de la mirada: cuando el migrante deja de ser “uno más”, deja de ser una categoría y una cifra. Sólo entonces comprendemos que esa niña podría ser nuestra hija, esos rostros parte de nuestra familia; y entonces, la conciencia se queda sin excusas”.
León XIV ha recordado esta mañana que la misericordia comienza con gestos pequeños: “a veces con unas cuantas galletas y un poco de leche; otras, con cinco panes y dos peces”. Por eso – ha insistido – “no se trata de resolverlo todo, sino de ponerlo todo en manos de Dios y de estar presentes allí donde el ser humano sufre”.
Cada vida humana es una bendición de Dios
León XIV ha dedicado uno de los momentos de su intervención a las víctimas de la trata y la explotación, a quienes ha recordado que “cada vida humana es una bendición de Dios” y que nadie puede comprarla, venderla, usarla o descartarla, porque en cada persona “resplandece la imagen y semejanza del Creador”.
Después, se ha dirigido de forma explícita a las mujeres que han sufrido redes de explotación: “Si otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como alguien invaluable. Si quisieron encerrarte en un pasado de dolor, Dios sigue pronunciando sobre ti una promesa de futuro. Si te trataron como una cosa, la Iglesia quiere decirte hoy: eres hija y hermana, eres bendición”.
Además, ha subrayado que ninguna vida pertenece a quienes han causado daño ni a quienes se han aprovechado de la vulnerabilidad ajena: “Tu vida no es de quienes te dañaron; tu cuerpo no es de quienes se aprovecharon de ti; tus días no pertenecen a quienes quisieron encadenarlos al miedo”. En cambio, ha asegurado el Papa, “tu vida pertenece a Dios y conserva una dignidad que no pueden arrancarte”.

Presentes durante el encuentro del Papa León XIV con personas que acogen a migrantes en Gran Canaria.
La advertencia del Papa a los migrantes
Desde esta isla situada en medio del océano atlántico, el Papa ha pedido una respuesta global y coordinada, también de la Iglesia, para proteger a los migrantes y no acostumbrarse a su sufrimiento y muerte: “Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; y para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”.
Más tarde, León XIV se ha dirigido directamente a los migrantes y se ha inclinado ante su dignidad: “No son números ni expedientes, ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás”. Inmediatamente después les ha dado un consejo fraterno: “No entreguen su existencia a quienes comercian con ella. No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son “cantos de sirenas”, son industrias de muerte”.
El Papa llama a la coherencia: “de la oración brota el servicio”
Para León, la acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegado únicamente a algunos voluntarios y ha pedido coherencia entre fe y acción: “Nos arrodillamos ante el altar para adorar a Cristo presente en la Eucaristía, de quien recibimos la fuerza y el motivo para vivir la caridad; por eso, no podemos luego “pasar de largo” ante los cayucos y las pateras, pues de la oración brota todo servicio”.

El Papa León XIV junto al obispo de Gran Canaria, José Mazuelos Pérez, en el puerto de Arguineguín de Gran Canaria. (AFP or licensors)
El Papa reclama una respuesta global: “No basta gestionar fronteras”
Al final de su discurso, el Pontífice ha hecho una exhortación a quienes tienen en sus manos responsabilidades decisivas —autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales—, y también a las comunidades cristianas, a las demás tradiciones religiosas y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: “No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”
En definitiva, el rumbo que debemos seguir como cristianos ante el drama de la migración es claro: “No podemos acostumbrarnos a contar muertos” – ha dicho el Papa – ni tampoco pensar que “la dignidad humana pierde valor al cruzar una frontera”.
«Panza de burro» antes de la llegada de León XIV a las Islas Canarias
Los preparativos se han visto obstaculizados por el mal tiempo en los últimos días. Un cielo gris, conocido localmente como «panza de burro», cubrió la ciudad, acompañado de viento, lluvia y niebla.
» No sé por qué… Llevamos así una semana. Pero cuando venga el Papa, todo mejorará», dice Natalia, que trabaja en uno de los conventos.
La primera visita del Papa al archipiélago
Se trata de un acontecimiento sin precedentes para las Islas Canarias. Los preparativos han abarcado la seguridad, la logística y la organización de encuentros con los fieles.
«Hay muchos detalles que abordar. Pero afrontamos todo con gran alegría porque el Santo Padre está entre nosotros», declaró Enélida Hernández a los medios vaticanos.
Los residentes destacan el carácter histórico de la visita, aunque admiten que las restricciones de tráfico están dificultando el funcionamiento diario de la ciudad.
«El gobierno dijo que hoy trabajáramos desde casa y pospusiéramos las citas médicas. Aquí ya es difícil de por sí, pero solo es un día… Nos alegra que venga el Papa. Es histórico, ¿verdad? Es el primer Papa de la historia, ¿no?»
— dice el taxista José.
Reunión con la iglesia local
Uno de los momentos más destacados del programa es un encuentro en la Catedral de Santa Ana en Las Palmas de Gran Canaria. Ya se ha colocado una placa en la fachada de la iglesia en conmemoración de la visita de León XIV.
Gran Canaria es la tercera isla más grande del archipiélago. Las Islas Canarias pertenecen a España y se encuentran en el océano Atlántico, a unos 150 kilómetros de la costa de Marruecos. La región es uno de los destinos turísticos más importantes de Europa, pero en los últimos años también se ha convertido en punto de llegada para migrantes que viajan a través de la llamada ruta del Atlántico.
El puerto de Arguineguín y los migrantes
El punto culminante de la visita a Gran Canaria será un encuentro con migrantes y organizaciones humanitarias en el puerto de Arguineguín, al sur de la isla. También se espera la asistencia de representantes de otras religiones y personas no creyentes.
Arguineguín se ha convertido en un símbolo de la crisis migratoria de las Islas Canarias. En 2020, durante la pandemia del coronavirus, más de tres mil personas llegaron allí en poco tiempo. El puerto fue apodado «muelle de la vergüenza» debido a su hacinamiento y a las precarias condiciones.
Los migrantes llegaron a las islas en embarcaciones improvisadas procedentes de países como Senegal, Mali, Mauritania, Gambia y otros países del África subsahariana. También llegaron de América Latina, principalmente de Venezuela y Cuba.
Del «Muelle de la Vergüenza» al «Muelle de la Esperanza»
Durante el punto álgido de la crisis, organizaciones como Cáritas, la Cruz Roja, la Policía Nacional, la Guardia Civil y otros servicios y organizaciones organizaron la ayuda. Hoteles y edificios abandonados se convirtieron en centros para migrantes.
Los habitantes de la isla también se involucraron en las labores de socorro, incluidos los pescadores locales que participaron en las operaciones de rescate.
Hoy aparecieron letreros en el puerto de Arguineguín que decían «Muelle de la esperanza».
El número de migrantes está disminuyendo.
Según las estadísticas, en 2026 se registraron más de 3.180 inmigrantes en las Islas Canarias. En 2024, la cifra ascendió a 46.843, y en 2025, a 17.788.
Los representantes de las organizaciones de ayuda atribuyen el descenso, entre otras cosas, a los controles en los países de origen y tránsito, así como a las condiciones meteorológicas.
«Se han intensificado los controles en los países de origen y la afluencia ha disminuido. Además, este año hemos tenido tormentas y fuertes lluvias que han desalentado las salidas», afirma José Luis Vidales Colinas, director de uno de los centros de acogida de la Cruz Blanca.
Organizaciones de ayuda humanitaria: la crisis continúa.
Las organizaciones humanitarias recalcan que el descenso en la llegada de migrantes no significa el fin de la crisis. El sacerdote jesuita José Antonio Buades, de la Delegación Diocesana para las Migraciones en Canarias y portavoz del informe del Servicio Jesuita a Migrantes «Dos mares, una ruta», señala que la situación depende de factores como el clima, las crisis políticas y económicas, los conflictos y las políticas fronterizas de los países europeos.
Las instituciones y la ciudadanía respiran aliviadas al ver que las cifras disminuyen. Pero, ¿cuál es el precio de este alivio? ¿Cuántas personas mueren? ¿Cuántas se quedan sin combustible, a la deriva, son capturadas o caen víctimas de la mafia?
Buades pregunta. Y añade: «No podemos hablar de ninguna otra prioridad nacional que no sea la humanidad y la dignidad de todas las personas».
Dejó Barcelona León XIV
Con la inauguración de la torre de Jesucristo y la Santa Misa celebrada en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, concluyó la tarde de ayer, 10 de junio, la segunda etapa del viaje apostólico del Papa León XIV a España. Ahora, el Pontífice ya está en Las Palmas de Gran Canaria, el gran archipiélago atlántico, donde encontrará las Realidades de Acogida a los Migrantes.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
A las 8.45 de este jueves 11 de junio, el avión de Iberia A320 despegó del Aeropuerto Internacional “Josep Tarradellas” de Barcelona-El Prat con destino a Las Palmas de Gran Canaria, llevando consigo al Papa León XIV y a los periodistas que lo acompañan en este 4º Viaje Apostólico Internacional. Con esta visita al archipiélago atlántico, que incluirá, el viernes 12 de junio, una escala en Santa Cruz de Tenerife, se da inicio a la tercera y última etapa de este Viaje Apostólico.

El Papa se despide de Barcelona (@Vatican Media)
Despedida desde Barcelona
Aproximadamente a las 7.30 hora local, el Santo Padre salió de la residencia arzobispal de Barcelona y se dirigió al aeropuerto, donde fue recibido por diversas autoridades locales. Posteriormente, León XIV embarcó en el avión de Iberia A320, que en poco más de tres horas y media lo llevó a la base aérea de Gran Canaria-Gando, donde fue recibido por las autoridades locales para darle la bienvenida, con un breve encuentro en la sala VIP.

Despedida en el aeropuerto Josep Tarradellas de Barcelona (@Vatican Media)
Encuentro con las Realidades de Acogida a los Migrantes
A su llegada a Canarias, el Papa León se trasladó al aeropuerto de Arguineguín, que dista unos 47 km de Gando, donde encontró a las Realidades de Acogida a los Migrantes. Durante el Encuentro, el Pontífice escuchó los testimonios de un socorrista marítimo, una voluntaria de Cáritas, una víctima de la Trata de seres humanos y una empresaria latinoamericana. Luego, el Santo Padre depositó una ofrenda floral en memoria de las víctimas de las migraciones y bendijo una cruz realizada con la madera de una embarcación de migrantes.
Este puerto aún se conoce como el «Puerto de la Vergüenza» porque en 2020, poco después del estallido de la pandemia del Covid-19, llegaron allí aproximadamente 3.000 migrantes en una semana. Debido a la pandemia, nadie podía entrar al puerto: solo Cáritas estaba equipada para rescatar a los náufragos, llevando alimentos y suministros médicos.
Encuentro con los Obispos y la Santa Misa
Por la tarde, el Santo Padre encontrará en la catedral de Santa Ana a los Obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes de pastoral. Luego, alrededor de las 18.30 hora local, el Pontífice presidirá la Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria.
Telegramas en vuelo
Durante el vuelo, el Papa envió un telegrama al rey Mohammed VI de Marruecos, en el cual le expresó sus cordiales saludos al pueblo e invocó de corazón sus bendiciones. También se ofrecieron oraciones y bendiciones a Portugal en el mensaje enviado por León XIV al presidente de la República Portuguesa, António José Seguro.

