La descripción que hizo León XIV el 6 de junio de al-Andalus como modelo de coexistencia interreligiosa entre católicos y musulmanes se ve socavada, no se sostiene, con los propios ejemplos que el Papa mismo citó.
En efecto, el Papa describió la España islámica como «un espacio de contacto, conversación y diálogo entre cristianos, musulmanes y judíos», señalando Córdoba y Toledo, las figuras de Averroes y Maimónides y la Escuela de Traductores de Alfonso X.
Pero cada uno de estos ejemplos contradice, más que apoya, la tesis del Papa, Así es: sus principales argumentos son los siguientes:
Maimónides huyó de Córdoba
Maimónides nació en Córdoba, pero cuando los almohades capturaron la ciudad a mediados del siglo XII, revocaron las protecciones legales concedidas anteriormente a los judíos y les obligaron a elegir entre la conversión, el exilio o la muerte. Maimónides y su familia huyeron, estableciéndose finalmente en Egipto, donde pasó el resto de su vida.
Se convirtió en una figura intelectual no porque floreciera bajo el dominio almohade, sino al contrario…porque escapó de él.
Averroes fue exiliado y censurado
Averroes, el filósofo cordobés cuyos comentarios sobre Aristóteles influyeron profundamente en la Europa medieval, fue víctima del mismo régimen almohade que la narrativa del Papa celebra implícitamente. Cayó en desgracia, fue exiliado y vio sus obras condenadas.
Así pues, ambas figuras que León XIV invocó como símbolos de la convivencia, en realidad sufrieron en última instancia persecución bajo el orden político y religioso que alababa.
Toledo ya era cristiano
La Escuela de Traductores que León XIV atribuyó al intercambio cultural andalus, en realidad se estableció bajo Alfonso X de Castilla en el siglo XIII.
Para entonces, Toledo llevaba casi dos siglos bajo dominio cristiano, tras haber sido reconquistada por Alfonso VI en 1085.
La notable colaboración entre eruditos cristianos, judíos y musulmanes que floreció allí fue por tanto un producto de la España cristiana, no de la islámica. Al citar la Escuela de Traductores como prueba de al-Andalus, el Papa atribuyó al periodo islámico un logro que en frealidad fue de la Reconquista.
Los cristianos eran dhimmis
Al-Andalus desempeñó un papel crucial en la transmisión del saber griego y árabe a Europa y, en ciertos periodos, fue más tolerante que muchos de sus contemporáneos.
Sin embargo, los cristianos y los judíos bajo el dominio islámico siguieron siendo dhimmis, comunidades legalmente subordinadas sujetas a impuestos especiales y a diversas discapacidades cívicas.
Bajo los almorávides y especialmente los almohades, las restricciones se intensificaron, las minorías religiosas se enfrentaron a una creciente persecución y la imagen idealizada de la convivencia dio paso a la coerción y el exilio.
España se forjó con la Reconquista
El argumento más amplio del Papa -que la historia de España es una lección de encuentro por encima de la confrontación- invierte el registro histórico.
La lengua, la monarquía y las instituciones españolas fueron forjadas por ocho siglos de lucha militar y política para recuperar la península.
CARLOS BALÉN.
MADRID, ESPAÑA.
LUNES 8 DE JUNIO DE 2026.
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